Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

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    Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por jessvegi el Miér Feb 06, 2013 12:30 am

    Esta es la primera vez que escribo un Arrs, no soy escritor ni nada parecido, solo lo hago por gusto, al ver que varios compañeros del foro se animaron a publicar el suyo. Esta basado en el mod floris 2.5


    Capitulo 1

    Mi nombre es Vernon. Nací en el reino Vaegir , hijo de un guerrero Kahergita y una campesina Swadiana. Mi padre robo a mi madre de un pueblo al que asaltaron en la anterior guerra entre el reino Kahegir y el de Swadia. Después de la guerra, mi padre decidió trabajar como Jefe de guardia en una caravana Vaegir, es por ello que nací aquí.

    La mayor parte de mi infancia la pase ayudando a mi padre, aunque no cabalgando como guardia de la caravana (lo cual por cierto era mi mayor ilusión), si no dentro del carromato acompañando al comerciante vaegir, el cual por cierto era un señor muy amable, pero que se transformaba en otra persona cuando ejercía su profesión, pues si veían a un comerciante inseguro o amigable, tratarían de venderle lo más caro posible impidiendo así tener las mayores ganancias.

     Cuando cumplí 15 años me mandaron a la universidad ( si es que seguir a un doctor a todos lados  se le puede llamar universidad), ahí me enseñe desde curar un resfriado hasta como tratar una fractura, además que estar en la ciudad tenía sus beneficios, muchas tabernas y mujeres con las que pasar toda la noche. Mi padre me enviaba dinero extra para que fuera ahorrando para una arma y armadura decente, pero las noches eran frías y las camas de las mujeres tibias, así que prefería pagar por dormir feliz que con frio. Mis compañeros me seguían a todos lados y cuando había pelea en alguna taberna siempre éramos mas que nuestros contrincantes y cuando no era asi, gritar que quien nos ayude a darles una lección a quienes nos estaban molestando se ganaría un tarro de cerveza era suficiente para que media taberna los dejara casi muertos. Yo solo me incorporaba a la pelea cuando está prácticamente estaba ganada, para que pelear si puedes pagar para que otros peleen por ti, es lo que pensaba. Eso es algo de lo siempre me arrepentiré. Solo cuando faltaban 2 semanas para regresar a mi casa (y cumplir 18 años) pude comprarme algo poco más que miserable. Pero no importa, pensé, trabajare como guardia de la caravana de mi padre y podre comprarme mi equipo y más adelante, hasta heredare el puesto de mi padre como jefe de caravanas y hare una fortuna.

    Me dirigí de regreso a mi pueblo para ver a mi madre de nuevo, era una mujer hermosa la cual no pasaba los 40 años. Su belleza, a pesar de su edad, aun se mantenía con el paso del tiempo, no tenia duda porque mi padre la convirtió en su mujer. Al abrazarla note como resbalaba por su hermosa mejilla una lagrima llena de sentimiento, la cual yo interprete de felicidad por verme, le conté lo mucho que había aprendido con el doctor (ni yo me creía lo que le contaba) y cuanto había aprendido del mundo. Me conto que mi padre regresaría en 1 o 2 días del último viaje con el mercader, así que tendría tiempo antes de verle, asi que le dije a mi madre que iria a recostarme un rato en la cama pues estaba cansado del viaje, pero cuál fue mi sorpresa que esa misma noche cuando aun no cenábamos llego mi padre a la casa. Mi madre al verle, se fue llorando y se encerró en el dormitorio sin decir una sola palabra. Una cara de desconcierto se reflejo en mi rostro ante lo que estaba ocurriendo a lo que mi padre me llamo para que saliéramos de la casa.
    --- ¿Que es lo que está pasando padre?
    -¿Porque mi madre corrió llorando a su habitación?
    El solo guardaba silencio ante mis preguntas mientras ensillábamos nuestros caballos y nos adentrábamos por el bosque. Un viento frio cubría la noche pues parecía que lloraba de un dolor desconocido junto a mi madre. Mi padre era un hombre que pasaba los 40 años y aunque no era muy alto como la mayoría de los hombres de la estepa, tenía una fuerza descomunal en sus brazos lo cual era fundamental en las batallas, pero eso no era lo que hacía sobresalir a mi padre de los demás guerreros. El era muy inteligente, muy listo a pesar de que se crio en una aldea de campesinos. Un abrigo grueso cubría su cuerpo del frio y aunque no traía consigo su característica lanza, traía una espada de muy buena manufactura, eso lo podía saber solo con mirarla. Después de adentrarnos un poco en el bosque mi padre tomo un trago de alcohol el cual llevaba siempre en una pequeña cantimplora y se dispuso a hablar.
    - Te he criado bien dijo, nunca pasaste hambre, tuviste un techo donde dormir y comer, te di estudios, solo tu sabrás si los aprovechaste o no.
    En ese momento iba a interrumpir pero no me dejo pues siguió hablando.
    - Según la tradición kahergita, los hombres que cumplen los 18 años deben abandonar su hogar para vivir sus propias vidas.
    - ¡Pero padre!- Exclame con más miedo que sorpresa.
    - Esa tradición es de los kahergitas y estamos en el reino de vaegir -, ante lo cual él se quedo callado, pero mostrando una sonrisa en su rostro.
    -De donde crees k soy originario hijo idiota, lo dijo con una voz suave, mas entonces me grito con un enfado como nunca lo había escuchado.
    -¡Creí haberte mandado a la universidad para que aumentaras tu inteligencia no para que te volvieras más estúpido!-  después de eso siguió hablando con una voz más suave, pero que se le escuchaba con mucha determinación.
    - A mí, mi padre me saco a patadas de la casa, no tenía más que un pantalón y una camisa todas roídas –  dijo mi padre
    – A ti te he dado educación y dinero para que te compraras una armadura y armas decentes y mira como te presentas.

    No tuve palabras para responderle. Si le hubiera dicho la verdad de cómo conseguí esta ropa, estaba seguro que me golpearía hasta dejarme casi muerto, lo que tenia puesto no se si se podría considerar un abrigo, cubría un poco el frio eso si, pero dudo que me protegiera de una flecha o alguna espada con malas intenciones, las botas no sé si llamarlas así, solo eran pequeños cueros, algunos de ellos casi podridos enrollados con unas vendas viejas para darles forma de botas. El arco, las flechas y el escudo, eran de una mejor calidad, pues se lo había comprado a un saqueador que conocí en una de las tabernas que frecuentaba, el cual me conto que los consiguió  en una cruenta batalla donde se enfrento el solo contra 5 (que no le creí por supuesto). La oz que traía en vez de espada la conseguí tirada en el suelo de vuelta a casa esa misma mañana, tal vez se le caería algún campesino cuando regresaba de su larga jornada de trabajo o incluso la haya tirado a propósito, ya que estaba bastante oxidada, sea cual fuera la razón, estaba contento de tener algo de apoyo extra además del arco, que dicho sea de paso no era mi especialidad. El caballo que traía era el más barato que pude conseguir, creo que no hará falta decir más de él.





    - He hecho todo lo que ha estado a mi alcance – dijo mi padre,
    - Es hora que te forjes tu propio futuro, utiliza lo que has aprendido en tus 18 años de vida y no vuelvas hasta que hayas logrado tu sueño.

    Mi sueño. Le iba a contar que mi sueño era ser un guardia de su caravana y en un futuro, cuando el ya fuera demasiado viejo o callera en alguna batalla, ocupar su lugar, pero desistí al ver que la mano derecha de mi padre estaba sobre la empuñadura de su espada y su cara reflejaba una determinación la cual me dio a entender que hablaba en serio y no tendría reparos de herir incluso a su propio hijo. No tuve otra opción que seguir andando en mi viejo caballo por el bosque, con el frio viento gelido como unica compañera, buscando el sendero que me llevaría a…… la verdad, no se a donde el destino tiene planeado llevarme. Esto no estaba en mis planes.


    Última edición por jessvegi el Miér Jul 03, 2013 6:49 pm, editado 8 veces

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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por Mikeboix el Miér Feb 06, 2013 9:00 am

    Guau, siguen apareciendo nuevas ARRs de gran calidad. Me estoy planteando seriamnete hacer un concurso de ARRs, porque aquí tenemos buen material de sobra.

    Sigue así!! :good:


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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por Valan el Miér Feb 06, 2013 9:38 am

    Me encantan las historias que tienen un buen contexto y ambientación. Seguiré atento a más capítulos Smile


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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por jessvegi el Miér Feb 06, 2013 10:10 pm

    Muchas gracias por seguir mi Arrs y por darme animos a seguir. Por ahora estoy sin trabajo asi que tengo mucho tiempo libre, aunque sera solo por algunos dias (eso espero ), asi que lo aprovechare para crear lo que a mi juicio, es una entretenida historia :caballito: .
    En cuanto al concurso del ARRs me parece una excelente idea, pues leyendo varias historias de aqui me anime a crear el mio y habiendo un concurso aumentara tanto la cantidad como la calidad de las mismas, sera una agradable competencia :engarde .
    Pero bueno, hay que seguir, por cierto, dejen comentarios si les ha gustado o enganchado la historia,ya que como podran ver, estoy relatando lo que me esta pasando en el juego, claro esta que con un toque muy personal para darle ese sabor. :wink:

    Capitulo 2

    El frio era atroz. La pequeña fogata que había encendido cerca de la entrada de la cueva apenas si daba algo de calor, no podía hacerla más grande pues habría delatado mi posición a los números salteadores y bandidos que merodean por esta zona. Esto pasa por culpa de mi padre, si no me hubiera echado de la casa estaría en mi cuarto bien arropado sin pasar frio y con el estomago lleno. En mi bolso solo traía una col que había comprado en el mercado desde hace 2 días la cual no tenía nada de sabor. No traía ni una manta que me ayudase a mitigar el frio de la madrugada así que prácticamente no dormí volviendo a maldecir a mi padre. Pero dentro de mí sabía que no era todo culpa de él. Si hubiera ahorrado la mitad del dinero extra que me mandaba podría ahorita mismo estar portando una armadura de buena calidad, junto con una buena espada. En su lugar traía unos harapos que daban pena en lugar de armadura y una hoz oxidada en lugar de una brillante espada. Mi gran corcel solo era una vieja yegua utilizada para arar los campos la cual hacía mucho tiempo debía de ser fuerte y vigorosa, pero que ahora poco le faltaba para que el viento frio que soplaba la tumbara para que nunca se volviera a levantar. Los dedos de mi mano se pasaban entre mi pelo tratando de idear lo que a continuación debía hacer llegado el amanecer. No tenía experiencia en el campo de batalla, así que incorporarme como guardia en alguna caravana me sería imposible y eso sin contar que no tengo el equipo adecuado ni las recomendaciones.

