Camino de Sargoth

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    Rurik
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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Rurik el Mar Dic 18, 2012 5:16 pm

    Que manera de escribir amigo es el primer AAR's que leo en este foro, y por lo que veo el mas entretenido, no dejes de contarnos esta historia tan original, sigue asi compañero :aplauso: :aplauso:


    garfielz77
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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por garfielz77 el Mar Dic 25, 2012 6:52 pm

    Mikeboix escribió:¡¡Jajajaja, que cómico queda el protagonista con esa gorda túnica de pieles y ese yelmo pirata encasquetado en la cabeza!!

    Si. A ver si consigue ganar un poco más de dinero y se pasa por algun centro comercial y se compra una equipación de caballero como dios manda, que da penica verlo tan poco a la moda.

    Rurik escribió:Que manera de escribir amigo es el primer AAR's que leo en este foro, y por lo que veo el mas entretenido, no dejes de contarnos esta historia tan original, sigue asi compañero  :aplauso:  :aplauso:

    Me gusta que te parezca entretenido. Yo seguiré escribiendo y tu sigue leyendo.

    CAPITULO 8.



    En los ultimos días del mes de Skerpla [18 de junio] mi partida cabalga camino de Sargoth en busca de algún trabajo. Mientras el Reino del Norte se encontraba en guerra con Vaegir, no nos faltaban los encargos de los nobles nórdicos, que ocupados guerreando, nos solicitaban recaudar los tributos en sus señoríos, ajustar cuentas a enemigos y, sobretodo, llevar correo entre ellos y a nobles vaegires, solicitando la liberación de prisioneros, un servicio de mensajería a precio de oro que me reportaba 30 denares el mail. También las ciudades precisaban de nuestros servicios para deshacerse de los salteadores de caminos que infestaban sus alrededores y que suponian una amenaza para el comercio. Gracias a ello mi patrimonio se ha incrementado de forma importante pero desde que la guerra ha terminado escasean los trabajos.

    En las cercanías del castillo de Tehlrog encontramos al Jarl Gundur cabalgando con sus hombres. Gundur es tío de Jarl Mayarrir y de Jarl Dirigun, los nobles nórdicos con los que tengo mejor relación.


    - Hombre, si es nuestro amigo Mikhaal.-exclama él deteniendo su caballo junto al mío.- Jarl Aedin me dijo que no os gusta Tihr.- dice riendo.
    - La ciudad es preciosa, la gente no tanto.- respondo yo con sonrisa atravesada. Cualquier otro que hubiese osado decirme algo así se habría encontrado con mi puño en medio de sus narices como respuesta, pero con Jarl Gundur tengo que aguantarme. Hace algo más de un mes, a mediados del Harpa [4 de mayo], el Jarl Aedin, señor de Tihr, me encomendó cobrar los impuestos en la ciudad a cambio de una comisión del un quinto de lo recaudado. La cosa parecía fácil pero los vecinos de la ciudad se sublevaron y nos molieron a palos. Mis hombres y yo tuvimos que huir de la ciudad con el rabo entre las piernas y habiendo recaudado poco dinero.


    El Jarl, enfadado por los pobres resultados, se llevó lo que habiamos recaudado sin pagarnos nuestra parte, por lo que no cobre por aquel trabajo... si descontamos los palos recibidos.


    - ¿Que tal os va el negocio? -pregunta él risueño-Supongo que bien porque veo que habeis cambiado de caballo.
    - Bueno, mi viejo caballo se quedo cojo y hubo que cambiarlo, pero los caballos hay que pagarlos. Este me ha costado 465 denarios.-respondo- ¿no tendréis alguna tarea para mí?
    - No Mikhaal. ¿La paz os está perjudicando?
    - Sí, mi señor- respondo.
    - A mí tampoco me resulta placentera, Mikhaal. – comenta con semblante serio.- Esos cerdos vaegires nos dieron un buen revolcón en la última guerra y tenemos que recuperar nuestro orgullo. Ahora se encuentran luchando contra los khergitas, lo que nos permitiría tener ventaja sobre ellos y machacarlos. Por desgracia no todos los nobles de nuestro reino piensan lo mismo. Están asustados y no quieren sufrir una nueva derrota.
    - ¿Y qué se puede hacer si los nobles no quieren guerrear contra el reino de Vaegir?.- respondo.  
    - De hecho hay algo que podemos hacer: provocación. Obligar a esos cobardes vaegires a que nos declaren la guerra y los nobles nórdicos, que ahora son partidarios de la paz, se verían arrastrados a luchar para defender el reino.
    - Yo podría hacerlo.- exclamo mientras comienzo a pensar en las ventajas de una guerra para mi negocio.
    - Excelente- responde mientras la sonrisa vuelve a su cara.

    Así con mi partida nos dirigimos hacia Vaegir con la intención de hacer arder las fronteras. No es una misión muy honrosa pero será muy beneficiosa para mis intereses.
    Con los nobles vaegires ocupados en la guerra contra el khanato los castillos están vacios y las aldeas desprotegidas, ofreciendo una fácil presa. Con mi partida nos dirigimos a Ismirala, la villa más cercana a la frontera con el reino del norte.  Es un lugar pobre y descuidado, con los aperos de labranza roñosos o rotos, y las malas hierbas invadiendo algunos de los campos.

    Planifico un ataque rápido contando que no vamos a encontrar gran resistencia entre los aldeanos. Ahora dispongo de una partida más grande, contando con 16 hombres a mis ordenes.


    Dejo a la mitad rodeando la aldea, mientras el resto recorremos las calles con antorchas encendidas y la intención de pegarle fuego a las barracas de madera y paja si no nos entregan sus suministros. Los aldeanos no se resisten y prefieren darnos todo lo que les pidamos antes de que lo reduzcamos todo en cenizas, pero son bastante pobres por lo que solo nos podemos llevar un pobre botín, algunos pollos y herramientas, además de algo de carne que conseguimos tras sacrificar a una cabeza de ganado.

    Tras nuestra primera incursión sin contratiempos en tierras vaegires nos dirigimos hacia Curaw con la intención de dar un nuevo golpe. Hacemos noche alrededor de Rebache y al despertarnos reemprendemos la marcha. No sabemos exactamento si ha amanecio o todavia no ha salido el sol porque el dia, aunque sea el segundo mes de verano, está envuelto en una espesa capa de niebla entre la que es difícil divisar nada a nuestro alrededor. En momentos como estos desearía tener en mi muñeca un buen reloj digital. Ya me he acostumbrado a calcular las horas según la posicion del sol pero es muy difícil saber donde está el sol cuando hay niebla espesa o nubes cubriendo el cielo.
    A medida que avanzamos comienzo a valorar la idea de repetir una acción hostil contra Rebache, cuando de repente nos tropezamos con una pequeña caravana de campesinos que, más lentos que nosotros, también se dirigen hacia la ciudad.

