El Sargento de la Reina de Swadia

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    Rerg15
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    El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Rerg15 el Jue Nov 07, 2013 12:08 am

    Advertencia: Va a contener escenas para mayores (18+).

    Ancha y monótona, la meseta Swadiana se extiende pintada en ocres hacia un horizonte infinito. Su naturaleza seca, que se pronuncia conforme se avanza hacia el interior, sus asfixiantes veranos y helados inviernos hacen de ella un territorio algo despoblado. La tierra no da mucho más de sí, de manera que nuestras gentes hacen crecer trigo, cebada y centeno. Hacia el sur, se encuentran las vastas e imponentes zonas montañosas, territorio de las Repúblicas Rodhoks, Región de Rhodokia.
    Hacia el sur, se encuentran las Repúblicas Rhodoks, enemigos a muerte de Swadia. Tensas son sus relaciones, que cualquier sobrepaso de sus custodiadas fronteras desencadena un conflicto inmediato, Con los Nórdicos, mantienen la paz, prosperidad y alianzas. En vasallaje se encuentra con el Reino-Imperio de Calradia, al mando del Emperador Rodrigo y La Emperatriz Camila.

    Capítulo 1
    10 de Noviembre de 1270: Me encuentro en la entrada de la maravillosa y rica Praven, Capital del Reino de Swadia, he venido a esta ciudad, por la campaña de reclutamiento impuesta por Pamela la dueña de la capital y Reina de Swadia. He venido a inscribirme en el ejército, pues antes era miliciano en el ejército de Harlaus, el cual ahora murió en la primera y única batalla de la corta guerra civil de este reino, la cual no salió hacia el resto de los reinos.
    Tras preguntarle a la guardia, como llegar al castillo, logro llegar al Palacio y tras pasar por la guardia del castillo. Observo a la Reina Pamela, sentada en su trono escuchando a sus consejeros, los sirvientes del castillo limpian las mesas y el suelo.
    -¿Quién sois?- pregunto Pamela al levantarse del trono y haciendo una señal a los guardias para que se alejen un poco.
    -Yo soy Francisco, Hijo del Conde David y quiero ponerme a vuestro servicio.
    -¿Qué queréis?- pregunto de nuevo
    -Unirme a vuestro ejército, ofrezco mi espada en vasallaje a vos y vuestra casa, prometiendo mis servicios, compañía y protección hasta el fin de mis días.- Respondí tras bajar la cabeza en son de reverencia.
    La reina se acerca a mí sonriendo, me toma del brazo. “Serás uno más de mi hueste y en nuestra Casa nunca os faltara el pan y la sal, vos hijo del Conde David, os reconozco ante mis nobles como parte de mi Casa y como tal luchareis en mi ejército y tendréis que abriros paso en la vida a mi servicio”. Tras terminar de escuchar sus palabras, me agacho doblando mi rodilla derecha y juro lealtad a mi nueva señora, la Reina Pamela de Swadia, hermana del Rey Nórdico Michael, que logro acabar la rebelión de Rangar y El Emperador Rodrigo de Calradia, amigos de un Noble Nórdico importante a parte del Rey Nórdico, Jarcov.
    -Los hijos de Nobles, que se inscriben en el ejército suben automáticamente al Rango de Soldado a Pie Swadiano y tendrás a vuestra disposición a 2 hombres a tu mando.- Dijo tras aceptar mi juramento de vasallaje.
    -Gracias su majestad.- Respondí amablemente al levantarme y observar como un sirviente caminaba hacia mí con las ropas de Soldado, Cota de malla, Escudo de lagrima, Cofia de Malla y un par de botines de cuero, no me han otorgado espada porque he decidido mantener mi espada de calidad suprema, regalo de mi padre.

    Durante las siguientes semanas, aprendí el modo y las maneras de combatir de la Hueste Real Swadiana, hice instrucción militar junto a otros reclutas, compartí los barracones de las mesnadas en Praven, mostré mi talento siendo ascendido a Infante Swadiano de mi escuadra de 30 hombres, un regimiento se divide en 4 escuadras de 30 hombres cada una, al luchar contra rebeldes de swadia, para consolidar la posición de la corona, al momento seria el tercero al mando de este pelotón, aumente también la relación de amistad con La Reina Pamela. La mayoría de los hombres, que llegan al rango entre Sargento y Caballero Swadiano, deja el ejército para formar grupos de mercenarios, patrullas o avanzar hasta ser Conde de una aldea o Duque de una Ciudad.
    Pasan los días, llegando al mes de Abril, Como Infante de mi escuadra tengo a mi disposición 10 soldados, solo uno de ellos es Soldado los demás son reclutas, La Hueste Real de Pamela, esta de campamento cerca de unos de los tantos puentes que cruzan el rio de frontera con la Región de Rhodokia.
    -Venga, a entrenar panda de flojos- dije acercándome a ellos, mientras observaba alrededor del campamento, donde distingo mis superiores hablando en un grupo circular. – Ya, empezaremos con la posición de combate básica, muro de escudos. Lo primero, será formar en filas de 4 hombres de fondo y resto en línea.
    -Francisco, no hace falta que tratéis de esa manera a vuestros reclutas- Dijo acercándose Pamela, en su fina ropa de tela, ella viste de esa manera todo el tiempo, excepto en alguna batalla, donde se pone una armadura ligera de cuero y una cota de malla.
    -Mi reina- respondí al llevarme la mano empuñada al pecho- No los estaba tratando mal- seguí después.
    -Para que una ejercito tenga disciplina, tenga respeto y obedezca a su señor, este igual debe respetar a sus hombres, no son animales de carga pero tampoco hay que darles todas las comodidades.- Dijo en sabias palabras- Ya sigue entrenando, que tengo una reunión con todos mis capitanes y sargentos.- Hablo mientras se retiraba hacia su tienda, siendo resguarda por un Centurión Imperial y un par de soldados.

