Crónicas del Mojave

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    Crónicas del Mojave

    Mensaje por El Barón el Sáb Mar 14, 2015 4:58 pm

    PRÓLOGO

    2280

     La sala estaba a oscuras, como casi siempre, la falta de electricidad era ya pan de cada día, los destrozos en la base eran ya comunes, el poco personal que quedaba desmoralizado, cansado y hastiado hacía gala de lo poco que les quedaba, los entrenamientos eran infructuosos, comparado con la misma base hacía 2 años no se parecían en nada, sin duda la derrota en Yermo Capital había supuesto una durísima derrota para el Enclave que seguía lamiéndose las numerosas heridas como si de un perro apaleado se tratase.

      -Dejadle pasar.-Dijo el oficial a través de los altavoces a los soldados que custodiaban la puerta.-Adelante soldado, tome asiento, ¿desea algo?
      -No señor, estoy bien.-Respondió al oficial tras el saludo militar.-Y si me lo permite, preferiría quedarme de pie.
      -Está bien, ¿sabe porque lo he hecho llamar, soldado... Salazar?
     -Creo que sí, señor.
     -¿Cree que sí? Entonces si no le importa, cuente.
      -Creo que está visita es para hablar sobre mi mala conducta con mis compañeros, señor.
      -¿Mala conducta? Soldado Salazar.-Dijo mientras miraba un informe donde seguro que relataría todo lo sucedido.-Mató a un soldado, dejó gravemente heridos a otros dos soldados y desobedeció las órdenes de un oficial, ¿sabe lo que significa?
      -Si señor, un castigo.
      -En cualquier caso normal, únicamente por desobedecer al oficial sería la muerte, pero según veo, usted realizó estos actos... tras escuchar una conversación de estos soldados, ¿que decían?
      -Pretendían desertar señor.
      -Al menos, usted es sincero,no como esos perros traidores, tranquilo ahora ya no desertaran, digamos que nuestros aburridos científicos ya pueden seguir su misión por la gloria de América y del Enclave, ahora siéntese, es una orden, tengo una misión para usted soldado.

    2 meses después

     El vertibird surcaba la oscuridad de aquel territorio caluroso y mortal, el Mojave, sin duda la misión parecía fácil aunque ya le había advertido el oficial de sus posibles problemas.

      -¿Cuando llegaremos piloto?
     -Si la tormenta de arena me deja localizarnos se lo podré decir soldado, le informaré cuando esto se aclare.

     Y tras esa pequeña conversación, el impaciente y algo nervioso soldado se volvió a sentar, hasta que las alarmas del vertibird le hicieron salir en busca de nuevo de los pilotos.

     -¡Que diablos pasa!
      -¡Los motores no funcionan, ha debido ser la tormenta! ¡Preparados para impactar!

     El vertibird se estrelló violentamente contra el suelo derrapando en un espiral de fuego y arena, al final su recorrido paró antes de que se estrellara contra una enorme roca, el ruido infernal dejó pasó a un silencio frío y aterrador.

      -¡Mierda de pilotos!-Dijo el único superviviente mientras salía del vertibird.-¿Y donde coño estoy yo?
      -¡Ayuda, porfavor!

     Además del soldado, uno de los pilotos había sobrevivido, pero el vertibird se había convertido en una prisión para el piloto, una enorme plancha de acero se había clavado en su pierna.

      -¡Soldado, soldado! ¡Sácame de aquí por favor!
      -Antes de todo, ¿tienes el mapa?
      -¿El mapa? ¡Sácame de aquí por el amor de Dios!
      -Dame el maldito mapa y buscaré ayuda
      -¿Ayuda? Si... si es lo más razonable, toma y corre, no creo que aguante mucho aquí, ¿a donde irás?
      -A Primm.
      -¿Primm?.-Dijo intrigado y algo confuso el piloto herido.-Pero si eso, eso esta muy lejos, no podrás pedir ayuda, ¡ya habré muerto!
      -Lo siento, pero primero es la misión, y recuerda, no grites mucho, la noche es oscura y alberga horrores.
      -¡Hijo de puta! ¡Sácame de aquí! ¡Sácame!.-Gritaba desesperadamentea la ya lejana figura que se alejaba a paso rápido.

     Pero la fortuna pareció sonreír al piloto, una figura humana se acercaba a gran velocidad, sin duda atraída por el accidente, su salvador, parecía un humano... lo parecía pero no lo era.

    2281, Primm
      -¿Eres el nuevo mensajero de Mojave Express no?
      -Así es, espera ¿eso es un robot?
      -¿Te gusta eh? Me lo encontré destrozado por ahí y pensé quedármelo y repararlo pero no puedo, por lo que si lo consigues reparar es todo tuyo.
      -Pues la verdad... es que sí, pero antes tengo que llevar el ch... paquete, reservamelo, te dejo aquí... 100 chapas, cuando vuelva me llevaré a este E-DE
      -¿E qué?
      -El robot.
      -Ah claro, claro, yo te lo reservo.
      -Bueno ¿y el paquete?, recuerda lo del robot.
      -Si, si, aquí tienes, pero antes de todo tienes que firmar.
     -¿Firmar?
     -Si, un contrato en donde se hacen los mensajeros se hacen responsables de cualquier imprevisto, ya sea la no entrega del paquete, lesiones del propio cartero e incluso la muerte. Aunque también reciben bonus según finalice la tarea.
     -Ajá, bueno ya está.
     -Pues aquí tienes el paquete, tienes que llevarlo a la Puerta Norte de New Vegas, han pagado un buen número de chapas para que llegue intacto por lo que evita cualquier peligro, el paqu...
     -No debe caer en malas manos, lo sé, bueno me voy ya, el tiempo apremia.
     -Está bien, ¡recuerda!.-Pero no pudo terminar la frase pues el misterioso mensajero ya se había esfumado.-Bueno, E, E... bueno robot, parece que nos quedamos tu y yo solos, esperemos que llegue sano y salvo, veamos con qué nombre ha firmado.
    "El Mensajero"

      -¿El Mensajero? Bufffff... menudo nombre.