    - ¿Hacia dónde vais?- les pregunto.
    - Mi señor, solo somos unos pobres campesinos de la aldea de Ismirala. Llevamos nuestros productos al mercado de Curaw.
    - Pues nosotros venimos del Reino del Norte y hemos pasado por vuestra aldea. No había mucho que saquear cuando hemos llegado y menos ha quedado al irnos. Enseñadnos lo que llevais en ese carro, a ver si nos interesa.-digo mientras desenfundo mi arma, acción que imitan mis hombres.

    Son solo 9 campesinos mal armados, la mitad que nosotros, pero no se muestran dispuestos a cooperar e intentan ofrecer resistencia, aunque con poco éxito. La batalla no es larga y solo un hombre de mi grupo termina herido mientras que 7 de los campesinos mueren en la refriega. Dos consiguen huir en dirección hacia Curaw, donde a bien seguro explicarán su amarga experiencia en el camino e incendiarán los ánimos de los nobles vaegires contra los nórdicos, provocando la ansiada guerra.

    El botín que dejan abandonado en el carro es más sustancioso que el que arrebatamos a sus convecinos de Ismirala, compuesto por un saco de grano y varios quesos. Doy por concluida nuestra misión y nos dirigimos de vuelta a Sargoth donde conseguimos más de 100 denarios por la venta de nuestro cargamento. Un buen resultado para una misión tan fácil.

    Varios días después nos volvemos a encontrar con el Jarl Gundur que nos recibe exultante.

    - Un trabajo brillante el vuestro en tierras vaegires, Mikhaal.-exclama sonriente- Mis espías en la corte de Reyvadin me dicen que los nobles están furiosos y están pidiendo la guerra contra el Reino Nórdico al rey Yaroglek. Pronto tendremos la oportunidad de cosechar los beneficios de nuestro arduo trabajo, saqueando campos y aldeas. Esta guerra nos hará ricos, acordaos de lo que os digo.


    Última edición por garfielz77 el Dom Dic 04, 2016 9:45 pm, editado 1 vez

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por strelok47 el Mar Dic 25, 2012 7:05 pm

    Simplemente I.M.P.R.E.S.I.O.N.A.N.T.E

    Enorme historia si señor, todos mis respetos para este pedazo de escritor!

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Mikeboix el Vie Dic 28, 2012 2:51 pm

    Que malvado este Mikhaal, tiene una faceta deshonrosa que no conociamos... Estoy ansioso por ver en que acaba la guerra que se masca en el ambiente.
    Me encanta esta historia, sigue siendo de los mejorcito que se ha visto por aqui Very Happy


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Meddenheim el Vie Dic 28, 2012 3:45 pm

    Que [comentario censurado] tio eso no se hace, mi Sir Aerion nunca lo habría hecho. Me están entrando unas ganas de escribir algo sobre PoP...

    Buen capítulo, mezclando ambos siglos y mostrando un personaje en buena y constante evolucion, además de que se muestran los lados del personaje, tanto buenos como malos.

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Jarl el Sáb Feb 02, 2013 5:14 pm

    Exelente, Caballero. Acepta mis alabanzas :adorar:


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Rerg15 el Sáb Mar 02, 2013 4:48 am

    WOW!!! saca mas capítulos garfierlz77, muy buena historia


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por garfielz77 el Dom Mar 10, 2013 7:17 pm

    strelok47 escribió:Simplemente I.M.P.R.E.S.I.O.N.A.N.T.E

    Enorme historia si señor, todos mis respetos para este pedazo de escritor!
    Espero que la historia mejore a medida que vaya avanzando y a medida que Mikhaal realice nuevas hazañas.

    Mikeboix escribió:Que malvado este Mikhaal, tiene una faceta deshonrosa que no conociamos... Estoy ansioso por ver en que acaba la guerra que se masca en el ambiente.
    Me encanta esta historia, sigue siendo de los mejorcito que se ha visto por aqui Very Happy
    Si, parece que el ansia de riquezas está sacando lo peor que tiene en su interior... pero quiza en su pellejo todos hariamos algo parecido. La verdad es que a mi me gustan mas los personajes que no son del todo buenos, que tienen tambien su parte maligna   Twisted Evil

    Meddenheim escribió:Que [comentario censurado] tio eso no se hace, mi Sir Aerion nunca lo habría hecho. Me están entrando unas ganas de escribir algo sobre PoP...

    Buen capítulo, mezclando ambos siglos y mostrando un personaje en buena y constante evolucion, además de que se muestran los lados del personaje, tanto buenos como malos.
    Tendré que enviarlo a que Sir Aerion le de unas clases de buen comportamiento. Ya le tengo dicho a Mikhaal que eso de montar guerras es muy feo, pero no me hace ni caso. Seguro que es culpa de las malas compañias, que se junta con cada calavera que ni te cuento.

    Jarl Orcajo escribió:Exelente, Caballero. Acepta mis alabanzas   :adorar:
    Acepto alabanzas y ofrendas de oro, plata o billetes de 500 euros. No os corteis.

    Reg15 escribió:WOW!!! saca mas capítulos garfierlz77, muy buena historia
    Pues es verdad que tenia un poco abandonado este AAR y que ya va siendo hora que pongamos un nuevo capi, asi que ahi va.


    C
    APITULO 9.




    Mientras mi compañia avanza hacia Dihrim yo estoy sumido en mis pensamientos. Las cosas no siempre salen como uno quiere. Aunque planté la semilla para conseguir que floreciese una guerra entre el Reino del Norte y Vaegir, mis esfuerzos no dieron sus frutos. El rey Yaroglek no quería tener dos frentes abiertos al mismo tiempo y mientras mantenía una guerra abierta con el Khanato no se atrevía a iniciar hostilidades con el Reino del Norte, aunque sus nobles estuviesen pidiéndoselo a gritos. Por su parte el rey Ragnar no quería sufrir una nueva derrota ante Vaegir y no tenía ninguna intención de entablar batalla con los vaegires. Y cuando me había resignado a continuar con mi aburrida tarea de transportar mercaderías por las tierras de Calradia con mis hombres, estalló la guerra. La noticia me sorprendió en Halmar, donde habíamos llevado una carga de vino y mientras descansábamos en la ciudad Kerghita, llegó una caravana procedente de la capital nórdica.