    Después de mucho pensar, llegue a la conclusión que me tendré que unir a un grupo de bandidos o salteadores. Pero no puedo unirme así nada mas al primer grupo que vea en los caminos, primero me asaltarían si no es que me matarían antes de entrar en el grupo. Debo encontrar algún contacto en cualquier ciudad y desde ahí unirme. Y creo que ya se quien va a ser mi contacto, el saqueador al que le compre el arco y el escudo, me dijo antes de partir que iría a la ciudad de Reyvadin por el negocio de su vida, así que tal vez necesite ayuda y ahí entrare yo.

    Casi saliendo el sol me pongo en marcha a Reyvadin pues el camino es largo y quiero viajar con la luz del sol para evitar cualquier emboscada, trate de unirme a un par de caravanas que iban por el camino, pero no solo me rechazaron si no que me expulsaron a punta de espada de ellos, pues temían que fuera algún bandido que les haría señas a los suyos de cuando fuera el mejor momento de atacarles, mas no les culpo, las ropas que traigo no muestra otra cosa que no sea eso, además, por si fuera poco, estoy pensando unirme a una banda, mas sin embargo quise probar fortuna pues no es que quiera que mi futuro sea el de asaltar y robar a cual se cruce en mi camino pues al final mi cabeza podría estar clavada en una estaca a la entrada de algún pueblo como advertencia a los demás bandidos.

    Llegue a Reyvadin cuando el sol tenía poco de haberse ocultado. La luz de alguna que otra antorcha impedía que la oscuridad de la noche lo cubriera todo con su manto, no era una buena idea andar solo por las calles pero no tenía otra opción. Las casas de madera mantenían a salvo a sus inquilinos, tanto del frio como de los bandidos y demás alimañas que suelen recorrer las calles a estas horas de la noche. La gente en la noche no escucha ni ve nada por temor a las represalias que estos sujetos pueden propinarles, aquí gobierna la ley del más fuerte, del más astuto, pero también del más inteligente. Deje mi caballo en la posada y me dirigí mas adentro de la ciudad tratando de encontrar a mi ahora querido amigo “rata” entre las callejuelas y pasillos oscuros que abundaban en la ciudad. Ya había caminado un buen rato sin encontrar pista alguna, más sobretodo, sin ningún rastro de gente deambulando por las calles y cuando digo gente, me refiero a criminales y demás derivados. Pensé que la suerte estaba de mi lado, juro que lo pensé y le di gracias a los dioses por no haberme abandonado a mi suerte. Juro que eso fue lo que pensé. A lo lejos pude divisar a “rata” acompañado de cómo 5 o 6 hombres más los cuales le estaban dando una paliza a otro pobre hombre que al parecer a la distancia, estaba más muerto que vivo por la golpiza recibida. Entre 2 hombres cargaban al pobre individuo hasta un caballo que estaba cerca cuando le grite a mi “amigo”:
    - Rata – Grite con fuerza.
    Los demás hombres, incluido rata, voltearon de inmediato hacia donde se había escuchado una voz y solo vieron a lo lejos un pobre mocoso con cara de estúpido que saludaba desde lejos.
    - Encárgate de el – dijo uno de los compañeros a rata, mientras todos los demás salían a todo galope en sus caballos.
    Vi a rata que se dirigía hacia mí y no lo vi con buenas intenciones.
    - Estas en el lugar y en el momento equivocado amigo – Lo decía mientras ponía en posición su arco y cargaba su flecha.



    Sentí que el corazón se me salía del pecho de lo fuerte que palpitaba, incluso podía oírlo con toda claridad. Por puro instinto pude cubrirme de la primer flecha con un barril al cual salte a su lado para poder protegerme y salí corriendo hacia el callejón de al lado para tratar de huir de él. Antes de alcanzar a dar vuelta en la esquina note como la segunda flecha que disparo hacia mi pasaba rozando mi cabeza, que si no es que por evitar una zanja que se encontraba en el camino mi cabeza tendría un adorno el cual no me gustaría tener. Yo sabía que rata no era torpe en combate y que no tendría oportunidad contra él en un 1 vs 1, pero por lo visto, yo era más veloz para correr, (y más aun si mi vida estaba en juego), así que cuando el llego a la esquina yo ya casi estaba dando la vuelta en la siguiente y vi de reojo como se enfurecía y lo cegaba la ira mientras murmuraba no sé cuantas maldiciones por no poderme alcanzarme, así que en la siguiente esquina me escondí en un pilar de madera que encontré, lo suficientemente grueso para cubrirme y lejos de la luz de la próxima antorcha la cual me ayudaba a esconderme mejor en la oscuridad de la noche. Tenía solo 1 oportunidad. Si seguía escapando de él, tarde o temprano acabaría muerto, pues correría la voz entre sus camaradas para buscarme y yo sin conocer a nadie en esta ciudad, serian todos los malhechores de la ciudad contra mí, así que tendría que acabar con el ahora y para siempre y rogar a los dioses que los demás compañeros de rata no hayan podido ver bien mi rostro.

    Reconozco que rata es un buen luchador, pero tiene un gran defecto que caracteriza a prácticamente todos los peleadores de todos los reinos, mucha fuerza, poca inteligencia. Creen que siendo más fuertes podrán hacerle frente a cualquier amenaza que se les presente sin importar las circunstancias que les rodean y si bien es cierto que casi siempre salen airosos, esas pequeñas circunstancias pueden hacer que pierdan la batalla si no es que la vida. Rata pensó que el miedo me tenía totalmente invadido y aunque en parte era cierto, aun pensaba con fluidez y nunca se imagino siquiera que podría ponerle una trampa, estaba tan confiado que corría con todas sus fuerzas para tratar de alcanzarme, mas nunca imagino que detrás de ese pilar de madera saliera en un golpe certero de una hoz sujetada con todas mis fuerzas y se clavara en su cabeza aprovechando la velocidad que el mismo traía.

    Estaba conmocionado. Nunca en la vida había matado a nadie. Tenía un pánico mezclado con la alegría de haber salido vivo de este encuentro que no puedo describir. Las emociones dentro de mí era una mezcla tan rara que no supe de mí por un instante, no sé cuánto tiempo habrá pasado, pero para mí fue una eternidad y no volví en si hasta que escuche la voz de un hombre que se acercaba a mi.



    - Has matado a uno de los secuestradores – Dijo el hombre con una voz de asombro.
    Era un hombre que se encontraba por los 30 años, vestido con buena ropa, aunque no de la nobleza, a juzgar por su ropa y su pulcritud diría que se trataba de un mercader de la localidad. Viendo su físico no temí por mi seguridad, pues no se veía un hombre hecho para la lucha, pues era delgado y casi sin músculos, estoy seguro que en un combate contra el saldría victorioso. Pero aun así me puse nervioso enseguida, no sabía quién era ese hombre ni los planes que tendría en mente, pero sobre todo no sabía si era un amigo de rata. Un solo grito de ese hombre y estoy seguro que todos los camaradas de rata vendrían hasta este lugar y seria mi fin. El miedo me congeló.
    - Vine corriendo cuando me dijeron que vieron a unos bandidos que habían interceptado a mi hermano después de irse con una mujer de la taberna – dijo el hombre.
    - Cuando voy llegando veo que tu solo te has enfrentado a los secuestradores, debes ser el hombre más valiente que he visto en mi vida, mira que engañarlo mostrando temor para que te siguiera y cayera en tu trampa en este sitio oscuro, ese es un plan de alguien que merece todo mi respeto.
    Es lo que me dice el hombre mientras camina hacia mí y el cuerpo sin vida de rata que está al lado mío. Sentí que la sangre volvía a recorrer mi cuerpo otra vez. Por mi este hombre podía pensar lo que quisiera, lo que importaba es que no era parte del grupo de rata y sobre todo, no había visto que había intentado conversar con él. Gracias a eso pude darme cuenta que la eternidad que suponía había pasado desde que mate a rata, solo era de unos pocos instantes. Mi mente poco a poco volvía a estar en orden.
    - Cuando vi que corrías, pensé en venir a ayudarte para hacer el 2 vs 1, e intentar capturarlo vivo y así tratar de sacarle información de donde podrían tener retenido a mi hermano, pero me encuentro esta agradable sorpresa.
    Después de decirme eso checa el cuerpo de rata buscando algún indicio de vida, aunque es obvio con solo verle lo que queda de cabeza que está muerto. Se pone a revisar los bolsillos del muerto en busca de algún mapa o indicio que lo ayude a encontrar a su hermano, o al menos eso pienso, cuando por fin desiste y me dice:
    - Creo que es mejor dejar de platicar en este sitio e ir a un lugar más seguro antes de que gente indeseable nos vea junto al cuerpo de este individuo y llame la atención de sus camaradas, vamos a mi casa, te tengo una propuesta más que razonable.