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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por Guerrero del Hird el Dom Mar 15, 2015 12:17 am

    Un AAR del Fallout: New Vegas, muuuuy interesante.

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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por Wulfrick el Dom Mar 15, 2015 1:33 am

    Me ha gustado pero me asalta una duda...El soldado del Enclave ¿qué es devoto del Señor de la Luz de Juego de Tronos?


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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por Firefrost el Dom Mar 15, 2015 1:58 am

    Mas ese nombre "el mensajero" es de una pelicula.


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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por El Barón el Dom Mar 15, 2015 11:39 am

    Wulfrick escribió:Me ha gustado pero me asalta una duda...El soldado del Enclave ¿qué es devoto del Señor de la Luz de Juego de Tronos?
    Jajajajaj, lo he puesto para ver si os dabais cuenta Very Happy


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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por El Barón el Dom Mar 15, 2015 1:22 pm

    Capítulo I: Bienvenido a Goodsprings

      La cabeza parecía que reventaría en cualquier momento, aunque apenas recordaba nada, por no decir nada, mi cuerpo fatigado apenas respondía mis órdenes, mis ojos tras una fuerte negociación se abrieron de par en par, intente levantarme pero apenas pude reclinarme un fuerte dolor me recorrió la cabeza.

      -Eh, eh, tranquilo hombre, que no es una competición, soy el Doctor Mitchell y te he estado atendiendo estos días.
      -Donde…. ¿donde estoy?
      -En Goodsprings, ¿te acuerdas de lo que paso?
      -Goodsprings…. no…
      -¿No que? ¿No te acuerdas de nada?
      -Creo… creo que me llamo… Sala…
      -¿Te llamas Sala?
      -Zar, me llamo Salazar ¿que diablos me ha pasado?
      -Pues lo normal, te metieron un tiro en la cabeza, luego te enterraron vivo creyendo que estarías muerto y por último un robot vaquero te salvo y te trajo la vida.
      -¿Y porque me dispararon?
      -Pues como no lo sepas tú…. una vez recuperado deberías preguntar por ahí, a Víctor o a Trudy.
      -¿Quienes?
      -Se me olvidaba que no eres de aquí, ven conmigo, me gustaría hacerte unas pequeñas pruebas, despacio, que no es ninguna carrera.

      El médico me llevó a una habitación contigua, era una casa bastante sucia, las ventanas estaban apuntaladas con tablas de madera que apenas dejaban pasar los rayos de luz.
    Habitación del Dr. Mitchell:

      -Siéntate aquí Salazar,ha antes de todo siento el medio rapado de cabeza, ya sabes tuve que rapar para poder sacarte la bala de la cabeza, creo que te queda de lujo, a lo mejor debería haberme hecho peluquero ¿tu que crees?
      -Que si hubieses elegido cortar pelo habrías hecho un buen trabajo para mi entierro.
      -Que no te quepa duda, además te lo habría dejado gratis, bueno vamos al asunto, voy a comprobar que cabeza está bien, ya sabes que leas un poco, unas preguntitas básicas…
      -Entendido.

      Y durante un buen rato, las pruebas se fueron sucediendo unas tras otras para comprobar que no hubiese salido defectuoso, sin embargo todo parecía estar en su sitio.

      -Salazar, antes que te marches en tu búsqueda, toma, es una entrega del Mojave Express, era lo único que tenías, y si me lo permites me gustaría darte unas cosillas, y recuerda ven de vez en cuando, no me fio mucho de tu estado.

      Tras unos minutos Mitchell regresó con una gran caja con el número 21 pintado en un lateral de ella.

      -Aquí tienes, un mono del refugio 21 que trae de regalo un Pid-Boy, todo para ti, además me gustaría darte esto.-Dijo destapando una pistola de un paño.-El Mojave es peligroso, en la caja tienes unas cuantas balas, úsala solo cuando lo necesites, también hay unos estimulantes y algo de bebida y comida.
      -Muchas gracias, Mitchell, sin ti no estaría vivo, ¿algún lugar donde preguntar por mis asesinos?
      -Bueno, como te dije antes pregunta a Víctor, es el robot con dibujo de vaquero, no tiene perdición, también en el Prospector Saloon, allí habla con Trudy, también puedes hablar con Sonrisas una muchacha que siempre va con su perra, o también a Chet es un timador de poca monta pero bajo su corazón es una buena persona.
      -Gracias, me voy entonces, volveré algún día.
      -Eso espero.
    Vista de Goodsprings:

    El sol desolador azotó a mis pobres ojos que estaban acostumbrados a la oscuridad de la casa de Mitchell, nada más salir a Víctor el enorme robot que recorría rápidamente la carretera bajo su rueda, sin duda ya sabía porqué le llamaban el vaquero, en la pantalla aparecía reflejada la cara de un vaquero y sin duda su voz le habían otorgado tal apodo.
    El vaquero robótico:

      -¡Hola humano! ¡Parece que el doctor te ha recuperado, menuda suerte que te pillase aún caliente!
      -¿No puedes hablar normal? Es bastante molesto.
      -¡Ja, ja, ja! ¡Parece que ese balazo no te quito el sentido del humor, me alegro por ello!
      -Desde luego… Víctor, ¿por casualidad sabrás quienes fueron los que me atacaron?
      -¡Esos perros! ¡No sé, uno de ellos llevaba traje de cuadritos negros y blancos! ¡O eran de líneas! ¡Los acompañantes parecían tipos duros, vestían chaquetas de cuero y no tenían cara de amigos!
      -Vale, muchas gracias por todo Víctor.
      -¡De nada compañero, si necesitás algo mas buscame!

      Pasé varias horas en Goodsprings tratando de averiguar la identidad de mis atacantes, al final pude sacar en claro dos cosas; los acompañantes de cara de pocos de grandes amigos eran miembros de una tribu, los Grandes Khans, una banda de drogadictos y mete cizaña por lo que pude oír, también pude averiguar que se dirigían a New Vegas, mi próximo destino.