    - La guerra no es buena para los negocios.- me espetó uno de los recién llegados con claro acento nórdico.
    - Depende para que negocios- contesté yo enigmático- Aunque no creo que os molesten ni vaegires ni kerghitas en vuestros recorridos si vais bajo bandera del rey Ragnar.
    - No, no me refiero a esa guerra. Me refiero a la guerra entre el reino del norte y Swadia.- dijo mientras echaba un trago de cerveza floja pensando que yo sabía de que estaba hablando, pero al ver mi cara de perplejidad se sintió en la obligación de explicarse- Cuando nosotros salimos de Sargoth corría la noticia de que el rey Ragnar a declarado la guerra a Swadia, aunque a vosotros la noticia os debió coger a medio camino de Halmar.
    - ¡Mierda!- fue la expresión que utilicé. El comerciante pudo entender que corroboraba su disgusto con la guerra pero no podía estar más confundido. Estaba contrariado. Había hecho todo lo posible para que estallase una guerra y cuando por fin se cumplen mis deseos, estoy en la otra punta de Calradia. Rápidamente dispuse órdenes a mis hombres para partir camino de Sargoth.

    Por desgracia el viaje de vuelta  no fue tan tranquilo como el de ida y a medio camino. Cuando apenas nos habíamos adentrado en territorio swadio el camino real discurría por el interior de un frondoso bosque en el que una partida de bandidos estaba esperando victimas como una araña en el centro de su tela. De repente una flecha silbó entre los árboles y uno de los nuestros cayó al suelo como un títere al que cortan las cuerdas. A una orden mía mis hombres se desplegaron entre los árboles para capturar a nuestro atacante y comenzó a oirse una sinfonia metalica provocada por el entrechocar de espadas. Dos hombres surgieron de entre la arboleda para intentar atacarme pero no tardaron en probar el sabor de mi espada. Heridos,  huyeron camino de la seguridad del bosque pero me lancé en su persecución a lomos de mi caballo decidido a no darles tregua.
    Entre los árboles no podía avanzar tan rápido como me habría gustado y cuando les di alcance mis hombres ya habían dado buena cuenta de ellos. Al terminar las luchas contamos hasta 15 bandidos muertos pero también tuvimos que lamentar 7 bajas entre nuestras filas.

    Crucé las fronteras del Reino del Norte de una forma muy distinta a la que yo habría deseado. 16  hombres salimos de Halmar y apenas la mitad, solo 9 miembros, cruzábamos las fronteras del reino del norte.  Ya habia caido la noche cuando llegamos a Sargoth y las puertas de la ciudad se encontraban cerradas.  Forzados a hacer noche  fuera de las murallas de la ciudad, desmontamos de nuestros caballos. De repente oimos que se acercarse un numeroso grupo de hombres de armas a caballo. Al llegar uno de los soldados ordenó que abriesen las puertas al ejército de Jarl Tulug.




    - ¿Qué hacéis por aquí, Mikhaal?-me preguntó al reconocerme.
    - Nos dirigimos a Sargoth para ponernos a las órdenes del Rey Ragnar, para luchar bajo su pendón contra Swadia.- dije yo.
    - Gran decisión pero no encontrareis aquí al Rey. Esta camino de Swadia con la mayor parte de los nobles del reino para asestar el primer golpe a nuestros enemigos -respondió el mientras echaba un vistazo a mis hombres.- El caso es que estoy contratando compañías de mercenarios para la nueva campaña por orden del mariscal. Aunque la vuestra parece un poco reducida, creo que servirá. Si lo deseáis estaréis bajo el servicio del rey Ragnar durante un periodo mínimo de tres meses.
    - Así será, los enemigos del rey Ragnar serán mis enemigos durante los próximos tres meses.
    - Habéis tomado la decisión correcta, os felicito. Recibiréis 60 denares semanales y muchas recompensas por vuestro servicio. Haced noche en el castillo y mañana dirigíos hacia Dihrim, y presentaos ante el mariscal del reino, Jarl Turya.

    Así, mientras yo ando ensimismado en mis pensamientos dirigiendo a mi grupo de 9 hombres hacia la ciudad swadia, pasados los montes que delimitan las fronteras entre el Reino del Norte y los territorios del Rey Harlaus, caen sobre nosotros una partida de 5 bandidos del bosque. No sé porque pero últimamente atraigo a todos los bandidos del lugar. Si no fuese porque hace mucho tiempo que no uso colonia diría que necesito cambiar de marca urgentemente.

    Por suerte son una partida pequeña y mal preparada, con más valor que acierto a la hora de atacar. La refriega es rápida y liquidamos a 4 de los atacantes sin muchos problemas, mientras que el quinto se rinde y nos acompañará el resto del viaje en calidad de prisionero. Por desgracia tengo que lamentar dos nuevas bajas que reducen más el número de integrantes de mi pequeño grupo de mercenarios. Dudo incluso que el Jarl Turya me acepte, puesto que según me comentó el Jarl Tulug, solo buscan compañías de mercenarios con un mínimo de 8 miembros y nosotros acabamos de quedarnos por debajo de ese límite. Por suerte los bandidos acarreaban una cuerda de 9 esclavos: 2 granjeros, 1 campesina y 6 caza hombres. Al liberarlos les ofrezco unirse a nuestra compañía a cambio de la correspondiente soldada, a lo que todos aceptan.

    De esta forma la fortuna vuelve a favorecerme y cuando estaba dispuesto a presentarme ante el mariscal del Reino del Norte con una vergonzoso grupito de solo 7 hombres, sin esperarlo, me dirijo a su encuentro al mando de una honrosa compañía de 16  mercenarios.


    Última edición por garfielz77 el Jue Dic 08, 2016 12:12 pm, editado 1 vez

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por El Barón el Dom Mar 10, 2013 7:58 pm

    Muy buena historia por el mod, espero que sigas así Very Happy


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Valan el Lun Mar 11, 2013 9:42 am

    Y aquí está al fin el capítulo de Maese Garfielz. Que decir que no se haya dicho ya... una gran forma de contextualizar una partida con un buen trasfondo. Bravísimo! :aplauso:


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Dosjotas el Dom Abr 14, 2013 3:31 pm

    ¿Cómo no había leído yo esto?
    Es original, está bien escrita, consigues que al inicio ya exista una trama en sí, creando expectación. Los diálogos no pierden coherencia y tienen un uso correcto -cosa muy difícil- Es impecable.
    Enhorabuena al escritor, porque esto entretiene, y mucho.


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por garfielz77 el Lun Abr 15, 2013 11:27 pm

    SirAgmar escribió:Muy buena historia por el mod, espero que sigas así Very Happy
    Intentaremos seguir así, mas no se si lo conseguiremos.

    Valan escribió:Y aquí está al fin el capítulo de Maese Garfielz. Que decir que no se haya dicho ya... una gran forma de contextualizar una partida con un buen trasfondo. Bravísimo! :aplauso:
    Por suerte la partida acompaña porque está avanzando sin contratiempos. Tuve una partida en la que no habia manera de avanzar porque no hacia mas que caer de una emboscada en otra y no habia forma de organizar un grupo duradero. con esa partida no habria habido manera de hacer un AAR.