    La verdad es que quería salir de ese lugar inmediatamente antes de que ocurriera algo peor, así que seguí al hombre a su casa o al mismísimo infierno a toda prisa, pero mirando constantemente sobre nuestras espaldas checando que nadie nos siguiera, cualquier lugar era mejor que permanecer en ese sitio, que para mí, ese era el lugar más peligroso sobre la faz de la Calradia.

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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por Valan el Jue Feb 07, 2013 9:30 am

    Excelente forma de hilar lo ocurrido en el juego con un contexto. Tu historia es lo que la campaña de Warband debería y no ha sido nunca. Sigue así :good:


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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por jessvegi el Vie Feb 08, 2013 10:50 pm

    Eso es lo que intento, espero haberlo logrado. Aqui el siguiente capitulo



    Capitulo 3
    - Mi nombre, por ahora no importa. Me dice el mercader mientras nos dirigimos a una casa de clase media, es de madera y piedra pero bien construida y amplia, donde se ve que no pasan por las penurias del barrio que dejamos atrás. Entramos rápidamente y pasamos lo que sería una sala de visitas, bastante elegante y de buen gusto, se veían muy cómodas las sillas aterciopeladas en color rojo, además por lo que alcance a distinguir había por lo menos 2 cuadros muy bien hechos que adornaban la sala, el piso era de madera de un fino acabado, reluciente y limpio, un par de candelabros con varias velas encendidas cada uno brindaban una iluminación perfecta para observar todo lo descrito, lo que se veía de afuera de la casa no hacia justicia con el lujo dentro de ella. Este hombre era muy astuto, aparentaba ser un simple mercader de clase media, pero en realidad, era un hombre con mucho dinero. Me lleva enseguida al patio de la casa, donde veo un cuarto aislado de las demás habitaciones de la casa, junto a la entrada veo a un hombre joven que la custodia, tal vez de mi edad, pero con una armadura y espada decentes, que al mirarnos inmediatamente se pone en una posición ofensiva, pero solo un gesto de la mano derecha del mercader hace que vuelva de nuevo a su posición de custodio. Una vez que entro a la habitación, veo que la usa como oficina personal para sus negocios, pues enfrente tiene un escritorio de madera finamente tallada, lleno de muchos papeles que supongo son las cuentas de sus viajes como comerciante. La decoración es muy similar a la sala de visitas que pasamos anteriormente, lujo por doquier.

    - Ya puedes dejar esa hoz en paz, ya estas entre amigos. – Me dice el buen hombre.

    Bajo mi vista solo para mirar con perplejidad que aun sujetaba con fuerza con mi mano derecha la hoz con la que había matado a rata, por lo que me di cuenta que nunca había guardado la hoz desde aquel incidente, ni siquiera la había limpiado de la sangre y demás cosas con las cuales se había impregnado al momento de tal hazaña. Ahora entiendo la actitud del guardia.

    - Espera aquí un momento mientras mando a alguna de los criadas a calentar algo de agua para que limpies esas manchas de sangre en tu ropa, no puedes salir así a la calle, sospecharían de ti inmediatamente de que has cometido algún crimen y te relacionaran con el cuerpo que van a encontrar por la mañana, no es que te vaya a buscar la ley para que pagues tu crimen, si no que temo que los demás compañeros de ese malhechor aten los cabos sueltos y hagan su “justicia” contigo, pues ellos primero matan y después preguntan.

    Asistí con la cabeza mientras el mercader salía de la habitación y cerraba la puerta de madera. Yo me senté en un banco sencillo de madera que encontré a un lado de la puerta pensando en lo que había hecho. Aunque es cierto que mate a rata en defensa propia, el era también mi único contacto para poder unirme a cualquier banda. Ahora el futuro que me aguarda lo veo más negro si es que aun es posible, y si a eso le sumamos que no tenia certeza que los demás miembros del grupo de rata hubieran visto bien mi rostro…….., me quedé pensando un rato con la mente divagando en una baraja de posibilidades, si eso fuera así, mi cabeza tendría precio mañana mismo.

    El sonido de la puerta abriéndose me interrumpió de mis pensamientos. Era el mercader que regresaba al despacho después de ordenar a sus sirvientes no podía recordar que cosa. Traía puesto otro cambio de ropa, supongo que el anterior se habrá manchado de sangre al momento de revisar el cuerpo de rata o incluso lo habría de haber manchado yo mismo por algún descuido en la huida de la escena del crimen. Pasa al lado mío y va a sentarse en su escritorio, haciendo a un lado los papeles y sacando de entre sus ropajes una bolsa de cuero.
    - 100 denares – dijo el hombre.
    – Eso es lo que te daré si haces lo que te pido. Y hay mas una vez completada la misión que te asignare.

    Para empezar, 100 denares era una muy buena cifra para alguien como yo que no tenía nada en el mundo, además, si completo bien el encargo que me ponga, tal vez me acepte como miembro de su guardia de caravana y me tendré que olvidar de tratar de unirme a algún grupo de bandidos. Pero yo sabía que debido a los acontecimientos ocurridos esta noche, la misión que me encargase no sería nada fácil, tal vez estuviera fuera de mi alcance. Invadió el escenario un silencio abrumador el cual se quedo unos momentos gobernando la habitación. Al ver que no decía nada ni hacia gesto alguno, el mercader siguió hablando, tal vez leyéndome la mente por medio de mi rostro.

    -Esos secuestradores no son más que saqueadores que siempre tratan de robar mi caravana, pero no lo han logrado ni una vez, pude reconocer a ese hombre que mataste con lo que quedaba de su cara. Son tan predecibles que siempre intentan asaltarla en el mismo lugar y sus exploradores siempre los vemos un par de kilómetros antes de que intenten asaltarnos, hasta parece que nos estuvieran avisando los idiotas. Al ver que no lograban nada tratando de asaltar la caravana, se les hizo fácil buscar un nuevo método para conseguir así una parte de mis ganancias, el cual por lo visto, es el secuestro de mi hermano, lo que aun no se es como se hicieron con la información para dar conmigo y con mi familia, pero eso yo lo averiguare por otras fuentes. Quiero que utilices este dinero para contratar personal y podamos darles una lección que no olvidaran esos malditos. No quiero que vayas a cualquier taberna de la ciudad y traigas al primer tipo que quiera trabajar. Lo más probable es que sea parte de algún grupo criminal y solo se nos una para tratar de obtener toda la información posible para después venderla a cualquiera de mis enemigos. Debes de reclutar gente fuera de la ciudad en las aldeas cercanas, que no tenga nada que ver con la ciudad.

    Inmediatamente después de decir esto tocan a la puerta y se escucha la voz de de una mujer joven, asumo que es la sirvienta de la casa:
    - Aquí tengo lista la cubeta con el agua caliente que me pidió señor.
    - Puedes dejarla a un lado de la puerta, en un momento salgo por ella, ya puedes retirarte -, le contesta el mercader.
    - Con su permiso señor.

    Se escuchan los pasos de la mujer alejándose por el patio. Un momento después se levanta el mercader de su silla y abre la puerta, metiendo al despacho una cubeta llena de agua caliente y la pone a un lado mío, me da un pedazo de tela para que empiece a limpiar mi ropa, el cual se ve muy fino, tal vez tenga más valor ese pedazo de tela que mi sucio atuendo manchado de sangre. El mercader empieza a hablar de nuevo.

    - La tarea no será fácil, pero tengo un plan a seguir que no puede fallar, yo mismo usaría mis hombres pero se encuentran de viaje con mi caravana y solo dispongo de un par de muchachos que cuidan la casa y no puedo moverlos de aquí, pues por lo visto, tienen toda la información sobre mi y pueden incluso atreverse a venir hasta aquí, necesito tener protegida a mi familia. Ahí es donde entras tu, ellos pensaran que estoy con las manos atadas y que no hare ningún movimiento. Consigue al menos 5 hombres de las aldeas vecinas para hacerles frente, te esperare mañana en la noche en la primera taberna que se encuentra en la entrada de la ciudad, mientras podrás pasar la noche aquí.
    - Pero deje a mi caballo en la posada del pueblo, si no llego a dormir podrían sospechar algo señor. Le dije con un tono que reflejaba preocupación.
    - No te preocupes, mañana pensaremos en alguna coartada convincente para ti.

    Al decir esto se levantó nuevamente de su silla y se dirigió a la puerta, dejando la bolsa de cuero lleno de monedas encima del escritorio.
    - Mandare en un momento a la sirvienta a que te traiga algunas mantas para que no pases frio en la noche, por cierto hijo, ¿cuál es tu nombre?
    - Me… me llamo Vernon señor, tartamudeé al contestar.
    - Así que eres un hombre que dice llamarse Vernon. Contesto el mercader en un tono burlesco mientras salía y me dejaba solo en la habitación cuando limpiaba mis sucias ropas llenas de sangre. Tal vez por tartamudear el mercader pensó que le estaba mintiendo, no importa, no es asunto mío lo que piense por ahora de mí, lo importante es hacer bien el trabajo que me pidió porque de esto depende mi futuro.