      -¡Eh, tú, el chico de la tumba, espera!.-Dijo una voz femenina justo antes de que abandonará Goodsprings.
      -¿Quien me llama?
      -¡Hola! Soy Sonrisas, madre mía, menudo rapado te ha dado Mitchell.-Dijo una joven muchacha entre risas.
      -Lo siento, tengo prisa, estoy en una búsqueda.
      -Ajá, ¿te puedo preguntar una cosa?
      -Dispara.
      -¿Piensas ir solo una pistola más mala que el hambre hasta New Vegas? Si es así, te mereces una estatua.
      -¿Tienes algo mejor?
      -Bueno, si me quieres ayudar en una tarea que tengo que hacer, te doy un rifle que sin duda es mejor que esa pistolita de niña pequeña.
      -Hum… ¿de que trata el trabajo?
      -Tengo que limpiar unos pozos de gecos, y necesitaba alguien que me ayudase, y he pensado que te vendría bien practicar un poco para tu venganza.
      -Está bien, pero rápido, no tengo todo el día.

     Lo que parecía una tarea fácil empleó toda la tarde y noche cazando gecos, incluso tuvimos que salvar a una mujer que casi muere devorada por estos lagartones, además también se empeñó en que aprendiera a saber utilizar los productos que me daba el Mojave, aún no entiendo por qué seguí con ella, a lo mejor por esa sonrisa que le daba el nombre o por aprender algo más.
    La deseada raíz de xandria:

    El ordenador inhackeable:

      Me envió al viejo colegio del pueblo, donde tras pisotear unas enormes mantis y recoger las raíces de xandria me aventuré a explorar el abandonado colegio donde tras seguir pisoteando mantis me encontré con una vieja caja fuerte además de un ordenador que sin duda tendría conexión con la caja.
    Gracias a la fortuna, rebuscando en el colegio encontré una revista del programador que me fue de lujo para acceder al ordenador y desbloquear la caja, la cual abundaba la munición y algunas drogas.
    Víctor saliendo misteriosamente del cementerio:

      Luego partí con el duro sol hacía mi tumba que me esperaba abierta, antes de subir por la cuesta, Víctor salía de allí sigilosamente, (aunque es difícil no verle) sin duda algo sospechoso.
    Una vez dejado las teorías conspiratorias de Víctor me adentre en el cementerio de Goodsprings, allí se encontraba una tumba a medio acabar y al lado un gran charco de sangre ya sea, no me pare mucho en inspeccionar la tumba por lo que fui directo a coger la denominada flor de broquia pero antes de volver con Sonrisas un misterioso objeto me llamó la atención.
    Flor + Tochomosca:

    Mi preciada tumba:

    La misteriosa bola :

    En una de las tumbas había una misteriosa bola de nieve que llevaba escrito el nombre del pueblo, sin duda tal extraño objeto no lo dejaría aquí, una vez preparado me dispuse a ver el paisaje de aquel extraño territorio, duro,seco y sobre todo mortal, fijando bien la vista llegué a ver algo sorprendente, cien veces más que la bola de cristal.

      Una enorme cruz blanca se alzaba misteriosa y a la vez llamativa, al lado una casucha que parecía que con la siguiente tormenta de arena se caería a pedazos, sin duda mi curiosidad sería el lamento de Sonrisas, la cual seguramente seguía esperando.
    La misteriosa cruz:

    Llame a la puerta de la casucha por si alguien me pudiese explicar qué significaba aquella cruz, pero la puerta cedió antes de tocarla dando una imagen algo tétrica.
    Esta casa es una ruina:

      La sala estaría completamente a oscuras si no fuese por un barril que ardía a saber con qué combustible, si me quejaba de la suciedad de la casa de Mitchell esto era un estercolero, decenas de latas y botellas vacías desparramadas por el suelo, el lavabo precisamente no es que estuviera mejor, rebuscando un poco encontré un pequeño botiquín y debajo de una de las camas había una caja de munición pero que haría más daño tirando la caja que con la munición que llevaba dentro, unas balas de 9mm y un cartucho que parecía ser el mismo para el rifle que me dio Sonrisas, una vez limpiado la casucha me dirigi a lo realmente importante, la misteriosa cruz gigante.
    La señora cruz:

    La espada misteriosa, ¿sera la de Kill Bill?:

    No había nada que me indicara que significa aquella cruz, únicamente un objeto clavado al suelo que transmitía un color rojizo… era una espada muy rara, claramente intente cogerla pero fue imposible, estaba pegada al suelo, sin duda cuando hubiera recuperado las fuerzas podría coger aquella misteriosa espada.
    ¿Que querrá decir el cartel?:

    Ya marchándome de aquel lugar, un cartel junto a un esqueleto me advirtió de los peligros que habitaban por aquel lugar.

      -Cuidado, con los… sanguinarios, ¿sanguinarios? ¿que coño es un sanguinario? ¿tu que dices esqueleto? ¿son peligrosos?, eso tu ignorame, pues al menos dejame ver que tienes en esa bolsa, total, ya no te servirá para nada, ajá, un revólver, munición, estimulantes… muy interesante, bueno me tengo que ir, adios.

      Y escogiendo con cuidado otra ruta que no traspasará el dominio de esos “sanguinarios” volví con Sonrisas, el sol ya se estaba alejando y el frío hacía ya presencia.

      -A buenas horas muchacho, si llego a saber lo que tardas te envío a New Vegas.-Dijo con una sonrisa.
      -He… he estado explorando un poco, aquí tienes lo que me pedistes.
      -Veamos…. una flor de broquia algo aplastada, y las raíces de xandria, perfecto, bueno enciendo una hoguera, ¿sabes una cosa?
      -Con mi estado no se mucho.-Dije a la vez que intentaba hacer arder aquella hoguera que se me resistía.
      -Con tu tardanza, me he permitido ir a comprar algo, ¿quieres?.
      -¿Que es?
      -Bueno, cerveza una botellita de whisky y algo de comer, ¿te apuntas?
      -Por qué no, a lo mejor consigo encender la hoguera y no morimos de frío.
      -¡Mira que eres tonto! Anda déjame a mí, pero el polvo curativo lo haces tú.