    Dosjotas escribió:¿Cómo no había leído yo esto?
    Es original, está bien escrita, consigues que al inicio ya exista una trama en sí, creando expectación. Los diálogos no pierden coherencia y tienen un uso correcto -cosa muy difícil- Es impecable.
    Enhorabuena al escritor, porque esto entretiene, y mucho.
    Por desgracia no actualizo el AAR todo lo que deberia y el pobre historia va hundiendose entre el resto de historias, de forma que queda camuflada para las miradas de la gente. Me alegro que la hayas visto y que ademas te haya gustado.


    Bueno, aqui va un capitulo mas de las aventuras de Mikhaal Garfielz, que ha terminado sexto en el concurso de relatos de relatos.


    CAPITULO 10.



    Dhirim es una de las ciudades que menos ha cambiado con el paso del tiempo. Hace ya unos cuantos años que la visité junto a mi clase del instituto para ver varios restos arqueológicos que alberga de la época calradia. Según nos explicó el profesor de historia, el señor Mozzer, fue la primera ciudad construida por los calradios cuando ocuparon la península, que hasta entonces solo estaba habitada por tribus de rhodoks, que vivían en pequeños poblados, y tribus nómadas de kerghitas, que se movían por las taigas y desiertos del este. Más adelante construirían el resto de ciudades; Praven, Veluca, Suno, Uxkhal, Jelkala, Khudan… pero Dhirim fue la primera.

    Apuesto que el señor Mozzer pagaría lo que fuese por poder visitar la vieja ciudad en plena edad media, tal como estoy haciendo yo, porque ahora mismo me encuentro ante las mismas murallas que visitamos con él, aunque yo las estoy viendo casi ocho siglo más jóvenes y menos deterioradas. Una catapulta también las observa amenazadora desde el campamento nórdico, con la intención de abrir una brecha entre sus sillares para permitir la entrada en la ciudad de las tropas fieles al rey Ragnar. Mientras miro embobado como una piedra sale disparada desde el ingenio de madera y sobrevuela las murallas para caer con estrepito en medio de la ciudad, oigo una voz familiar a mis espaldas.

    - Me alegro de que os hayáis unido al ejército del rey Ragnar, Mikhaal Garfielz- al volverme reconozco a Jarl Gundur con su cabeza oculta bajo el casco nórdico.
    - Me siento orgulloso de poder luchar junto al rey- comento, sin revelar que me interesa más lo que la guerra pueda hacer por mí que lo que yo pueda hacer por el rey en el transcurso de la batalla- Cuando nos hagamos con Dhirim le daremos un buen golpe al rey Harlaus.
    - La verdad es que ambos bandos hemos sufrido durante la lucha pero el rey Ragnar lleva ventaja y está impaciente por reclamar antiguos territorios como castillo de Kelredan, que ahora mismo está bajo bandera de Swadia.

    En aquel momento se acerca a nosotros un soldado indicándome que el Mariscal solicita mi presencia, por lo que me dirijo hacia su tienda de campaña, que es fácil de distinguir puesto que es la más grande y lujosa de las que forman el campamento. Al entrar lo encuentro recostado sobre una mesa ocupada por un pergamino y rodeado de varios nobles.

    - Bienvenido Mikhaal, nos alegramos de que os hayáis unido a las tropas del rey... Os he hecho llamar porque no disponemos de información sobre esta zona y necesito un voluntario para explorarla. Quiero saber cuántas tropas swadias hay en los alrededores que nos puedan atacar por la espalda cuando comencemos el asalto a Dhirim.
    - Soy vuestro hombre-respondo inmediatamente a Jarl Turya.
    - Bien Mikhaal. No esperaba menos. Quiero que visitéis al castillo de Derchios y las aldeas de Ushkuru y Tosdhar, que observéis cuantas tropas hay acantonadas y me informéis.

    Tras hablar con el mariscal, inmediatamente tomo mi caballo y disfrazado con atuendo de campesino, me dirijo yo sólo hacia Tosdhar pero nada más llegar veo que allí no se esconde nada.


    La aldea ha sido saqueada, las cabañas están medio quemadas y todo ser viviente la ha abandonado a su suerte. Visto lo poco que hay que ver, me dirijo al Castillo de Derchios donde los soldados apostados en las puertas vigilan a todo el que entra y sale, mirando recelosos hacia Dhirim. Tras comprobar que no soy peligroso deciden franquearme la entrada al patio del castillo. Quizá tendrían que hacerle una visita al oculista.

    Espiando disimuladamente me doy cuenta que en el interior de la fortaleza solo hay campesinos refugiados provenientes de la cercana Tosdhar y la guarnición del castillo, tropas suficientes para defender la plaza de un ataque pero que no aguantarían ni un suspiro en una batalla en campo abierto ante el ejército que se encuentra frente las murallas de Dhirim. Lo mismo debe pensar el señor del castillo porque, observando discretamente, me doy cuenta que no se están realizando preparativos para salir en defensa de la ciudad amenazada.

    Por fin voy a Ushkuru, un pequeño caserío donde los vecinos se esconden en sus cabañas mirando recelosos en la lejanía los pendones nórdicos que rodean Dhirim, valorando si deben quedarse en la aldea o es mejor huir antes de que algún noble nórdico decida hacer lo mismo con su pueblo que lo que hicieron en Tosdhar.

    Habiendo cumplido mi misión vuelvo inmediatamente al campamento y me presento ante el Jarl Turya para transmitirle mis descubrimientos.

    - Bien Mikhaal, son buenas noticias. –exclama el mariscal satisfecho cuando le presento mi informe- dado que no hay tropas cercanas para atacarnos por la espalda mientras asaltamos la ciudad, mañana al amanecer comenzaremos el ataque.

    La orden del Jarl Turya corre por el campamento y durante la tarde todos los soldados se afanan en prepararse para atacar a la ciudad, poniendo a punto sus armas y armaduras y al despuntar el sol por el horizonte el ejército nórdico se encuentra en posición de ataque frente a las murallas de la ciudad, a una distancia suficiente para no ser alcanzado por las flechas. A un toque de corneta los arqueros y ballesteros comienzan a disparar contra los soldados escondidos tras las murallas de la ciudad, mientras que ellos responden con la misma moneda. Y bajo las bandadas de flechas que vuelan de un lado a otro, comienza a moverse lentamente una torre de asedio en dirección a la muralla, dirigiéndose hacia una brecha que las piedras han practicado en la parte alta del lienzo, protegiendo de las flechas a un nutrido grupo de soldados nórdicos que avanzan con precaución escondidos a sus espaldas.