    Después de un momento escucho que tocan a la puerta y después de eso oigo la voz de la misma mujer que trajo el agua caliente:
    - Aquí están las mantas que el señor le prometió.

    Me dispongo a abrir la puerta y cuando lo hago veo a una joven mujer, muy bien aseada y peinada con una coleta de un hermoso y largo pelo negro bien cuidado, traía un vestido sencillo pero limpio, no muy elaborado, que dejaban ver la silueta de su figura bien desarrollada, tenía unas bonitas facciones de cara, Su edad la estime viendo su rostro de entre algunos 16 o 17 años, sus dientes estaban bien alineados dentro de esos pequeños y sensuales labios que harían enloquecer a cualquier hombre, su piel morena estaba bien cuidada y podría jurar que sería mas suave que cualquier fino terciopelo. Mientras me quedo embobado por unos instantes admirando su belleza, ella me avienta las mantas y cierra la puerta algo molesta. Fui demasiado obvio. Deberé ofrecerle una disculpa después si es que quiero tener alguna oportunidad con ella. Termino rápidamente de limpiar mis ropas y me dispongo a descansar, pues mañana será un día difícil.
    [justify]

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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por Jarl el Vie Feb 08, 2013 11:03 pm

    Buenísima historia, te felicito Wink +rep


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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por Mikeboix el Mar Mar 12, 2013 12:30 pm

    ¡Genial, genial! ¡Aquí tenemos material de primerísima clase para el concurso de AARs! Very Happy


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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por jessvegi el Mar Abr 23, 2013 5:55 am

    Debido a problemas tecnicos con mi compu (maldita fuente Sad ) me vi obligado a dejar el internet y lo que es peor aun, el juego. Pero lo bueno es que ya solucionado el problema y con mi compu al 100 regresamos de nuevo para seguir con esta historia, es una lastima que me haya perdido el concurso del arr pero no importa, hay que segirle y espero que disfruten de la historia al leerla como yo al escribirla, asi que comenzamos:

    Capitulo 4

    Un sonido de la puerta me apartó de mi profundo pero tranquilo sueño.

    - Te dejo una cubeta con agua limpia, arréglate lo más rápido que puedas que en un momento regreso por ti -. Se oyó desde el otro lado de la puerta.

    Esa dulce voz la reconocí al instante, era de esa joven y hermosa sirvienta que había conocido ayer. Todavía medio dormido me incorporo de entre las mantas donde tranquilamente pasé la noche, tratando de abrir la puerta lo más rápido posible, ver a esa belleza al amanecer sería lo mejor que me hubiera pasado desde que mi vida perdió sentido, pero parece que me tardé demasiado. Al abrir la puerta solo encontré la cubeta con agua caliente al lado de la puerta junto con el mismo vigilante que vi la noche anterior aun en su mismo sitio, sin siquiera moverse un poco, era obvio que más que vigilar la oficina privada de su señor, me estaba vigilando a mí. Saque la cubeta con el agua sucia de la noche anterior y metí la que me había traído la belleza, disponiéndome a hacer mi aseo personal, me lave la cara y el pelo, me acomode el arco y la hoz que salvo mi vida la noche anterior, guarde la bolsita de cuero amarrada dentro de mis pantalones, cerca de mi área intima, pues los carteristas abundaban por todos lados y son tan hábiles que muchas veces tardas hasta horas en darte cuenta que te habían robado, en cambio, si los guardaba ahí, me daría cuenta inmediatamente. Apenas había acabado de acomodarlos bien cuando se escucho de nuevo que tocaron a la puerta.

    - Ya estás listo, ya es hora.

    De nuevo esa hermosa voz inconfundible llega hasta mis oídos y me lleno de alegría y emoción, tomo un poco de agua con las manos y me acomodo de nuevo los mechones de mi pelo que no quieren quedarse quietos en su lugar y abro la puerta. Lo que veo me deja sin palabras.

    La sencilla pero hermosa mujer que vi la noche anterior no está, ahora veo a una sucia y despeinada mujer con el pelo todo sucio y enmarañado, trae puesto un vestido de una mujerzuela de segunda que sale de cualquier taberna de tercera, la cara y manos sucias llenas no sé si de hollín o cualquier otra suciedad. Trae puestas unas botas mucho peores que las mías llenas de lodo y manchadas de algunos desechos que preferiría no contar. Veo bien su rostro y distingo con mucha dificultad, debajo de toda esa suciedad, el rostro hermoso que vi la noche anterior. La mujer al ver mi cara de asombro me muestra una sonrisa que me deja aun más perplejo, sus dientes blancos ahora son casi de un negro espantoso que casi no puedo creer como se pudieron transformar en eso. Estoy congelado, no puedo moverme de mi asombro. La risa de joven fue tan fuerte que termina sentándose en el banco donde me senté la noche anterior. Después de un rato, ya cuando su risa amainó, me dice que la siga y me coge del brazo.

    Salimos de la casa cuando estuvimos seguros que nadie nos viera, si bien aun no salía el sol, este no tardaría en salir y las calles se llenarían de plebe. Teníamos que llegar rápido a mi posada por mi caballo. Yo aun estoy confundido por lo que pasa cuando de repente siento que su mano derecha se desliza por mi cintura, al mirarla a la cara, solamente dice – abrázame también - . No entiendo nada pero obedezco. Quien se va a enojar por obedecer esa orden viniendo de una mujer, aunque viéndola como iba caracterizada…., Cuando por fin puedo reaccionar un poco me animo a hablarle.

    - ¿Me podrías decir cómo te llamas?

    - Annie – respondió rápido y a secas. No podría asegurarlo, pero estaba casi seguro que no se llamaba así.

    - ¿Me podrías decir porque ese cambio tan drástico en tu apariencia?

    - Es muy fácil Vernon, pasaste la noche conmigo en alguna taberna de mala muerte de las que abundan en la ciudad, así nadie sospechara de tu ausencia en la posada. Mientras decía esto buscaba dentro de su abrigo una pequeña cantimplora, a la cual le daba unos pequeños sorbos con mucha delicadeza y después me la pasaba. Yo me asombre que supiera mi nombre mientras agarraba la cantimplora con la mano libre, pero supuse que era una persona de confianza del mercader, pues al parecer sabía mucho de lo que había pasado anoche.

    - Debes de beber algo también, tu aliento debe oler a algo de alcohol. – Me dijo Annie.
    Le di unos tragos enjundiosos a la pequeña cantimplora de lo cual me arrepentía en unos solo unos instantes, tenía un sabor a vino echado a perder y del mas corriente que había probado en toda mi vida. Solo toser era lo que podía hacer para un intento inútil de quitarse ese horripilante sabor de mi boca, mientras veía una risa discreta de mi “acompañante de ocasión”.

    - Que esperabas, Fino vino de Rhodok -, me dice aun riéndose entre dientes los cuales veo de nuevo y no puedo dejar de poner mi cara de asombro.

    - Es solo carbón que tuve que masticar por un buen rato para poder tener esta apariencia. Me lo dice en un tono burlesco. Después de decir esto paso un rato en silencio.

    - Como te iba comentando,- lo dijo ya de forma seria.

    - Pasaste la noche conmigo en una taberna y vine acompañarte en tu partida, el posadero debe de vernos juntos para que así corrobore tu coartada, pues no estamos seguros si los demás compañeros del secuestrador que mataste, al notar la ausencia de su compañero, empiecen a hacer pesquisas en las posadas para saber quien no paso la noche, haya llegado tarde o manchado de sangre, y con lo miedosos que son estos hombres, dirán todo lo que sepan. El caminar abrazados así a esta hora, hará que más testigos nos vean juntos y corroboren tu coartada.

    El sol ya estaba empezando a salir y los primeros jornaleros ya se estaban dirigiendo a sus labores diarias, ya las calles no estaban tan vacías como hace unos instantes y varios transeúntes nos miraban curiosos mientras pasábamos cerca de ellos, aunque después de un momento me di cuenta que no me miraban a mí exactamente, miraban más que nada a mi “bella acompañante”.

    - El señor te va a esperar mañana por la noche en la primer taberna del pueblo, espero que trigas ya a tus hombres listos para la acción. Le contesté a Annie afirmando con la cabeza.

    - Pero dime ¿Porque estas vestida así?, Estas llamando un poco la atención ¿no crees?

    - Es exactamente lo que quiero, me respondió. Si la gente recuerda haberte visto de regreso a la taberna con esta inconfundible mujer, tu coartada estará segura y estarás fuera de peligro, además, por los trapos que tienes puestos se ve que apenas te alcanzo para ese vino fétido y algo como yo. Se rio con tantas ganas que tuve que ayudarla a mantenerse de pie mientras los transeúntes se nos quedaban mirando y me apenaba tanto por lo que estaban viendo como por lo que ella pensaba de mi.

    Llegamos rápidamente a nuestro destino, antes de entrar a la posada donde tenían a mi caballo, debí tomar otro trago de ese vino para “refrescarme el aliento”, ella me espero fuera del establecimiento mientras yo me dirigía al encargado, pagaba la cuenta y pedía mi caballo el cual mantenían en las caballerizas fuera del local. Al salir el encargado de la posada para abrir las caballerizas se topo de frente con mi acompañante, la cual le mostro una “agradable sonrisa”, el cual al verla, puede notar como daba un pequeño paso hacia atrás, sin poder ocultar una cara de asombro (aunque más bien yo diría que era de repulsión hacia mi acompañante).

    - Viene con usted buen hombre. Pregunto el posadero con una cara de disgusto.

    - Así es, pasamos juntos la mejor noche de nuestras vidas amigo y esta tan feliz que viene a despedirme.