      Y así pasamos la noche a las afueras de Goodsprings, entre cervezas y latas de alubias.
      -Sabes Salazar, pareces buena gente.-Dijo mientras se acurrucaba conmigo.
      -Claro que soy buena gente, ¿no me ves aguantandote todo el tiempo?
      -¡Serás!

      Pero antes de que pudiera responder, la bese, por su parte Sonrisas no se inmuto y al final también participó, pero al final abrió los ojos y como si de una rana se tratase de despegó bruscamente.

      -¿Te vas a quedar aquí un tiempo?.-Preguntó mientras se quitaba el polvo.
      -No lo se.
      -Ya veo… ¡madre mía que tarde es!, me tengo que ir, ¡por cierto! tienes que ir a ver a Trudy que aún no has hablado con ella y se va a enfadar, ¡adios!
      -Adios, ¿y que hago yo ahora con este calentón? A lo mejor los gecos están más dispuestos.

      Me quede un rato más hasta que la hoguera extinguió la última brasa, me sacudí el polvo y me termine el culín de una cerveza para ponerme en marcha al Prospector Saloon.


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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por Sir Centu el Dom Mar 15, 2015 1:44 pm

    Mola. ¿Juegas y vas haciendo un relato según lo que hagas en la partida?


    PD: Menos mal que no tenías los DLC's de items activados xDDD
    Doc Mitchell: Toma este Pip-Boy, y este traje del refugio 21, y esta escopeta, y estas lanzas, y este machete, y esta pistola de 9mm, y este traje de mercader, y estos binoculares.... xD


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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por El Barón el Dom Mar 15, 2015 3:02 pm

    Sir Centu escribió:Mola. ¿Juegas y vas haciendo un relato según lo que hagas en la partida?


    PD: Menos mal que no tenías los DLC's de items activados xDDD
    Doc Mitchell: Toma este Pip-Boy, y este traje del refugio 21, y esta escopeta, y estas lanzas, y este machete, y esta pistola de 9mm, y este traje de mercader, y estos binoculares.... xD

    Efectivamente, la verdad es que por ahora me están pasando cosas interesantes que apunto en un mega folio para plasmarlas luego en el ARR y otras me las invento


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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por El Barón el Sáb Mar 21, 2015 2:49 pm

    Capítulo II: Problemas en Goodsprings

      -¡No te lo digo más zorra estúpida! ¡Danos a Ringo o vendré con mis chicos y quemaremos este pueblo de mierda!
      -Eh, cálmate negrito, ¿sabes lo que es la educación?
      Aquella puesta en escena por mi parte pareció causar un gran shock al hombre que amenazaba a la supongo que sería Trudy, se dio la vuelta y se acercó lentamente hasta quedar cara a cara.
    ¡Pelea, pelea!:
      -¿Que me has dicho, basura blanca?
      -He dicho que te calmes, basura negra, no aguantó a los de tu especie.
      Aquí mi provocación pareció tener efecto, el hombre intentó sacar su revólver pero no lo suficientemente rápido para esquivar un botellazo de whisky en la cara que lo tumbó en el suelo entre gritos y sangre.

      -¿Como te llamas, negro?
      -¡Hijo de puta! ¡Os mataré a todos, quemaré este puto antro!
      -No, esa no es la respuesta.-Dije inclinandome y sacando el regalo de Mitchell que fue a parar a sus bajos.-Te he preguntado cómo te llamas, sucia rata.
      -¡Joe… JOE COBB!
      -Bien, Joe Cobb, vamos a jugar a un juego muy pero que muy gracioso.
      Todos los ciudadanos de Goodsprings salieron de sus casas para ver aquel cómico espectáculo, Joe Cobb avanzaba desnudo hasta la salida de Goodsprings delante de todo el pueblo el cuál parecía olvidar sus penas y por una vez en su vida vivir un momento de felicidad.

      -¡Eh, Joe, hagamos una apuesta!¡Apuesto 100 chapas a que llegas a la prisión antes de que Cheyenne te alcanze! ¡Corre!
      Joe Cobb no tardó en ver lo que se avecinaba, salió como una bala en dirección a la prisión donde seguramente sería recibido con unas risas.

      -¡Madre mia que emocionante, por fin nos hemos librado de los bandidos!.-Exclamó Sonrisas.
      -No lo hemos hecho, ahora vendrán y querrán venganza.
      Un silencio paranormal se hizo presente en el pueblo, todos se miraban entre sí preguntándose si sería verdad lo que decía aquel hombre que hasta escasos momentos era su salvador.

      -Que todo el mundo venga al Prospector Saloon, me gustaría hablar con ustedes.

     El bar estaba abarrotado hasta las pulgas debían parecían agobiadas ante tanta multitud, los murmullos crecían por segundos, unos decían de huir o pedir ayuda a la RNC otros de pedir perdón y más de algún susurro decía de jurar lealtad a César.
      -¡Buenas gentes de Goodsprings! ¡Ha llegado el momento de que toméis las armas y hagáis buen derecho de ellas!.-Dije con escasa popularidad pues los murmullos se expandían como el fuego.
      No quedó más remedio que subirme a la barra y hacer uso de mi pistola, un tiro fue suficiente para llamar la atención.

      -¡Por el amor de Dios! ¡Parecéis brahmanes asustados! ¡Yo os digo que pilléis vuestros rifles y los carguéis para hacerles frente a esos “bandidos de la pólvora!
      -¡Ellos tienen decenas de cartuchos de dinamita!- Exclamó una voz del montón que fue seguida por otras.-¡También tienen mejores armas!¡Y son muchos más!
      -¿¡Y qué!? ¿¡Acaso no tiene Pete el Pachorras cajas enteras de dinamita!? ¿¡Acaso no contamos con grandes tiradores como Sonrisas!? ¿¡O un médico capaz de curarnos, como hizo conmigo!?
      -¡Yo estaría dispuesto a ceder mi dinamita con la condición de que antes me dejen enseñarles!.-Saltó Pete
      -¡Lo mismo digo!.-Dijo Sonrisas.
      -¡Mi clínica está abierta para cualquier buen ciudadano de Goodsprings!.-Término Mitchell
      -¡Con vuestra ayuda y mi plan, acabaremos con esos paletos antes de que termine la semana!