    Cuando la torre se encuentra cerca de las murallas se detiene y la plataforma superior, que se encuentra en posición vertical, es descendida hasta colocarse en posición horizontal apoyando su extremo sobre la muralla, formando un puente por el que queda expédito el acceso de los sitiadores a la ciudad. Rápidamente los soldados nórdicos ascienden por la rampa, intentando evitar las flechas swadias, escondiéndose detrás de sus escudos. Algunos valientes caen pero muchos consiguen llegar hasta donde se encuentran los soldados swadios, comenzando una cruenta batalla entre los que quieren entrar y los que no quieren que nadie entre en su ciudad.

    Poco a poco los defensores tienen que ir retrocediendo ante el avance de los sitiadores y Jarl Turya ordena que más soldados suban a la muralla para doblegar la resistencia de los swadios. Yo que, hasta entonces, me encontraba disparando con mi ballesta contra los arqueros swadios, ordeno a mi compañía de mercenarios que se me sigan para entrar en la lucha cuerpo a cuerpo que se está desarrollando dentro de las murallas de Dhirim. Rápidamente ascendemos la rampa de la torre de asedio, bajo una lluvia de flechas que hace caer a algunos soldados a mi lado, pero conseguimos llegar a la cima y recorrer el puente. Cuando nuestros pies ya pisan las piedras de la ciudad, la batalla se ha trasladado al interior de la ciudad, dejando tras de sí un rastro de muertos.


    Desde lo alto de la almena me dedico a disparar mi ballesta sobre un grupo de defensores que al pie de las murallas intenta evitar desesperadamente que los soldados nórdicos consigan avanzar por las calles de la ciudad, pero que poco a poco son diezmados por la superioridad numérica del ejercito del rey Ragnar, teniendo que dispersarse y huir para salvar el pellejo.

    Así, lenta pero implacablemente, el ejército nórdico se va haciendo con el control de la ciudad y al atardecer los pendones del rey Ragnar ya ondean en las torres del castillo de la ciudad, anunciando que toda resistencia ha sido aniquilada y que Dhirim ha pasado a estar bajo soberanía nórdica.

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Prodigy el Lun Abr 15, 2013 11:32 pm

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por CarlosMagno el Mar Mayo 28, 2013 1:34 am

    Puaj me quede clavado esperando mas sobre esta historia Todos queremos mas :adorar:

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por garfielz77 el Sáb Ago 03, 2013 10:51 pm

    Bueno, despues de un tiempo sin actualizar creo que va siendo hora de reanudar la aventura de Mikhaal en Calradia. Así que ahi vamos con el 11º capitulo.


    CAPITULO 11.




    Como todos los días el sol vuelve a surgir por el horizonte, inaugurando un nuevo día, y los gallos de la ciudad de Dhirim tocan a diana, aunque con escaso éxito. Las calles de la ciudad permanecen desiertas y mientras los soldados nórdicos duermen, ebrios de victoria y cerveza tras pasar toda la noche celebrando la caída de la ciudad a manos del rey Ragnar, los vecinos de la ciudad se encuentran escondidos en sus casas, atemorizados. A la cruenta batalla siguieron las correspondientes escenas de pillaje y asaltos a viviendas protagonizadas por los vencedores buscando el merecido botín mientras los gritos de los soldados nórdicos resonaban por las estrechas calles de la ciudad, entremezclados con los lloros y lamentos de los nuevos vasallos del Reino del Norte.

    Mientras el sol se despereza yo camino por las calles desiertas de Dhirim, donde se ven claramente los estragos producidos por la lucha. Hay muertos en todas las calles chapoteando en charcos de sangre a medio coagular, soldados nórdicos entremezclados con defensores swadios, todos unidos en la muerte. Entre tanto cuerpo sin vida se encuentran algunos de mis hombres. El asedio de Dhirim ha reducido mi compañía a solo 12 hombres.
    Vagando por la ciudad fantasma me encuentro el Mariscal del Reino del Norte, el Jarl Turya:

    - Ha sido una gran victoria ¿no os parece maese Garfielz?- me pregunta
    - Así lo creo, señor-le sigo la corriente mientras intento apartar la vista a tanto muerto insepulto- Y mucho me equivoco si tras la pérdida Dhirim y su comarca, el Rey Harlaus no está comenzando a pensar en pedir la paz. Creo que deberíamos golpear mientras el hierro este caliente y conseguir alguna plaza más antes que los swadios se rindan.
    - Eso mismo creo yo.


    - ¿Y cuál será nuestro próximo objetivo?
    - En vuestro reconocimiento dijisteis que el Castillo de Derchios no estaba seriamente protegido, ¿verdad?
    - Exacto.
    - Pues allí nos dirigiremos antes que refuercen sus defensas-sentencia el mariscal.


    Hacia mediodía, recuperados los soldados nórdicos de la noche de botellón y desfase, comenzamos a marchar en dirección hacia el Castillo de Derchios y antes de que anochezca ya hemos puesto bajo asedio a la plaza que, lo único que puede hacer, es encerrarse dentro de las murallas y enseñar sus armas en lo alto de las almenas.


    El asedio del castillo es completo y aunque en los días sucesivos se produce algún ataque intentando romper el cerco, no obtienen ningún éxito. Eso le sucede a Lord Ryis, que al mando de un ejército de 74 hombres intenta destrozarnos, pero el contraataque organizado por Jarl Nelag, en el que mi compañía participa, lo desbarata sin problemas, obligando al noble swadio a huir con el rabo entre las piernas.

    Tal como pensaba tras la caída de la comarca de Dhirim el rey Harlaus no puede aguantar mucho tiempo más la guerra y pronto comienzan a llegar al campamento rumores de que se está fraguando la capitulación. Apenas unos días después, el 11 de julio, un emisario del rey llegado desde Dhirim nos ordena levantar el sitio puesto que se ha llegado a un acuerdo de paz entre el Reino del Norte y Swadia, por lo que la guerra ha terminado.
    De vuelta a casa me resigno a que mi compañía de mercenarios se vuelva a convertir en una simple  partida de cazafortunas que nos iremos ganando la vida con pequeños trabajos. Aunque algo ha cambiado puesto que gracias a la guerra y a la venta de prisioneros, he ganado una importante suma de dinero que gasto en adquirir un nuevo negocio en la ciudad de Wercheg. Se trata de una cervecería que me permitirá tener mayores ingresos y disponer de mayores tropas cuando termine la paz.


    Tras reponer las perdidas en mi compañía vuelvo a disponer de 18 hombres a mi servicio para ocuparme de la tediosa tarea de pagar el rescate de una dama que se ha juntado con malas compañías y se halla retenida en Fishara, atrapada por un grupo de maleantes. Como si de un Príncipe Maravilloso a lomos de su caballo blanco se tratase, cabalgo a su rescate, aunque tengo más pintas de salteador de caminos que de príncipe y mi caballo no es blanco en absoluto, sino negro como el betún.