    - Estoy seguro de que aquel hombre, aunque lo estaba viendo y escuchando él mismo, no podía creerlo. Fue directo a las caballerizas por mi caballo y nosotros lo seguíamos detrás de él, abrazados como cualquier pareja feliz, note como miraba de reojo, no para espiarnos, si no para asegurarse de que sus ojos no lo estaban engañando con aquella mujer. Lo esperamos en la entrada de las caballerizas mientras el posadero ensillaba mi caballo. Parecía que el plan estaba saliendo a la perfección. Volvió solo unos instantes después con mi caballo detrás de el ya ensillado. Antes que me entregara las riendas de mi caballo, cuando estaba frente a nosotros, Annie se me cuelga del cuello y me dice con una voz fingida de tabernera de mala monta;

    - ¿Volverás pronto amorcito?

    - Claro que si cariño, no podría estar mucho tiempo sin verte, le respondí.

    Se pego a mi cuerpo, agarro mi cara con sus manos y me dio un beso apasionado al cual correspondí inmediatamente. La cara del posadero se quedo con una mueca de repulsión que no había visto yo jamás en ningún hombre. Después del beso de despedida cogí las riendas de mi caballo mostrándole al tabernero la cara del idiota más feliz del mundo. Sabía perfectamente que esto era parte del teatro que estábamos montando, pero eso no podía impedir el disfrutar de las buenas cosas de la vida. Tranquilamente salí de la ciudad recordando una de las frases del doctor con el que estudie que decía con regularidad, “Lo que nos importa es lo que no podemos ver a simple vista”. Cuánta razón tenía el maldito viejo.

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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por jessvegi el Sáb Abr 27, 2013 12:28 am

    Aqui un nuevo capitulo

    Capitulo 5

    Salí del pueblo con una sola cosa en mente, reclutar algunos hombres para mi misión casi imposible, bueno también pensaba en mi despedida con Annie pero eso debía esperar. El primer pueblo más cercano a Reyvadin es Ayyike al cual me dirigí sin pasar por ninguna dificultad o contratiempo. Llegue al cabo de un par de horas de camino a un pueblo pequeño, las casas eran de piedra y aunque estaban bien construidas se notaba que les hacían falta algunas reparaciones las cuales no se hacían desde hace ya un buen tiempo y la causa probable por la que no se hacían era la misma que lastraban prácticamente a todos los pueblos de Calradia. Pobreza. La mayoría de los señores o nobles poseedores de de los pueblos solo piensan en mantener sus altísimos estilos de vida, y para lograrlo, exprimen a sus pueblos con impuestos altísimos que solo dejan a los pobres aldeanos hundidos en una miseria y desesperación con pocas opciones para el futuro. Una de esas opciones es la que voy a ofrecer a Ayyike, la Guerra. La guerra siempre ha estado presente en Calradia, y la mayor parte de soldados son aportados por pueblos como este, donde sus pobladores solo tenían dos opciones, unirse a ella o morir de hambre.



    Entré al pueblo y me dirigí directamente con el anciano de la aldea que se encontraba en el centro de la misma, siempre estaban en el centro de todas las aldeas, era hasta fácil reconocer el lugar donde se encontraban, ellos eran las personas responsables de la aldea, algo así como su vigilante, aunque no precisamente de su seguridad, pues regularmente eran personas mayores, se encargaban principalmente de dirigir a su pueblo por el camino correcto y del escaso comercio que se podría permitir la aldea, era más como un guía espiritual. Tal y como pensé, era un hombre algo mayor, pero aun con suficiente fuerza, vestía una ropa sencilla que prácticamente no sobresalía entre los demás habitantes, pero por lo visto, todos en la aldea lo respetaban, pues al acercarme a él varios hombres se acercaron dispuestos a defender a aquel hombre en caso de alguna estupidez de mi parte. Por un instante tuve miedo, pero solo un instante, pues al recordar mi misión y que mi futuro dependía de ello la calma se apodero de mi lenta, pero eficazmente. Una voz ronca pero firme salió de la boca de aquel anciano.

    - ¿Que es lo que buscas en esta aldea?

    Me quede en silencio por un instante mientras reunía el valor necesario para poder contestarle. Cuando por fin lo reuní conteste:

    - Ando en busca de buenos hombres para la lucha de una noble causa, quisiera saber si en esta aldea hay hombres dispuestos a luchar por ella, serán bien recompensados.

    - ¿Y esa noble causa de la que hablas no es la de hacerte rico asaltando por los caminos a gente honrada, usando a mis muchachos como simples herramientas para cumplir tus propósitos y una vez logrados, deshacerte de ellos como simples estorbos?

    Por lo visto a este pueblo le han pasado muchas cosas desafortunadas – le conteste rápidamente al anciano- pero vuelvo a afirmar que mi causa es noble y si a tus hombres no les parece así, son libres de abandonar mi grupo cuando así lo deseen.

    El anciano se quedo pensando un rato a la vez que sus ojos no se apartaban de mi ni por un instante, observándome, tal vez sacando conclusiones a través de mi aspecto, el cual por cierto, he de admitir que no infundía demasiada confianza. Pareció eterno el tiempo que tardo en decidirse al anciano, pero al final me respondió:

    - Hay tres hombres jóvenes que ya no quieren seguir en la aldea, quieren buscar nuevos horizontes, aunque he tratado de convencerlos de una y mil maneras de que la vida fuera de la aldea es muy peligrosa, ellos siguen empeñados en buscar fortuna, tal vez contigo la logren o en su defecto se den cuenta del error que están cometiendo y regresen a la aldea, a una vida sencilla pero honrada.

    - Le estoy muy agradecido noble señor por haberme dado su voto de confianza, y si no es mucha molestia, me gustaría que esos tres jóvenes se reunieran conmigo lo más pronto posible, pues nos espera aun una larga jornada por algunas aldeas mas.

    - Ellos llegaran en cualquier momento, no te preocupes, ya solo queda una sola cuestión mi joven amigo, nos quedaremos sin tres pares de manos para trabajar los campos y la aldea no puede permitirse contratar gente para cubrir esos puestos, pero con una pequeña contribución de tu parte, tu conciencia estará mas tranquila al haber ayudado a esta pobre aldea además de salir beneficiado al tener a tres jóvenes fuertes en tu pequeña unidad.

    Sabía que no iba a ser gratis el poder llevarme a esos jóvenes, pero la manera en como me llevaba por el camino que tazaba ese anciano me dejo sorprendido.

    - Estoy dispuesto a ayudar a esta aldea noble anciano, no pensaba irme sin dar nada a cambio por su ayuda a esta noble causa. Ahora dígame por favor, cuanto es lo que estaría bien como donativo a esta honrada aldea por su ayuda. – le conteste amablemente.

    - 10 denares. Respondió el anciano.

    Perder 10 denares de los 100 que me dio el mercader no es un mal trato. Tendré una buena ganancia al final de la misión.

    - Por cada uno. Volvió a hablar el anciano.

    Mi cara perdió la leve sonrisa que traía dibujada.
    - 1 denar es el salario de una semana para un trabajador común.- Conteste y proseguí.- Lo que me pide es mucho dinero.

    - Lo tomas o lo dejas muchacho, no creo que puedas conseguir hombres para tu causa a un precio menor del que te estoy ofreciendo.

    No tenía ninguna otra opción. Yo necesitaba a los hombres y por lo visto, ellos necesitaban el dinero. Treinta minutos después salía de la aldea con tres hombres a mi cargo. Eran 3 hombres jóvenes, se veían fuertes, pero apenas si iban preparados para la lucha, su atuendo era simplemente los de unos pobres campesinos, ropas riadas incapaces de proteger del frio, mucho menos de alguna flecha, dos de ellos traían una Oz como la mía no se si iguales o en peores condiciones, el otro traía una pequeña hacha de campo junto con unos tablones amarrados con cuerdas en forma de escudo. Creo que el era el mejor preparado de los tres. Si así es como estarán todos mis hombres, mi futuro lo veo muy negro.

    Nos dirigimos ahora a la aldea de Tadsamesh. Ahora los caminos no estaban despejados como en mi viaje a Ayyike, el camino estaba lleno de bandidos y saqueadores y aunque no eran en un gran número, si lo eran comparados con nosotros 4, los cuales, juzgando a simple vista lo que se podía ver, no contábamos ninguno de nosotros con la suficiente experiencia en el combate como para hacerles frente en inferioridad numérica. Tuvimos que tomar varios rodeos para poder evitarlos y cuando al fin llegamos a Tadsamesh paso prácticamente lo mismo que en Ayyike, solo que ahora mi monedero contaba con 40 monedas menos y mi grupo con 4 hombres mas equipados de igual manera que los anteriores, pero no me sorprende, pues estoy contratando campesinos no soldados entrenados, los cuales por supuesto cuestan como 10 o 20 veces mas que ellos.

    Tenía ya 7 hombres a mi cargo, me habían pedido 5 y ya había cumplido con creces mi misión, pero una serie de preguntas se apodero de mi mente, ¿Eran suficiente 7 hombres inexpertos en combate para poder rescatar a salvo al hermano del mercader? ¿Con lo escasamente equipados podremos hacerle frente a un grupo organizado y mínimamente equipado? Mi propia vida estaba en juego en este momento, además me sobraban 30 monedas de lo que me dio el mercader y me prometió mas para cuando acabara la misión ¿Pondría en juego mi vida por ahorrarme 30 monedas?