    Unos días después.

      Un grupo de 20 o 30 hombres avanzaban bajo el duro sol que ofrecía el Mojave, armados con pistolas, algunos rifles,escopetas y una gran cantidad de armas blancas, cuchillos,hachas, pinchos… y por supuesto que no faltase la dinamita, decenas de cartuchos cargados en bolsas para borrar de la faz de la historia a Goodsprings.

      -Eh Joe, ¡cuéntanos otra vez como llegastes tan rápido a la prisión!
      -¡No me hace puta gracia, hemos venido aquí para saquear esta puta ciudad y eso es lo que haremos, van a saber que no deben meterse con nosotros!
      El grupo llegó a Goodsprings como quien llega a primero de una carrera para encontrar que no hay nadie para recibirlos, aquellas gentes del pueblo habían desaparecido, los confusos bandidos avanzaron por  el pueblo intentando averiguar dónde diablos estaba la gente, de repente una figura surgió detrás de una casa, se movía rápidamente y era gigante, parecía… no, era un robot, que se posicionó delante de los ya preparados bandidos que apuntaban con sus armas al desconocido.

      -¡Hola forajidos! ¡Soy Víctor y he sido escogido por el pueblo de Goodsprings para negociar con ustedes!
      -¿Por qué hablas así? ¿Dónde está la gente? ¡Exijo ver a un humano!
      -¡Me temo compañero que eso es imposible, las condiciones son sencillas, dejar las armas y abandonar para siempre Goodsprings! ¡Tenéis unos segundos para decidiros sucios bandidos!
      -¿Tu te escuchas estúpido robot? ¡Te pienso desmontar como la mierda que eres!.-Dijo Joe apuntando con su revólver a Víctor.
      -Beep, bip, beep… Activando protocolo de seguridad Alfa 01003 modelo Securitron PDQ-88b.
      -¿Pero qué diablos?
    Pero fue demasiado tarde, de las manos de Víctor salieron ametralladoras que empezaron a abrir fuego indiscriminadamente contra los bandidos causando numerosas bajas, al mismo tiempo de las casas los ciudadanos de Goodsprings habrían fuego, otros lanzaban dinamita desde los tejados del Prospector Saloon y de otras casas, los bandidos intentaron en vano aguantar aquella emboscada, pero el único enemigo visible era el robot que aguantaba era el robot que parecía un dios de la guerra.

      -¡Sacar la dinamita, sacadla o moriremos aquí!.-Dijo Joe Cobb a sus compañeros que buscaban cobertura detrás de cajas y piedras.
    Uno de los bandidos en un acto heroico cogió una bandolera llena de dinamita y se inmoló contra Víctor, cabe destacar su resistencia pues numerosos disparos le fueron dados y al final llegó a su destino ocasionando una gran explosión que destruyó a Víctor, poco sirvió ese acto, los pocos bandidos que quedaban ya en pie vieron imposible la victoria, apenas 8 bandidos (de ellos la mayoría heridos) se rindieron ante aquel enemigo imbatible y astuto.
    Restos de la batalla de Goodsprings:
      Los ciudadanos de Goodsprings recorrían de lado a lado a la ciudad alegres, vivos y sin miedo, pero no todo aquel día fueron alegrías a pesar de las medidas de seguridad aquel día Goodsprings también perdió a algunos hermanos.

      -¡Trudy! ¿¡Donde esta Sonrisas!?

      Pero Trudy no respondía sino que se limitaba a mirar hacía los cuerpos de los habitantes locales, rápidamente corro hasta ponerme a su altura y paso a paso mirando cada una de las caras de aquellos héroes fallecidos llega al final donde una pelirroja como si dormida se tratase se encontraba en el suelo, al lado suya su fiel compañera, Cheyenne que lamia tristemente el rostro de su ama.
    Un tiro de gran calibre hacía hueco en el pecho, además había otros tiros, uno en la pierna y otro en el costado, pero sin duda el del pecho fue el mortal.

      -Quien… quien ha sido.
      -Salazar…
      -¡Quien ha sido!
      Ante tal reacción Trudy se apartó mirando aquel desconocido que no se encontraba al borde de lágrimas como cualquiera, su cara fría e inmóvil miraba el rostro de la joven que había dado su vida por la libertad, por sus hermanos, por Goodsprings.

      -Ha sido… Joe, Joe Cobb
      Los prisioneros eran atendidos por Mitchell a las puertas del Prospector Saloon, entre ellos Joe Cobb que se mostraba de lo más tranquilo, creyéndose impune.

      -¡Salazar, acercame esas vendas!.-Dijo Mitchell mientras atendía a un herido.
    Pero en vez de coger las necesitadas vendas desenfunde la pistola y abrí fuego contra los heridos que no se esperaban tal acción, uno de ellos salió corriendo, pero Cheyenne no lo permitió y a pocos metros lo derribó.
    Mitchell haciendo gala de su valor se abalanzó sobre mí, pero no fue difícil quitarlo de enmedio.

      -Vuelve a tocarme, y te juro que tendrás que operarte a ti mismo.-Dije amenazando a Mitchell.-¡Joe, dónde estás maldita rata de cloaca!
      -¡Basta Salazar! ¡Basta!.-Gritó Trudy respaldaba por una multitud de ciudadanos que no sabían muy bien qué hacer.-¡Joe Cobb es un prisionero, no puedes hacer esto es inhumano!

      Los ciudadanos de Goodsprings también hicieron acto de presencia, se agruparon con Trudy, respaldando a su alcaldesa, incluso Cheyenne se puso de su lado.