    Atravieso el reino de Vaegir en dirección a la aldea sarraní intentando pasar desapercibido puesto que soy consciente de que no se me tiene mucho aprecio por estos lares. Aun así me entero que Yaroglek está perdiendo apoyos entre sus nobles más  belicosos por no responder a las provocaciones de los nórdicos. Le está bien empleado, por cobarde. Pero, aunque parezca contradictorio hay algún noble nórdico que parece haber perdido la cabeza y ha tomado la decisión de  unirse a su bando. Se trata del Jarl Bulba que ha roto sus lazos con el reino del norte para jurar vasallaje a Yaroglek, mientras que sus posesiones pasan al Jarl Dundush. Increíble  pero cierto.

    Tras varios días de viaje llegamos a Fishara donde pagamos el rescate de la joven, que tras tantos días entre hombres no sé si sigue siendo doncella, y la acompañamos de regreso a su hogar. Al llegar a Wercheg, tras devolver a la joven a sus preocupados padres y recibir el correspondiente pago a mis servicios de rescate de damas en apuros,  oigo como ha quedado el reparto del botín de la toma de Dhirim. El Rey Ragnar se ha reservado la ciudad para él mientras que ha cedido Burglen al Jarl Mirchaud, Ushkuru a Jarl Reamald, Tshibtin a Jarl Gearth y Amere a Jarl Dundush, mientras que Yalibe es una aldea tan pobre y miserable que no merece tener señor. También oigo otra noticia que recibo con mayor alegría: el reino del norte ha declarado la guerra al Reino de Rhodok y poco después el Reino de Swadia ha hecho lo mismo. Ya se ha desvelado cual era el precio de la paz para el Rey Harlaus.



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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Rerg15 el Lun Ago 05, 2013 10:06 pm

    Excelente capitulo.


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Lord_Eleazar el Lun Ago 19, 2013 3:58 pm

    Confieso que he devorado este AAR gustoso y que me ha motivado para contar las aventuras de mis muchachos en la Inglaterra del siglo VII. Me declaro fan de "Camino a Sargoth" y lo seguiré ansioso.

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por reverendo el Lun Ago 19, 2013 4:39 pm

    No se si alguien a tenido ocasión de leer "Cruzada en jeans" pero me recuerda un poco a esa novela. A ver si recupero el borrador de "Memorias de un virote", un aar que escribí hace ya tiempo y deje a medias antes de que el foro anterior a este desapareciese, porque también tras leer este aar tan bien narrado me están entrando ganas de escribir alguna cosilla.


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por garfielz77 el Sáb Oct 12, 2013 11:52 pm

    Rerg15 escribió:Excelente capitulo.
    Espero que el siguiente tambien te guste.

    Lord_Eleazar escribió:Confieso que he devorado este AAR gustoso y que me ha motivado para contar las aventuras de mis muchachos en la Inglaterra del siglo VII. Me declaro fan de "Camino a Sargoth" y lo seguiré ansioso.
    Me alegra que leer mi AAR te haya motivado a contar nuevas historias. Me gustan las dos. Son muy buenas.

    reverendo escribió:No se si alguien a tenido ocasión de leer "Cruzada en jeans" pero me recuerda un poco a esa novela. A ver si recupero el borrador de "Memorias de un virote", un aar que escribí hace ya tiempo y deje a medias antes de que el foro anterior a este desapareciese, porque también tras leer este aar tan bien narrado me están entrando ganas de escribir alguna cosilla.

    Pues no he leido "Cruzada en jeans" pero tiene un titulo sugerente. A ver si la encuentro. Animate a continuar con las "Memorias de un virote".



    C
    APITULO 12.



    - ¡¡¡MALDITO SACO DE MIERDA!!!. ¡¡¡ESPERO QUE MUERA DOLOROSAMENTE Y SU ALMA SE PUDRA EN EL INFIERNO!!!

    El enfado de Jarl Turya es como una tormenta que no cesa. Recorre la sala de audiencias del Castillo de Tehlrog a grandes zancadas, como un animal enjaulado, con el pelo alborotado y la cara encendida. Aunque su garganta empieza a resentirse después de tanto despotricar, de su boca no paran de manar insultos hacia el Rey Ragnar, como un torrente desbocado que arranca arboles y troncos a su paso.

    Pero está plenamente justificado. Ha sido Mariscal de los ejércitos del Reino del Norte durante muchos años y nada más iniciarse las hostilidades contra el Reino Rhodok, organizó una ambiciosa campaña a la que, naturalmente, me llamó a participar. Yo me dirigí rápidamente a su encuentro pero cuál no sería mi sorpresa cuando al aproximarme hacia su campamento, encontré a los nobles nórdicos que lo abandonaban, dirigiéndose en dirección contraria.

    - ¿Qué sucede? ¿Ha terminado la guerra?-pregunté extrañado
    - No. El Rey Ragnar a cesado  a Jarl Turya como mariscal del reino. Hasta que no se elija a uno nuevo no va ha haber campañas.-recibí por contestación.

    Jarl turya ha permanecido varios días encerrado en su castillo, larvando en silencio un profundo rencor contra el rey por quitarle la mariscalía pero cuando hoy un mensajero ha traído la noticia de quien ha sido designado para sustituirle, su grado de enfado a aumentado hasta explotar como si de un volcán se tratase.

    - ¡¡¡DUNDUSH!!! ¡¡¡HA NOMBRADO MARISCAL A DUNDUSH!!!. Un extranjero. Un traidor. Un noble sarranita que abandonó al sultán para ofrecer vasallaje al inútil de Ragnar.  Y ese malnacido no solo le ha aceptado en la corte de Sargoth sino que le ha dado los feudos y ahora la mariscalía. ¡¡¡ESPERO QUE LE DÉ MUCHO PLACER EN LA CAMA PORQUE CON DECISIONES COMO ESTAS,  ESE APRENDIZ DE REY, ESTÁ DESTRUYENDO EL REINO DEL NORTE!!!

    Jarl Dundush no es uno de los nobles del reino con los que tengo amistad, mientras que el Jarl Turya es uno de mis mejores valedores, por lo que me siento inclinado a ayudar a este para recuperar la mariscalia. Mi futuro será mejor con el señor de Tehlrog dirigiendo los ejercitos nórdicos.