    Tras volver a girar mi vista hacia mis reclutas, quedo impresionado, están en una perfecta formación de muro de escudos, con sus espadas y lanzas apuntando hacia adelante, de fondo se escucha el cabalga de algunos caballeros, las conversaciones de los hombres, el ruido de martillos, el sonido del viento y el ladrido de los perros que acompañan a la hueste.
    -¡Oh!, muy buena formación reclutas- Murmure para mi interior y un poco para el exterior
    -¡Muerte a la Reina!- grito un soldado traidor y desertor, se ha creado una rebelión dentro de la mismísima Hueste Real, cada soldado rompe formaciones de entrenamiento, toma sus armas y se pone en defensa. Reúno a mi escuadra rápidamente, mientras mis superiores lo hacían con las suyas y juntarlas para volver al regimiento. Una gran tensión se ha generado, al menor movimiento y se puede cometer un acto atroz, pero ya se sabe cuál era el propósito, Rhodoks infiltrados que capturaron a los altos sargentos, capitanes y a la reina, a la lejanía en las colinas después de cruzar el puente con la vista, se observan estandartes republicanos, han empezado la guerra de una manera deshonrosa y con eso se ganaran a la declaración de guerra de todos los demás reinos, que tendrán que parar sus planes a futuro o en el caso de la Guerra Civil Nórdica tendrá que declararse una breve e inestable tregua.
    Logramos abatir a los infiltrados, traidores y desertores, en medio de un gran caos en el campamento, liberamos a nuestra Reina y a los demás prisioneros, mientras se trataba de imponer orden, los arqueros y ballesteros republicanos, descargaban sus flechas y virotes sobre el campamento, matando a todo hombre sin un escudo que protegiera gran parte de su cuerpo. El enemigo empieza a marchar hacia nosotros, pero para nuestra sorpresa hay estandartes enemigos por nuestra retaguardia, habrán rodeado nuestras posiciones por la noche, estamos rodeados por todas las mesnadas rhodoks, aproximadamente 70.000 soldados enemigos contra 20.000 hombres y bajando por la lluvia de flechas.
    -¡Francisco, recoge el silbato del Sargento Primero- Me grito el segundo al mando de la escuadra.
    -¡Ya lo recogí! Y ¿Ahora qué?- Grite tras esquivar una flecha.
    ¡Toca retirada y los demás Sargentos y Tenientes te seguirán!
    Empecé a sonar el silbato intermitentemente, esto fue siendo acompañado progresivamente por todos los demás Sargentos y Tenientes del ejército, es el toque de retirada. Todos los soldados, reclutas, milicianos, arqueros, ballesteros y caballeros emprendieron la huida a un llano en retaguardia. Allí se conseguiría un mejor despliegue para no ser totalmente rodeados.
    Observe hacia atrás mientras corríamos, los milicianos rhodoks se acercan a gran velocidad al portar menos equipo, nos están alcanzando. De repente, al girar la cabeza hacia mi izquierda, vi a mis compañeros Sargentos deteniéndose, todos se estaban deteniendo. De entre la multitud en huida surgían cuerpos con espadas desenvainadas y en alto, los compañeros tenientes tras seguir huyendo un poco más, empezaban a seguir el actos de los sargentos. Como soy un Infante Swadiano, estoy tercero al mando de la primera escuadra del segundo regimiento de este ejército. Me detuve para seguir el acto de mis superiores, mientras giraba mi cabeza a todos los lados, todos los sargentos, tenientes e infantes se habían detenido. Debemos proteger la retirada del resto del ejército.
    Nos fuimos juntando en formación en línea. Quizá debíamos ser aproximadamente 350 hombres encarando a los miles y miles de republicanos enemigos que se acercan, de nuevo observo por encima de mi hombro hacia atrás y pude ver como seguía corriendo el resto del ejército. Los Rhodoks ya se encuentran bastante próximos, apenas a unos cientos de metros. Sus gritos van en aumento conforme se aproximan. Espero que nuestro sacrificio no sea en vano.
    Con unos gritos tan estruendosos como los suyos, cargamos contra ellos. Una estocada a un republicano en su cuello, me cubro para zafarme de un tajo, una estocada en un ingle, otra en el esternón de un rhodoks. Pero uno se libra y me clava su espada en mi muslo izquierdo. Mis compañeros comienza a ir cayendo uno a uno ante la inmensidad del Ejercito Rhodoks, pronto me vi desbordado y rodeado, me abrieron un tajo en el brazo derecho, donde portaba mi espada, que me había regalado mi padre, un regalo de tradición. No podía más con el dolor que aumentaba en mi cuerpo, tiro mi escudo, pesa demasiado, me siento cansado. Caigo de rodillas al suelo, con mirada perdida y con demasiado cansancio que no puedo mantenerme en pie, finalmente caí al suelo con mi cabeza apoyada en la espalda ensangrentada de un Sargento Swadiano.