      -¡Como alcaldesa, te pido que abandones la ciudad para siempre!
      -¿¡Ha si pagáis mi ayuda!? ¡Malditos estúpidos, protegéis a vuestros enemigos cuando hay que matarlos, exterminarlos! ¡Sois débiles, y eso os llevará a vuestra tumba! ¡Pero yo no volveré a ella, si queréis morir, adelante hacedlo, pero no me llaméis ni pidáis mi ayuda, sois despreciables, inferiores!
    Una dura despedida:
      Y tras aquel bruto discurso cargado de ira y de odio me marché para no volver más, sacudiéndome el polvo saqué un pequeño mapa con una ciudad rodeada, Primm.





    P.D: Lo siento por enrollarme mucho con este capítulo, entiendo que pueda ser cansado y lo siento, para los próximos capítulos intentaré ir más avanzado y poner más fotos!


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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por El Barón el Dom Abr 12, 2015 8:32 pm

    Capítulo III: Viaje a Primm

      Con el cuerpo y mente hundida me alejé de Goodsprings zarandeándome de un lado a otro de la carretera, el cansancio hizo mella en el cuerpo que pedía a gritos un lugar donde resguardarse, bien era sabido que dormir al aire en aquel lugar no era una buena idea, buscando por los alrededores una caravana hacía presencia a escasos minutos de la carretera principal, la caravana misteriosamente estaba repleta de multitudes de radios, ordenadores… claramente ya inservibles, buscando un por el suelo un lugar digno de acostarte encontré entre varios papeles un gran libro con una calavera de portada… Guia de Supervivencia del Yermo.
    Sin nada mejor que hacer aquellas oscuras y frías horas, encendí un pequeño fuego y empecé a leer aquella “guía”

    Guía de Supervivencia del Yermo
    La todopoderosa Guía:
      Escrita por Moira Brown, Megatón.
    Antes de todo ociosos lectores que desean sobrevivir en este nuestro mortal,desgarrador paisaje post-apocalíptico quiero darle las gracias a mi fiel ayudante el cuál trabajó duramente para que pudiera escribir esta guía, al apuesto y valiente chico de 101 (el cual tengo que decir que es todo un héroe aquí en Yermo Capital)

      Capítulo I: Me muero de hambre ¿que hago?

      Pero antes de poder iniciar la lectura una serie de disparos me pusieron en alerta, tanto que recogí las cosas y seguí mi marcha no sin antes encontrarme a ciertos personajes.
    A los pocos minutos una silueta aparecía detrás de las rocas que empezó a llamarme a gritos.

    -¡Ayuda porfavor! ¡Los gecos han raptado a mi novia y se la han llevado cuesta arriba, he intentado detenerlos pero no he podido! ¡Por favor ayúdame!.-Dijo acercándose poco a poco a mi.
    -No te muevas más.-Dije mientras sopesaba aquella petición de auxilio.-¿Y yo que gano señor?
    -¡Burton, me llamo Burton!¿Que ganas? Si me la traes puedo darte…-Dijo mientras rebuscaba en su bolsillo.-¡Tengo 100 chapas, y 50 dólares de la RNC!
    -Esta bien, quédate aquí, enseguida vuelvo ¿con?
    La pregunta pareció pillar por sorpresa a Barton que tardó en responder.
    -Li…. Lidia, se llama Lidia.

      Y tras aquella tardía y algo confusa respuesta me dispuse a rescatar a Lidia de aquellos gecos secuestradores de mala muerte.
    Subí por un sendero en el cuál efectivamente los gecos campaban a sus anchas como reyes, eran demasiados, por lo menos una docenas, desde gecos enormes iguales que un niño, hasta gecos diminutos pero con la misma mala pinta que sus colegas adultos, decidido a no subestimar a aquellos numerosos enemigos preferí optar por una mejor solución.
    Tras subir dificultosamente una de las laderas me coloque con mi rifle el cual tenía carta blanca para acabar con aquellas criaturas que en pocos minutos sucumbieron ante mi poderosa puntería y destreza con el rifle, una vez el camino despejado continúe la marcha hasta acabar en el final del recorrido donde me llevaría una sorpresa.
    El misterioso puesto:
    En la cumbre de la carrera por buscar a la tal Lidia me encontré con un panorama totalmente diferente, un pequeño puesto de observación, tras desmontar numerosas trampas (minas y cepos) pude encontrar entre restos de unos cadáveres, numerosa munición de pistola, comida,agua y una escopeta con varios cartuchos, sin duda aquel era un buen botín, pero la duda de la muchacha seguía en mente, una vez terminado mi misión me dirigí a buscar al tal Burton el cuál me debía un par de explicaciones sobre lo ocurrido.

      Bajando, Barton salió de una de las rocas armado con una pistola y cara de pocos amigos.
    -Lo siento colega, necesitaba el camino despejado para coger el tereso de allí arriba.
    -Pues coge lo que quieras, yo ya he cogido lo mio.-Dije sin preocuparme de la actitud amenazante de Burton y pase a su lado y seguí mi camino.
    -Pues entonces, tendré que cogerlo de tu cadáver ¿no crees?
    -No creo que hagas eso, más bien, lo veo imposible.
    -¿Por qué? ¿Es acaso crees que no se disparar?
    -No dudo de tu capacidad de disparo, pero con el seguro puesto lo veo difícil.

      Barton despistado ante aquella objeción miro sin preocupación la arma, pero antes de que pudiera subir la vista un disparo sacudió a Barton desplazandolo varios metros, su estómago se había abierto dando a lugar a la salida de las tripas en una charca de sangre.
    -Barton ¿nunca te han dicho que no bajes la mirada cuando amenaces a alguien?.-Dije agachandome ante el ya moribundo cuerpo de Barton que aún combatía por vivir unos segundos más.
    -Yo….Yo.-Intento hablar Barton, pero la sangre salía a borbotones por la boca.
    -Shhhhhh, calla, calla, el truco está en estar calladito y no joder más, ya se que sería más fácil pegarte un tiro en la cabeza, cosa que seguro me agradecerías, pero, entre que tengo prisa y que antes de malgastar una bala más en un ser tan patético como tú prefiero pegarmelo yo.