    Mientras el ex-mariscal del reino sigue dando rienda suelta a su ira yo miro incomodo a mi alrededor. Aunque estamos los dos solos en la sala, espero que ninguna oreja indiscreta este escuchando y termine explicando en la corte de Sargoth lo que yo estoy oyendo. En mi mundo dudar de la sexualidad del rey, aunque no sea verdad, puede ser un negocio lucrativo que te puede permitir enriquecerte a costa de decir medias verdades o mentiras completas en los programas del corazón y en los tabloides de la prensa rosa, pero en este mundo medieval es muy arriesgado. El verdugo te puede hacer perder la cabeza. Literalmente.

    - Debéis calmaros, mi señor. Debemos organizar algún modo de recuperar la confianza del Rey.- digo yo, intentado reconducir su enojo.
    - Tengo el método, pero necesito que alguien me ayude.
    - Contad conmigo, señor.
    - No esperaba menos de vos, Mikhaal. Veréis tengo un espía en Jelkala que dispone de importante información que puede debilitar al Reino Rhodok. Pero necesito que alguien traiga esos informes aquí para que yo pueda presentárselos al rey y recuperar su confianza como estratega.
    - Os traeré esos informes aunque me cueste la vida- respondo.

    Mi plan es sencillo. Aproximarme con mis hombres lo más cerca posible de Jelkala y desde allí continuar yo solo la misión. Entrar en la ciudad disfrazado como un mísero vagabundo, recuperar los informes y llevárselos a Jarl Turya. El viaje de Jelkala a Tehlrog puede ser peligroso yendo yo solo, y con semejante cargamento, pero asumir ese riesgo puede darme muchos beneficios en el futuro.

    Por desgracia las cosas que funcionan bien sobre el papel no lo hacen tan bien en la realidad y mi plan fracasa casi antes de empezar. Mi compañía apenas llega a rozar los límites del Reino Rhodok cuando cae sobre nosotros el Conde Trimbau con un reducido sequito.


    Aunque yo con mis 27 hombres me encuentro en superioridad numérica, los suyos son hombres de armas, bregados en los campos de batalla, mientras que los míos son una mezcla de soldados con poca experiencia, guardias de caravanas y reclutas bisoños, que apenas pueden hacer otra cosa demostrar mucho valor e ir cayendo como moscas ante la experiencia de los hombres de Trimbau. Así mi aventura termina con mis hombres destripados en el campo de batalla y conmigo encerrado en una jaula, esperando que el conde me lleve de pueblo en pueblo mostrándome ante los campesinos como un oso que hace monerías a cambio de su sustento.


    Por suerte una noche consigo escapar. Aunque la lógica me indica que debería volver al Reino del Norte, mi sentido del honor (y mi ambición) no me permiten presentarme ante Jarl Turya con las manos vacías. Así que dirijo mis pasos hacia Jelkala. Camino de noche y duermo de día. Me muevo con muchísimo cuidado entre las montañas del país de los rhodok para no tener un encontronazo desagradable con bandoleros, soldados, desertores o cualquier otro peligro, hasta que por fin alcanzo mi objetivo.
    Entro en la ciudad al amanecer, sin necesidad de disfrazarme puesto que mis ropas raídas, los moratones en mi cara y mi cojera, de resultas del encuentro con Trimbau, son muestras más que suficientes para que los soldados de la puerta de la ciudad me tomen por un mendigo.


    Recorro la ciudad buscando a mi contacto, como si de una cita a ciegas se tratase, pero es algo complicado sin tener una descripción.  Voy susurrando a todo el que me encuentro la contraseña que me indicó Jarl Turya: "Vendo estupendos tapices khergitas ¿deseais comprar alguno?", pero la gente solo me mira raro y se aleja sin responder.

    Tras dar varias vueltas por el mercado y las calles aledañas, temiendo que algún alguacil me eche de la ciudad por importunar a la gente honrada de la ciudad o que tropiece con alguien que quiera comprar tapices de veras, un hombre responde a mis insinuaciones con las palabras adecuadas.



    Sin dejarme decir nada más, me dirige a una casa donde me entrega un rollo de papeles sellados con lacre.

    - Llevad estos documentos a Jarl Turya y decidle que le he servido fielmente. Y evitad que caigan en manos de los hombres del Rey Graveth ya que acarrearían mi ruina y la vuestra.-dice el espía a modo de despedida.
    - Descuidad, los defenderé con mi vida.- Respondo yo. Sé que el camino de Jelkala a Tehlrog será largo y peligroso, pero espero que la promesa que acabo de realizar sea solo retórica y que no tenga que verter mi sangre para que ese puñado de papeles caiga en manos equivocadas.


    Última edición por garfielz77 el Mar Jul 15, 2014 1:47 pm, editado 3 veces

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por haziel12 el Dom Oct 13, 2013 12:12 am

    Excelente

    Espero que publiques el nuevo capitulo el domingo Xd


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por garfielz77 el Dom Nov 03, 2013 6:44 pm

    haziel12 escribió:Excelente

    Espero que publiques el nuevo capitulo el domingo Xd
    Bueno, me ha costado un poquito pero ya está aquí un nuevo capítulo.


    CAPITULO 13.



    Si el día que partí de mi casa en Wercheg para conseguir un trabajo como administrativo en banca en Sargoth alguien me hubiese dicho que terminaría siendo un señor de la guerra en el antiguo reino del norte, le habría tomado por loco. Pero así es. Ahora dispongo de una compañía de soldados mercenarios al servicio del rey Ragnar, así como una gran casa de madera y un molino en la capital nórdica, y una fábrica de cerveza en Wercheg.

    Mientras me encuentro en el patio de mi casa-cuartel pasando revista a mis hombres, uno de mis sirvientes se dirige a la carrera hacia mí.

    - Señor. Jarl Dundush está preparando una campaña para atacar a los rhodok. El rey ha partido del castillo de Sargoth para encontrarse con ellos en las cercanías del castillo de Tehlrog.
    - Bien, ya era hora.- respondo entusiasmado-Preparad los equipos. –digo dirigiéndome a mis hombres-Partimos inmediatamente.

    Desde mi vuelta de Jelkala todo ha estado tranquilo. Demasiado tranquilo. No tuve ningún contratiempo en mi viaje de vuelta y pude entregar a Jarl Turya los documentos secretos que había sacado en secreto en Jelkala para él, pero después no había sucedido nada. Ni el reino de Rhodok se había hundido, ni el Jarl Turya había recuperado la mariscalía.

    Mientras esperaba acontecimientos comencé a recomponer mi compañía con nuevos reclutas. Con el dinero que recibí del exmarical como recompensa,  y con algo más que gané haciendo trabajos para los nobles locales, volví a hacerme con una pequeña fortuna que me permitió reconstruir mi compañía de 21 hombres. Además cambié mi  equipo para adecuarlo más a mi nuevo estatus, puesto que una simple casaca de cuero me parecía más adecuada para un mercader que para un capitán de mercenarios. Por ello adquirí al armero del mercado de Sargoth un haubergeon, una túnica de malla hasta la cintura y manga hasta el codo, por 1579 denares, que me da un aspecto más marcial y mayor protección a mi cuerpo en las batallas.