    Antes de que le diera más vueltas al asunto, ya estaba en ruta hacia el pueblo de Tebandra donde me disponía a contratar más hombres para mi causa. Al final del día tenía 3 hombres más a mi disposición y ya eran 10 en total, tal parecía que aquel mercader me había dado los denares justos para contratar a los hombres, y aunque ya no me había sobrado nada para mi de los 100 denares, sabía que era una inversión a largo plazo que me daría estupendos dividendos. Una vez concluida esta parte me dirigí directamente a Reyvadin no sin evitar aun los bandidos de la zona, no me sentía aun con la confianza necesaria para hacerles frente, además tenía cosas mucho más importantes que hacer como para perder tiempo y poner en riesgo la misión que tenia encomendada.

    Al caer la tarde, a la hora dicha por Annie, llegué a Reyvadin con mis hombres a los cuales les ordene que esperaran en la entrada de la ciudad, preparados para si así lo requería la ocasión, salir inmediatamente. El tan solo pensar en Annie, que podre verla de nuevo y conversar con ella me llenaba de alegría. Me dirigí a la taberna cerca de la entrada, en la que me habían dicho con anterioridad donde iba a ser nuestro punto de reunión, en cuando entre a la taberna, note como varias miradas discretas seguían todos mis movimientos. Por lo visto, el mercader traía consigo, sin querer, personas indeseables a nuestro encuentro. El lugar no era muy grande, construido en piedra con techo de madera, protegía del clima de una buena manera pero no daba para nada una buena vista. En la esquina mas alejada de la puerta de la entrada estaba el mostrador donde estaba el tabernero sirviendo bebidas en una barra de madera ya muy vieja donde estaban personas sentadas ya sea solas o con alguna acompañante, alrededor de la barra tenía varias mesas para cuatro personas aunque la mayoría estaban desocupadas, el lugar estaba algo sucio, pero que se podía esperar de una taberna. Divise al mercader que estaba sentado en la barra cerca del mostrador y me senté por pura “casualidad” al lado del mercader sin decirle ni media palabra o hacerle algún gesto que pudiera denotar que ese encuentro no es casual. Pedí una bebida al tabernero y empecé a tomarla normalmente. Habían pasado un par de minutos y empecé a conversar un poco con el tabernero.

    - Estoy buscando trabajo, tengo un grupo de hombres bajo mi mando y busco la forma de ganarme la vida honradamente, ¿sabes de alguien en la ciudad que pueda requerir mis servicios?

    - El maestro de la cofradía es tu mejor opción pues se encarga de dar trabajo a hombres como tú. El tiene varios trabajitos pendientes que podrían requerir personas calificadas, que van desde el transporte de mercancías hasta la eliminación de grupos de bandidos. Me responde el tabernero sin siquiera voltear a mirarme.

    Con esa pregunta inofensiva, estoy seguro que el mercader capto el mensaje de que estaba listo, evitando así que se dieran cuenta los clientes que fingían estar en una conversación. Ya estaba por terminar mi bebida, y el mercader no había hecho ningún movimiento o iniciado conmigo ninguna conversación cuando se levando de su lugar, dejo unas monedas en la barra y se disponía a marcharse cuando de repente cayó al suelo a un lado mío. Me incorporo de mi banco rápidamente para ayudarlo a levantarse.

    - Se encuentra usted bien señor – Le digo mientras lo ayudo a ponerse de pie.

    - Estoy algo tomado mi buen amigo, disculpe que lo haya molestado - me contestó el mercader.

    - ¿Quiere que lo acompañe a su casa?, no creo que pueda llegar bien en estas condiciones. (Que perfecta escusa tanto para la misión como para ver de nuevo a Annie)

    - No se preocupe, estoy bien, yo me las arreglare como pueda, usted siga su camino joven. (Pero qué demonios dice, está dejando escapar esta gran ocasión).

    Sin decir mas palabras salió de la taberna mientras me quedaba viéndolo sin saber que hacer. No tenía ni idea de que acción tomar a continuación. No tenía ningún tipo de indicaciones o algo que me ayudara en mi misión. Regrese a mi banco a tomarme lo que me quedaba de mi bebida y note como varios hombres, los que no apartaban la mirada del mercader, salían de la taberna con obvias intenciones de seguirlo y observarlo. Sentía una impotencia tremenda el no haber conseguido mi objetivo que estuve a punto de salir corriendo y preguntarle al mercader directamente cual era el siguiente objetivo del plan, solo una cosa pudo contenerme. Cuando metí mi mano a la bolsa de mi atuendo donde tenía unas cuantas monedas sueltas para pagar mi bebida, note un sobre que antes no estaba ahí. ¿Cuándo introdujo el sobre en mi atuendo?, no lo sé, es obvio que fue durante su supuesta caída, pero si ni yo me di cuenta de la acción, mucho menos aquellos idiotas que lo estaban vigilando. En mi cara se dibujo una sonrisa que hacía mucho tiempo no mostraba.

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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por Rerg15 el Sáb Abr 27, 2013 2:48 am

    Muy buenos capítulos jessvegi.


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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por jessvegi el Sáb Abr 27, 2013 7:10 am

    Me alegro que te guste Rerg15, si todo va bien, pronto pondre otro capitulo.

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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por jessvegi el Sáb Mayo 04, 2013 12:32 am

    He aqui un nuevo capitulo, espero les guste.


    Capitulo 6

    Quien de niño nunca soñó con ser un héroe de la guerra o un soldado feroz que nunca caía en batalla, que viajaba por todo el reino haciendo justicia, ayudando al débil y desprotegido, castigando al malhechor y sus secuaces, rodeado por el agradecimiento de los pueblos, y que por donde pasa va dejando una estela de justicia y orden mientras las damiselas se pelean por un poco de su atención. Pero la triste y cruda realidad te hace despertar cruelmente de ese maravilloso sueño. Cabalgar al lado de unos poco instruidos y escasamente equipados campesinos hacia la lucha contra una banda de secuestradores, no era como comenzaba mi sueño y estoy seguro que tampoco terminará igual.

    Salí de la taberna asegurándome que nadie me siguiera y me reuní inmediatamente con mis hombres ordenándoles la salida inmediata a las afueras de Reyvadin, aun siquiera había sacado el sobre de mi bolsa por temor a que alguien me pudiera estar observando y no me percatara de ello. Una vez que salimos de la ciudad obtuve la suficiente confianza para abrirlo. Dentro del sobre encontré un mapa de la región indicándome un punto en concreto, además de una nota en la cual me pedía que capturara con vida a alguno de los saqueadores para obtener información del lugar donde tenían secuestrado a su hermano y que lograra su rescate. Me decía además que una vez cumplida la misión, por el momento no me acercara a su casa, pues podrían estar vigilándola, el iría todas las noches a la misma taberna a partir de mañana, ese seria nuestro punto de reunión de nuevo.

    El punto señalado en el mapa esta cerca de la ciudad, así que no tardamos mucho tiempo en llegar al lugar .Ahora mismo estamos rodeando a 4 saqueadores que pertenecen a la banda de los secuestradores, necesitamos información sobre la ubicación de su escondite o del secuestrado, así que les informo a mis hombres que al menos 1 debe de quedar vivo para poder sacarle toda la información que podamos, ya sea por las buenas o por las malas. Los idiotas tienen su campamento muy cerca del camino principal, el cual se puede divisar con facilidad desde cualquier punto, así que encontrarlos fue muy fácil.

    Al estar todos en posición y sin ser aun descubiertos, nos preparamos para la batalla. Inmediatamente di la orden de rodearlos y atacar para tomar desprevenidos a nuestras victimas, y así no darles tiempo de poder reaccionar y tratar de evitar un baño de sangre, pero tres de ellos logran agarrar sus armas que no consistían más que en algunos troncos armados de tal forma de poder hacer mucho daño en caso de un golpe directo, mas no mortal, y presentan resistencia, sin embargo, el amplio número a nuestro favor además de las armas, las cuales consistían en pequeñas hachas de granja y algunas Oz las cuales producen lesiones mortales comparadas con las suyas, declinan la balanza a nuestro favor.

    El cuarto hombre sin embargo es muy ágil, pues en cuanto vio que estaban rodeados, salió disparado hacia unos de los hombres que no tenía el apoyo de sus compañeros y en una pelea que duro menos de 2 segundos, de un puñetazo derribó a mi hombre y salió huyendo a toda prisa de su campamento improvisado.

    - Persíguelo, no dejes que se escape. Le grite al hombre derribado mientras regresaba atrás donde había dejado mi caballo. Daba gracias a los dioses que aun había algo de luz del sol, mas sin embargo, el sol estaba ya por ocultarse y si lo hacía, el ganaba pues sería imposible encontrarlo en la oscuridad y si lo hacía, podía comunicar a sus compañeros lo que había ocurrido y poner en grave peligro la vida del secuestrado.

    Pasé por el campamento a todo galope tomando la dirección que había tomado el fugitivo y no tarde mucho en encontrarme a mi hombre persiguiendo al bandido a campo abierto, pero notaba ya el cansancio en el aldeano y el bandido estaba ya cerca de meterse a un bosquecillo, si lograba meterse ahí perderíamos su rastro, así que presione aun más a mi viejo caballo el cual me respondió con sus últimas reservas de energía en un sprint a su máxima velocidad, en un momento dejé atrás al aldeano y estando cerca del perseguido preparo mi Oz.