      Entre las rocas aparecieron algunos gecos que miraban aquel espectáculo y que ya se relamían pensando en como devorarían al pobre Barton.
    -Mira Barton, parece que no soy tan bueno con el rifle ¿ves? esto es una prueba de humildad, bueno tengo que dejarte, tus amigos gecos parecen que tienen hambre, y desde luego yo no seré quien se lo impida.

      Y tras aquella despedida deje a Barton agonizando tapándose inútilmente la herida de la barriga mientras los gecos ya viendo que me alejaba se acercaban raudos a la hora de la comida que aquel misterioso hombre les había dado.

    El sol ya hacía gala de presencia en otro día en aquel mortal paisaje post-apocalíptico, no había comido nada desde la marcha de aquel odioso pueblo, por lo que buscan un lugar apartado del mortal sol, me prepare para saciar mi hambre, carne de geco, un poco de pan duro y una Sunset Sarsaparilla, la cual fue abrir y engullir por la enorme sed de aquel desierto pero antes de tirar la chapa pude comprobar que no era como las demás,una estrella enorme con una pequeña inscripción.

    “Chapa especial SS, entregasela a Festus para tu premio”

    -Perdona, tienes un momento.-Dijo una misteriosa voz.
    Sin perder tiempo desenfunde mi pistola y apunte aquel misterioso personaje que tendió sus manos pacíficamente ante mi reacción.

    -¡No llevo armas, vengo en son de paz!
    -Que quieres.
    -Bueno digamos que no eres el único con hambre, y me he preguntado si un buen habitante del Yermo como tú podrías darme algo de ese banquete que te estás comiendo

      Mire de arriba a abajo aquel peculiar personaje que el Yermo había traído hacía mí, era algo mayor, 40 o 45 años, una barba descuidada y canosa, unos ojos hundidos que parecían buscar algo desesperadamente, no más alto que yo, por su ropa parecía algún tipo de carroñero o mercader.
    -Siéntate, pero te advierto, no soy ningún samaritano.-Dije apuntandole con la pistola antes de señalar que se sentara.
    -Claro, ¿quien de este maldito Yermo puede decir que es un santo?.-Apunto con la sonrisa que no me gusto nada.

      Le cedí un poco de carne de geco, un trozo de pan que me quedaba y una Sunset Sarsaparrilla, el hombre hizo poco caso a la comida y se lanzó rápidamente a por el refresco del cuál ni siquiera bebió, dejó a un lado la bebida y cogió la chapa buscando algo, pero su cara se frustró y dejó escapar un flojo resoplo.
    -¿Que pasa? ¿La comida no es del agrado del señor?
    -¿Perdón? ¡Por supuesto! Lo siento mi amigo,  sin duda tiene una pinta deliciosa.-Y dicho aquel improvisado cumplido se lanzó a comer, no como alguien que llevase días sin comer, si no como alguien que se ve amenazado por una madre para que coma.

      Tras acabar ambos de comer un silencio incómodo se junto con el odioso calor, el misterioso hombre sin nombre no paraba de mirar la botella ya vacía de Sunset Sarsaparrilla, con unos ojos tristes y cansados.
    -¿Se puede saber que te pasa con el refresco? No has parado de mirarlo y lamentarte en silencio desde que estás aquí, y eso me está haciendo cabrear, ¿que diablos pasa?
    -¿Cómo? ¿No lo sabes?
    -¿Saber el que?
    -¡Pues que va a ser!.-Saltó con un ánimo renovado y unos ojos chispeantes.-¡El tesoro de la Sunset! ¡De Festus!
    -¿De Festus?.-Dije sacando la chapa con estrella.

    Pero cuando baje la mirada el hombre se abalanzó sobre mí con lo que parecía ser un cuchillo malamente conseguí esquivarlo y echarlo para un lado.
    -¡Dame la chapa!.-Grito como un loco

      Intenté sacar la pistola, pero de nuevo se abalanzó sobre mí lanzando cortes al aire aunque algunos de ellos consiguieron llegar a la armadura de cuero y hacer algún que otro de corte.
    De nuevo siguió lanzando cortes, en uno de ellos me dio tiempo para desarmarlo pero el hombre me cogió y me estrello contra el suelo donde empezó a darme puñetazos, sin esperar a que me dejara levantarme cogí una piedra y se la estrelle en la cabeza, gracias a eso pude zafarme del hombre, intente levantarme y coger la pistola, pero un dolor terrible me sacudió la pierna, el hombre había conseguido coger el cuchillo y me lo había clavado en el gemelo, aún con ello conseguí sacar fuerzas para darle una patada en la boca que lo echó para atrás, al final llegue la pistola y antes de que volviera a la carga le dispare en el pecho lo que parecía un disparo mortal.

    -Hijo de puta…-Dije mientras me examinaba la herida de la pierna.
      Tras vendarme la herida con un trozo de ropa pude comprobar que el abatido desconocido no había muerto y se arrastraba lentamente dejando un camino de sangre.
    -De estas no te escapas.
    Y tras cojear y llegar le disparé todo el cargador de la pistola en la espalda, tras examinar el panorama me di cuenta que Primm estaba a sxcasos kilómetros, registre al ya muerto que en una pequeña bolsita contenía varias de las mismas chapas con estrellas que tenía, dude si quería quedarmelas, pero si de verdad existía tal tesoro sería bueno quedarmelas.
    El gran oso bicéfalo:
    Y como un cojo perdido conseguí llegar a las afueras de Primm donde fui recibido por el oso bicéfalo.


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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por El Barón el Vie Sep 18, 2015 5:49 pm

    Capítulo IV: Primm ciudad sin ley (Parte I)

    Primm.