    Pero el panorama militar estaba inmerso en una calma chica exasperante. No había campañas militares contra los rhodok, ni enfrentamientos, ni nadie sabía muy bien donde se encontraba nuestro mariscal, por lo que no me quedaba más remedio que esperar acontecimientos mientras los nobles locales me echaban en cara, unos con mas buena fe que otros, mi desastroso encuentro con el Conde Trimbau.
    Para colmo el rey Ragnar estaba bastante enfadado conmigo por mi acción contra los vaegires, lo que no hacía más que mortificarme y desear que pronto se plantease alguna batalla en la que poder lucirme y acallar todas aquellas voces.
    Pero día tras día la cosa seguía igual, sin asedios ni batallas en el horizonte. El único campo en el que podía demostrar mi valor era en acompañar a Lady Endegrid, hija de Jarl Turya, a visitar a unos parientes en Dhirim. No era un viaje especialmente peligroso, pero en los caminos había salteadores y por las cercanías de la ciudad se habían visto pequeños ejércitos rhodok reconociendo el terreno, así que prometí a Jarl Turya que haría llegar sana y salva a su hija a su destino. En el viaje no tuvimos ningun contratiempo, lo que me permitió conocer mejor a la hija de 19 años del exmariscal, que me quedó muy agradecida cuando llegamos al destino ya bien entrada la noche.
    Pero por fin, tras mucho esperar, ha llegado el momento de entrar en acción. Con toda mi compañía equipada partimos de mi casa en dirección a Tehlrog. No nos cuesta mucho dar con el gran ejército del rey, de más de 200 hombres y, aunque nadie nos ha invitado a aquella campaña, nos unimos al ejército real suponiendo que a nadie le va a disgustar que nuevos hombres se unan a la lucha contra los rodhok. A medida que vamos avanzando se unen a nosotros otros nobles con sus ejércitos: Jarl Olaf, Jarl Gundur…

    Hacemos noche en Dhirim y al día siguiente las cornetas tocan a diana antes que los gallos saluden al sol. Todos los ejércitos del norte, un largo desfilar de hombres armados a caballo y a pie, iniciamos nuestro camino hacia el país de los Rhodok, levantando polvo de los caminos y con todos los pendones desplegados, siguiendo el del cuervo negro, enseña de nuestro señor el rey Ragnar.

    Hacia mediodía del seis de septiembre entramos en territorio enemigo y a medida que avanzamos cunde el pánico entre los campesinos y villanos de aquellas tierras, que nada más vernos corren a esconderse en los bosques o tras las murallas de la ciudad o del castillo más cercano. Pero nuestro objetivo no son ellos, sino la ciudad de Veluca. Al llegar ante sus murallas, nuestro ejército acampa dispuesto a ponerla bajo asedio hasta que rinda pleitesía a nuestro rey, por las buenas o por las malas.

    Así pasan los días sin que la ciudad se rinda y sin que nosotros demos nuestro brazo a torcer, cuando una mañana, poco después del amanecer, veo a Jarl Dundush partir con sus hombres a toda velocidad en dirección a un ejercito rhodok que se acerca hacia Veluca, con la intención de romper el cerco e introducir alimentos y soldados en la ciudad. Sin pensarlo dos veces, ordeno a mis hombres salir inmediatamente en apoyo del mariscal. En pocos instantes nos encontramos en dirección hacia donde ya se ha entablado una lucha entre los hombres del mariscal y los del Conde Tribian. En pleno fragor de la batalla caemos nosotros sobre las espaldas de los  rhodok, impidiéndoles retroceder y forzándoles a pelear hasta la derrota.
    El enfrentamiento es encarnizado y ninguno de los contendientes estamos dispuestos a caer derrotados pero poco a poco, la superioridad numérica nórdica se va imponiendo y los hombres del conde son diezmados, sin poder hacer otra cosa los supervivientes que replegarse para defender a su señor.  Pero en la refriega no solo caen heridos y muertos los rhodok, sino que también muchos de los nuestros se quedan en el campo de batalla, entre ellos Jarl Dundush, que es herido, aunque ello no evita que la lucha continúe con la balanza cada vez más inclinada del lado nórdico. Al final, cuando apenas queda un puñado de rhodok heridos y a pie intentando defender desesperadamente al Conde Tribian, rodeados por una multitud de soldados nórdicos ávidos de sangre, el desgraciado decide rendirse y, al no encontrar cerca a nadie de su rango cerca, opta por hacerlo ante mí.

    Terminada la batalla el mariscal, aunque apenas se puede tener en pie a causa de las heridas que ha sufrido, tiene el detalle de dirigirse hacia mí para agradecerme la ayuda que le he prestado.
    Orgulloso, vuelvo triunfante hacia el campamento nórdico aunque con la mitad de los hombres con los que salí a la lucha y acompañado por varios prisioneros, entre los que destaca el Conde Tribian, coronado por su casco en forma de bote gigante de pepinillos.

    - ¿Habéis salido de caza, maese Garfielz?-me pregunta sonriente Jarl Gundur al verme entrar en el campamento con semejante carga.
    - Sí, mi señor. Y mirad que cerdo tan lustroso hemos capturado. –digo señalando al conde que ni tan siquiera se digna a levantar la cabeza.
    - Tened cuidado maese Garfielz, que es una presa muy grande para vos solo. A ver si vais a coger una indigestión.
    - Tened por seguro que no mi señor. La venderemos a peso y, a fe mía, que vamos a sacar mucho dinero.- respondo estallando en una carcajada.

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Mikeboix el Dom Nov 03, 2013 7:21 pm

    Jaja, genial, como de costumbre. Menuda escabechina están haciendo los hombres del norte, no va a quedar títere con cabeza en el centro-sur de Calradia. ¡Que se preparen esos primitivos rhodoks, Veluca no tardará en caer!


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Lord_Eleazar el Mar Nov 05, 2013 3:37 pm

    Ánimo, a por más aventuras. ^^

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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Rerg15 el Mar Nov 05, 2013 10:20 pm

    Los Nórdicos van a tomar Veluca aquí y en mi AARs (Upss Spoiler xd).


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    Re: Camino de Sargoth

    Mensaje por Erik El Rojo el Jue Nov 07, 2013 5:04 am

    Excelente tengo por leer muchas capitulos me quede en el cap.7
    me asuste al ver la fecha diciembre del 2012 casi el año haha, siento que para mi pasa el tiempo muy rapido.

    Muchas gracias por esta excelente trabajo que me gusta mucho :good: 


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    Re: Camino de Sargoth

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