    Todo pasó en un instante. Solo veía ahí tirado el cuerpo sin vida del malhechor, inundado en un mar de sangre, me vino a la mente lo que me había contado mi antiguo maestro, que el cuerpo humano tenia aproximadamente 5 litros de sangre, pero nunca me imagine verla fuera del cuerpo, oigo como el aldeano murmura unas palabras que creo que son insultos para el muerto, pero no alcanzo a distinguirlas debido al shock que tengo, ya tengo dos hombres muertos en mi haber. Veo como el aldeano saquea las cosas del valor del muerto he intento decirle algo, pero no sé si voz logra salir de mi boca, y ya sin ninguna razón que nos detenga en ese lugar nos disponemos a regresar al campamento, mientras el platica ilusionado, lo cerca de alcanzarlo que estaba, que aunque son mentiras, lo dejo seguir su juego pues su moral esta por las nubes y eso es muy bueno para mí. Por fin me doy cuenta que he recobrado el total de mi conciencia. Los últimos rayos de luz visible empiezan a desaparecer bajo las montañas cuando nos encontramos cerca del campamento de los saqueadores, donde mis hombres nos esperan ansiosos de saber noticias nuestras.

    - Como les fue – pregunto unos de los aldeanos al mirarnos llegar mientras amarraba fuertemente al único prisionero que seguía con vida.

    - Fue genial – Contesto el que me acompañaba. Y empieza a contar su historia fantástica de los hechos mientras los demás muchachos de reúnen en torno a él para poder escucharla hasta con el mas mínimo detalle.

    - Estábamos en una carrera desenfrenada ese maldito que me golpeo desprevenido y yo, porque si yo me hubiera puesto serio, ese maldito ladronzuelo estuviera rodando por el suelo de la paliza que le habría puesto. – Así comenzó contando su historia, obviamente exagerándose así mismo, pero dado que a los demás parecían fascinados con lo que llevaba de la historia, le deje seguir su juego.

    - Seguíamos dando todo lo que teníamos cada uno de nosotros, yo por tratar de alcanzarlo y vengarme por el puñetazo que me había dado y el por salvar su propio pellejo, porque si lo alcanzaba, les juro que se iba a arrepentir incluso de haber nacido el maldito ya saben cómo soy yo cuando me enojo.

    Tenía ganas de echarme a reír, pero los muchachos estaban tan fascinados con la historia, aparte de que la pasión con la que la contaba el narrador era tan asombrosa, que parecía trasportarlos al mismo lugar de los hechos. Lo dejé continuar.

    - De los casi 30 metros que me llevaba de ventaja, ya solo le quedaban 10 ( que en realidad eran de los 10 de ventaja que tenia, ya le había sacado 30 el bandido ), iba como loco tras él, cuando de la nada sale Vernon montado en su caballo y me deja atrás como un rayo, cuando estuvo a punto de alcanzar a aquel canalla, yo creo que escucho el trotar del caballo de Vernon y volteo de reojo atrás para mirar, me imagino que para idear algún maléfico plan para deshacerse de nosotros sus perseguidores, pero en el mismo instante en que el giró un poco su cabeza, veo reflejada la astucia en la cara de nuestro comandante y aprovecha la ocasión para atravesar la punta de su Oz en medio de la garganta, que aunado a la velocidad del caballo y su fuerza misma, le arranco media garganta de tajo al pobre idiota que cae como un maldito puerco revolcándose en el suelo bañado en su propia sangre. Cuando me acerqué al muerto todavía me pregunta en son de burla nuestro comandante.

    - ¿Esta muerto?

    Las risas que emanaban de aquellos hombres eran incontrolables. La verdad es que no recuerdo muy bien lo que paso después de usar la Oz, todos mis recuerdos después de eso están confusos, así que no sabría decir si está mintiendo o no y viendo el efecto positivo que tiene sobre el grupo, le sigo la corriente. El único que parece que no disfruto en absoluto del relato es el pobre rehén que teníamos a nuestra disposición atado a la base del tronco de un árbol al lado de nosotros. Escuchó la historia completa y me miraba con unos ojos llenos del mas puro terror. Aprovecho ese momento para acercarme de frente a él. Los demás muchachos terminan por rodearlo, creando así una todavía peor atmosfera para él.

    -¡Ay! ¡Piedad! ¡No me maten por favor, se los ruego! Dejen que me vaya y me marchare lejos de aquí, aprenderé un oficio honrado y nunca volverán a saber de mi. Se los imploro por favor. Nos lo decía un hombre de unos 30 años de edad con lágrimas en los ojos sin poder ocultar su miedo.



    - Necesitamos cierta información-, le digo.

    - Te diré lo que sea, tu solo pregunta -

    - Necesito información sobre un caso en particular - Le conteste. Estoy buscando el escondite donde tu grupo tienen secuestrado a un hombre.

    - El escondite esta al norte de la aldea de Ulburban. Dijo de inmediato el prisionero. Tan solo deben caminar al norte de la aldea por un par de horas y subiendo la montaña, encima de una ligera pendiente, esta una cabaña y una cueva al lado de ella que utilizamos como base, no tiene pierde.

    Me di media vuelta y me aleje algunos pasos mientras revisaba el mapa y ubicaba la aldea de Ulburban cuando de pronto el ruido sordo de un hacha que se clavaba en la madera desvió mi atención del mapa. Cuando regrese mi mirada hacia el prisionero, veo el cuerpo decapitado del bandido que nos acababa de dar la información. Tal vez sea por lo que sucedió en esa misma tarde, no lo sé con certeza, pero no me sorprendí en absoluto de lo que estaba viendo, es más, sin mostrar algún signo de emoción en mi rostro, pedí una explicación al hombre quien conto la impresionante historia de hace rato del porque de esta brutal acción.

    - El lo reconoció señor. Me dijo con una voz baja y prosiguió con su relato.

    - Hace tres años varios de nuestra aldea incluidos él y su familia fueron a Reyvadin para vender varios productos que habíamos hecho en la aldea, pero fueron emboscados por bandidos y dieron muerte a todos. El fue el único sobreviviente pues fue dado por muerto con una flecha clavada sobre su pecho, pero sobrevivió. El tenía la ilusión de encontrar a algún bandido de esos, pero le aseguro que nunca pensó que sería a la primera. Esta es su venganza personal comandante.

    Asentí con la cabeza mientras me retiraba un poco más del lugar, donde buscaba desesperadamente algún rayo de luz que me ayudara a seguir observando el mapa. Si eso me hubiera pasado a mí, estoy seguro que buscaría también la forma de tomar venganza. Lo entiendo y lo comprendo, pero ahora tenemos entre manos la parte más difícil de la misión. El asalto al escondite y el rescate sano y salvo del secuestrado.



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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por jessvegi el Miér Jul 03, 2013 6:48 pm

    Capitulo 7
      Abandonamos rápidamente el campamento de los saqueadores y nos dirigimos directamente hacia su escondite. Como pasábamos por Rayvadin, decidí mandar a uno de mis hombres a vender el pobre botín que les habíamos quitado a los saqueadores, mientras todos los demás seguíamos el camino a paso lento para darle tiempo de que nos alcanzara, pero sin dejar de marchar a nuestro destino. Aunque no es mucho lo que espero recaudar del botín, es mejor que no haber ganado nada, además pude hacerme con un mejor atuendo, que aunque no es precisamente una armadura, es mejor que lo que tenía anteriormente, además de un turbante para la cabeza. La ganancia aparte de eso tras la venta: 24 denares.

      Para llegar a la aldea de Ulburban hay que cruzar por terreno nevado, el camino es peligroso tanto por las condiciones del clima como por los bandidos y saqueadores que merodean el lugar. Noto como el clima está siendo mella en la condición de mis hombres, la nieve helada agota las fuerzas de mis hombres poco a poco de una manera cruel, pero no tenemos tiempo para detenernos, debemos llegar lo mas pronto posible. A medio camino a la aldea de Ulburban decido salir del camino principal, sería peligroso que nos topáramos de frente con alguna patrulla de vigilancia. Estando lejos del camino principal,  el terreno se vuelve mas accidentado y peligroso, haciendo aun mas despacio el peregrinar de mis hombres. Después de varias horas de camino, diviso al oeste la aldea de Ulburban, si sigo en línea recta al norte por dos horas mas, al oeste deberá estar también la guarida de los malhechores.

      Caminamos por cerca de dos horas y decidí hacer un campamento improvisado escondido entre un bosquecillo de pinos, ordenado estrictamente a mis hombres no prender ninguna fogata porque podríamos delatarnos nosotros mismos. Sabía que mis hombres tenían demasiado frio, pero ellos también sabían que si nos descubrían serian nuestro fin, prometí recompensarlos en un futuro si las cosas salían bien. Decidí llevarme a 2 hombres para la búsqueda del escondite de los bandidos y ordene a los restantes hombres a hacer turnos de una hora de vigilancia mientras los demás tomaban un merecido descanso.