    —¡Alto! No puedes pasar, el acceso a Primm está cortado.
    —¿Quién eres tú para decírmelo?
    —Soy el soldado James del 6 pelotón control del Mojave de la RNC
    —¿Pelotón de que?
    —Los pelotones de control del Mojave se encargan de supervisar y proteger a los asentamientos que lo necesitan e intentar convencerlos de que se unan a la RNC para mejorar su seguridad.
    —Ajá, muy interesante James, ¿de que se protege a Primm?
    —Una escisión de los bandidos de la Pólvora han tomado el hotel de la ciudad, son bastantes, y no tenemos efectivos suficientes para entrar, por ello, el sargento Smith ha decretado un bloqueo hasta la llegada de los refuerzos necesarios—Dijo el soldado como si de una grabadora se tratase.
    Tras mirar brevemente el campamento de la RNC apostado en las ruinas de las afueras de la ciudad de Primm me decidí por entrar en la ciudad.
    Había un puente casi derruido que se mantenía en pie a saber como, sin duda era la mejor manera de entrar a la ciudad.

    —¿No pensarás atravesar el puente no?—Dijo una voz femenina a mis espaldas
    —¿Otro de la RNC que no tiene nada mejor que hacer?—Dije sin mirar atrás
    —No, solo lo digo porque el puente está minado, y al menos que sepas desactivar minas…yo que tú no pondría ni un pie.

    Efectivamente, el puente estaba totalmente minado, sin ningún hueco libre para pasar sin activar las tediosas minas.
    Me di la vuelta para mirar aquel ángel de la guarda que me había salvado la vida, era una mujer, de mediana estatura, morena de pelo castaño y ojos verdes, vestía una vieja camisa acompañada de una bata blanca, unos pantalones vaqueros muy desgastados y unas viejas botas.

    —No pareces de la RNC…
    —No, si al final tendrás buen ojo—Dijo con una pequeña sonrisa.—Me llamo Casandra, soy de los Seguidores del Apocalipsis.
    —¿Quienes?
    —Los Seguidores del Apocalipsis somos médicos, maestros y muchos más, nos dedicados a rescatar el resto de humanidad de esta tierra muerta.
    —¿Humanidad? Eso se acabó hace mucho.
    —Con esa actitud seguro que sí, dime ¿qué haces aquí? ¿no has oído lo de los bandidos?
    —Lo he oído y he venido, tengo que hablar con unas personas y me dijeron que pasaron por aquí pero he tenido problemas en el camino…
    —¿Como la pierna? ¿Qué te ha pasado?
    —Eres un poco cotilla, Casandra.
    —Bueno, es lo que tiene ayudar a los demás, de vez en cuando hay que preguntar, lo decía por…
    —¿Por?
    —Porque por la pinta que tiene y ese olorcillo, se te esta infectando, y por ese camino habría que amputar.
    —¿Infectar? Imposible…. me vende.
    —¿Te vendastes? Si bueno, si a eso le llamas vendar algo… la cosa es que también hay que limpiar la herida y si tienes suerte usar un antibiótico pero bueno tu a lo tuyo, espero que encuentres a alguien por aquí que sepa de eso, bueno me tengo que ir, espero que tengas suerte, ¿señor?
    —Salazar—Dije aún pensando en la palabra amputar.—¡Espera! ¿Tu sabes como tratar esto?
    —Bueno, se puede decir que si, la cosa es que la pidas por favor.
    —¿Qué?
    —¿Qué? ¿Qué? Por el amor de Dios, ¿te escuchas alguna vez? ¿No sabes pedir las cosas por favor? Lo siento, no ayudó a los de tu calaña me tengo que ir, tengo cosas mejores que hacer.
    —Espera, ¡por favor!

    Casandra se dio la vuelta y me miró antes de estallar en carcajadas ante mi inédita mirada

    —¡Te estaba tomando el pelo, tonto! ¡Tendrías que mirar la cara que has puesto!
    —¿Te han dicho alguna vez que tus bromas son una puta mierda?
    —Bueno… es un punto de vista distinto, pero siempre me digo a mi misma, si no tenemos humor ¿que nos queda?

    Después de aquella broma, Casandra me ayudó a llegar a su “piso” que consistía en una casa semiderruida, me curo la herida de la pierna, el olor desapareció y el dolor iba menguando a cada paso.

    —¿Tienes hambre? Los chicos de la RNC me han dado unas latas en conserva que tienen una pinta increíble—Dijo mostrando 2 latas sin etiquetas
    —Pero si ni siquieras sabes de que son.
    —Bueno… pues entonces será una sorpresa, bueno ¿quieres o no?
    —No tengo hambre.
    —Bueno… ¡más me toca!

    En aquella habitación pasamos las horas muertas, de vez en cuando Casandra se iba a buscar a algún otro paciente incauto, yo mientras me preparaba para lo que parecía ser una epopeya de magnitudes gigantescas, revisé y  cargue mis armas, la pistola 9mm que tenía un cargador completo (13 balas), luego la escopeta que tenía 5 cartuchos, la pega, que era de acción manual y solo disparaba un cartucho, también contaba con el viejo rifle antialimañas que estaba bastante tocado y que no serviría de mucho y por último 4 cartuchos de dinamita, uno de ellos de mecha larga, no era gran cosa, pero era lo único que había, decidí revisar por última vez todo y esperar a Casandra para darle las gracias.

    Casandra tardó  un rato más en llegar, seguía con la misma sonrisa desde que se fue, no tardó en averiguar lo que pasaba.

    —Parece que no hay nada que te haga desistir ¿no?
    —No.
    —Bueno, supongo que si lo consigues será una buena historia que contar a los heridos, Salazar, espero que utilices esto bien—Dijo dándome un par de estimulantes y una bolsa del doctor.—Si necesitas ayuda, ve al Casino, está enfrente del Hotel, diles que vas de mi parte, y si sales viva de esta, buscame en la fortaleza de los Seguidores del Apocalipsis.
    —Muchas gracias por cuidarme Casandra, no lo olvidaré.
    —Eso espero, si no tendré que recordárselo yo—Dijo con una sonrisa que deslumbraba a la misma luna.

    Salí de aquella casa derruida para meterme en la boca del lobo, le iba cogiendo el gustillo al peligro… y el conocer a nuevas amigas.


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    Re: Crónicas del Mojave

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 7:48 am


      Fecha y hora actual: Sáb Dic 03, 2016 7:48 am