      Dejando a la mayoría de mis hombres en el campamento salimos en busca del escondite, si nos dijo la verdad aquel hombre, no deberíamos estar muy lejos del lugar. El miedo que hicimos sentir en aquel hombre hizo tal efecto, que encontrar la guarida fue sumamente sencillo, tan solo estaba a 1 hora de nuestro campamento hacia el oeste. Estuvimos observándolo desde lo alto de una pequeña montaña un buen rato y era tal y como lo había descrito, una cabaña al lado de una cueva en una pendiente algo inclinada, pero no para que fuera imposible de subir, estábamos fuera del alcance de la vista de sus guardias y por lo que miramos, teníamos todas las de perder. El ánimo que se había alzado hasta las nubes en nosotros tres al haber encontrado el escondite, había caído como una piedra en un acantilado sin fondo atraída por la gravedad. Eran alrededor de 30 los bandidos que se encontraban por la zona, si atacábamos, teníamos que hacerlo cuesta arriba y en inferioridad numérica, sería una acción suicida tratar de atacar el campamento en estas condiciones.
    Maldecía en mis pensamientos a mi suerte. Estaba tan cerca de completar la misión y a la vez tan lejos, ¿Se estarían los dioses burlándose de mí?. No sé si se habrían apiadado de nosotros, o al oír mis pensamientos se habrían conmovido por mi triste destino, pero vimos como un grupo de al menos 20 bandidos dejaba el lugar dejando en el escondite solamente como a 10 hombres. Si estábamos esperando una oportunidad, era ahora o nunca. Con la moral de nuevo a tope ordeno a uno de mis hombres seguir a los bandidos por una hora para ver a donde se dirigen y regresar al cabo de ello, teniendo mucho cuidado de no ser descubierto,  y al otro quedarse a observar el campamento para ver si algo extraño sucede, yo iré por el resto de los hombres para el asalto, tardare un par de horas en ir y volver, lo mismo que tardara el primero de mis hombres en seguir a los bandidos y regresar. Una vez explicado el plan nos ponemos manos a la obra. La adrenalina fluye por mi cuerpo al ver la ocasión perfecta para que salga mi plan a la perfección.

      Me muevo entre la nieve lo mas rápido que esta me permite para llegar al campamento por mis hombres, les comento la novedad y salimos a toda prisa hacia donde estaba mi hombre vigilando. Es tal mi emoción que solo me tomo regresar al punto de encuentro una hora y media. Me comenta el hombre que deje vigilando que en el campamento enemigo no ha habido ninguna novedad. Ya solo nos queda esperar al segundo hombre que mande a seguir a los bandidos.

      Ya había pasado media hora más de lo acordado y a quien mande seguir a los bandidos  aun no regresaba, ¿lo habrán capturado? ¿Nos habrá traicionado? ¿Qué le habrá sucedido para que no regrese al tiempo convenido? Sentía que el plan al final iba a fracasar, la presión de lo que podría haber pasado y lo que podrá pasar está poniendo a prueba mi resistencia física y mental a un nivel más allá de un punto tolerable, porque si los demás bandidos nos descubrían y regresaban estábamos perdidos. Los nervios se estaban apoderando de mi, además del mal humor que me empezaba a quererme traicionar, cuando de pronto uno de mis hombres divisa a nuestro compañero a lo lejos. Aunque aun estoy nervioso, estoy contento que nuestro hombre este a salvo y solo espero que traiga buenas noticias.

    - Lo siento comandante, espero me perdone pero perdí la razón del tiempo y me quede siguiéndolos mas de lo previsto -. Me dice el hombre con una voz que resalta lo fatigado que se encuentra.

    - Y dime, aun están por los alrededores. Le pregunte.

    - No señor, ahora deben de estar mas allá de Ulburban, tal vez quieran seguir a alguna caravana o que se yo, pero se van lejos de aquí.

      Esas palabras son como música para mis oídos. Las buenas noticias hicieron fluir el buen ánimo tanto en mí como en mis hombres. Nos preparamos para la lucha y bajamos la pendiente lo mas silencioso posible para tratar de no ser detectados hasta estar lo mas cerca posible del campamento enemigo. Estando ya muy cerca de la base, uno de los vigilantes nos descubre y hace un grito de alarma hacia sus compañeros. La hora de la lucha ha comenzado.

      Mis hombres salen corriendo hacia el enemigo. Los veo correr hacia el enemigo alejándose cada vez más y más de mí. Algo no está bien. Mis piernas no me responden, mis manos no me responden, mi cuerpo no me responde. El miedo se apodera totalmente de mi. No puedo dar un solo paso. La lucha se está llevando a cabo y yo estoy aquí parado temblando de miedo mientras mis compañeros están poniendo sus vidas en juego. Es tan lamentable que siento lastima de mi mismo. Nunca pensé que el miedo se apoderara de mi cuerpo en el momento más decisivo. Poner mi vida en juego es algo a lo que no estoy acostumbrado, en teoría se me hiso muy fácil hacer el plan y demás, pero ya ponerlo en práctica es otra cosa. Me pasan en solo un instante por la mente los buenos recuerdos de mi vida, donde sin hacer prácticamente nada lo tenía todo. Estoy tan hundido en mis pensamientos que prácticamente nada a mi alrededor importa. Solo algo logra sacarme de ese estado. Son los gritos de dolor de algún hombre, la posible primer víctima de esta violenta refriega. Volteo hacia donde provienen los gritos, y desgraciadamente, son de uno de mis hombres que resulta malherido, y veo claramente cuando otro de los míos acude inmediatamente en su ayuda para que no terminen de rematarlo. Siento que mi sangre empieza a hervir dentro de mi cuerpo.




      Lo siguiente que escucho es otro grito, pero no de dolor, este es un grito de guerra, uno que se parece mucho al que me enseño mi padre cuando era aun un niño, y veo como se está acercando uno de los bandidos hacia mí. Tardé varios segundos en darme cuenta de algo muy importante, que yo era el que estaba corriendo hacia él y no el hacia mí, y que aquel grito de guerra había salido de mi garganta, de nadie más. Mi cuerpo parecía moverse por sí solo. Recordaba en mi mente las pocas lecciones de combate que me enseño mi padre. Gracias a ese grito de dolor de mi compañero, pude escabullirme de esos pensamientos negativos que me tenían invadido, y esa acción de compañerismo mostrada al tratar de salvar la vida de su camarada, me dio el valor necesario para unirme a la refriega.

      El bandido, un poco asombrado por mi nueva actitud, lanza una estocada débil hacia mi que logro desviar fácilmente con mi escudo, y este deja una libre entrada de mi Oz que hace un corte profundo en su garganta. Me doy cuenta que debo de tener alguna manía con las gargantas, pero no puedo negar que es un método muy efectivo para mi propósito.

      Un segundo bandido se abalanza sobre mí. Este tiene más experiencia que el que acabo de matar pues me presiona bien y deja pocas oportunidades para atacar. Aunque no trae escudo, esquiva mis ataques, aunque por muy poco, las pocas heridas que le he proporcionado apenas son superficiales, y si yo he resistido, es gracias a mi escudo. El bandido de repente inicia una ofensiva feroz que apenas si puedo resistir detrás del escudo, sus golpes son muy rápidos y fuertes, no puedo responderle y siento que mi escudo no aguantara mucho mas tiempo. Estoy retrocediendo, la diferencia de nivel y de experiencia me esta poniendo en evidencia  y en mi desesperación por retroceder del feroz embate, resbalo y caigo al suelo de forma descompuesta, perdiendo de mi mano la Oz y mi escudo. No puedo dejar de mirar la sonrisa de satisfacción y triunfo del maleante mientras este se prepara para darme el golpe final, mientras mis manos buscan a tientas desesperadamente algo con que hacerle frente mientras tratan de ganar algo de espacio entre el bandido y yo. Lo único que logro agarrar a tientas es una simple piedra de algunos 5 centímetros de diámetro a lo mucho, que cuando el bandido está tan confiado en dar su golpe final, este no advierte el lanzamiento desesperado de una simple piedra, que da de lleno en su ojo izquierdo. El grito de dolor es ensordecedor y desvía su atención de mí lo suficiente para incorporarme y poder mirar donde cayó mi Oz, la recojo rápidamente y aprovecho la nula visión de su ojo izquierdo y lanzo un ataque que el intuye, pero sin la suficiente rapidez para esquivarlo, desesperadamente intenta evitar mi ataque con su mano. Mi Oz se clava en su mano y jalo con todas mis fuerzas mi arma, desgarrando la mano izquierda del malhechor, gritando este nuevamente de dolor. Este lanza un último ataque desesperado con la única mano sana que le queda, pero lo esquivo fácilmente y ataco su vientre con mi Oz haciéndole otro desgarre y dejando al descubierto una parte de sus entrañas. El bandido aun no muere, pero es solo cuestión de tiempo. Tendrá una muerte lenta y dolorosa.




      Una flecha pasa cerca de mí y observo a un arquero arriba de una pequeña colina preparando la siguiente flecha para lanzarme, corro hacia mi escudo y me pongo en dirección hacia el agresor corriendo en zigzag como recuerdo que me enseño mi padre para no ser así un blanco fácil. De las tres fechas posteriores que lanzo antes de ponerme frente a él, solo una dio en mi escudo, y ya en el combate cuerpo a cuerpo, sacó un cuchillo para defenderse. Si bien no era tan idiota como el primer bandido al que enfrente, tampoco era tan bueno como el segundo, lograba esquivar varios de mis ataques, pero no todos, y aunque las heridas que le había proporcionado no eran mortales, había un par que eran lo suficiente profundas como para diezmar el rendimiento en el combate y hacer cada vez mas lentos sus ataques los cuales se estrellaban infructuosamente en mi escudo. Solo bastó un poco de paciencia para encontrar la ocasión de clavarle en el pecho mi Oz, perdiendo el así la batalla y la vida en un instante.

      Vuelco la mirada a buscar al siguiente rival, pero solo encuentro a un par de bandidos  en la otra punta del campamento siendo atacados por 5 de mis hombres en un ritual que solo los conducirá a su muerte segura. La batalla está ganada. Hemos triunfado.

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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por haziel12 el Sáb Sep 14, 2013 7:18 am

    Cuando sera el nuevo capitulo


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    Re: Un hombre que dice llamarse Vernon (Capitulo 1 al 7 de ?)

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 7:44 am


      Fecha y hora actual: Sáb Dic 03, 2016 7:44 am