    Despierto, sobre el cadáver de un sargento. Levante la cabeza para asomarla por encima de los varios cuerpos sin vida a mi alrededor, lo único que veo son más cuerpos inertes. Allí donde dirigiese mi vista hay muertos acompañados de cientos de cuervos, en un festín a base de carne humana, tras algunos esfuerzos logro levantarme, camino algunos pasos buscando mi espada y alguno trozo de tela para cubrir mi herida en mi brazo. Después de un rato encuentro mi espada y el pedazo de tela que buscaba, el estandarte de Swadia yace unos metros más allá, desgarrado. ¿Qué habrá pasado con la Reina Pamela?, ¿Qué pasara con el resto del ejercito?, varias de las preguntas que rondan en mi cabeza.
    Me dispongo a caminar de vuelta a Praven para informa de la derrota, ya llevo un buen rato caminando, quizá una hora cuando encuentro un caballo con manchas de sangre, mientras que sobre él su jinete yacía muerto por una jabalina bien clavada en su corazón, este bello animal se para cerca de mí, nos miramos fijamente y como que si habláramos entre los pensamientos, desmonto al muerto jinete y el caballo me deja subir en él. Ahora seguiré el camino montado, tras otra hora de cabalgata veo a la distancia las siluetas de un ejército y un estandarte que me parece muy familiar.
    -¡Francisco!, ¡Hijo estas vivo!- Grito un jinete de un regimiento de caballería swadiana al acercarse a mí.
    -¿Padre?, ¡Padre aquí!- dije levantando un brazo y haciendo señas.
    -¿Qué paso con el Ejercito?, ¿Dónde está la Reina Pamela?- pregunto tras hacer señas a sus guardias que tenían sus manos a punto de desenvainar sus espadas.
    -Está muerto, parece que soy el único sobreviviente y no sé dónde está la reina- Respondí aun cansado.
    -Capitán, ordene construir el campamento aquí- dijo mi padre o El Conde David a unos de sus hombres, mientras ese capitán cabalgaba hacia el resto de la columna. – Descansa aquí un rato y después puedes seguir tu camino- dijo pasado un rato.
    Cuando ya me recupero del cansancio y después de comer con las demás tropas, emprendo nuevamente mi camino hacia Praven, montado en un corcel de un caballero ya muerto. Ya a unos 50 kilómetros, me uno a una caravana sarrani, la cual al llegar a los mercados de la ciudad venderían cerveza, vino y sacos de trigo. Hoy aun 10 de diciembre de 1270, empezó la guerra contra los republicanos.


    Última edición por Rerg15 el Dom Nov 24, 2013 4:14 pm, editado 1 vez


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por haziel12 el Jue Nov 07, 2013 2:48 am

    Excelente Arr!

    Muy buena calidad,buena ortografia y sobre todo cautivante!

    Me encantan los Arrs tuyos!Rerg15.

    Por cierto aunque no escriba en los arr los sigo silenciosamente!


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Rerg15 el Mar Nov 12, 2013 11:14 pm

    Capítulo 2
    Ya al llegar a la ciudad, separarme de la caravana e ir al salón principal del castillo, tras pasar la guardia al presentarme. Me encuentro a la Reina Pamela, hablando con el capitán de la guarnición.
    -Oh, vaya sorpresa, ¿A quién tenemos aquí?- dijo al verme y saludarme.
    -Mi majestad, he sobrevivido a la batalla y viaje a la capital- Dije tras llevarme mi mano empuñada al pecho.
    -Como sobreviviente. Os subo de rango a Sargento por vuestro valor y os reasigno al primer regimiento de 120 hombres y  a la primera escuadra de 30 soldados, por sobrevivir a esa masacre. Además el decido cambiar el nombre de mi enorme sequito, Hueste Real “Fenix” o Primera y Segunda Legión Swadiana Fenix, que llevaran algunas reformas para que no sean iguales a las de mi hermano.
    -Como usted desee majestad, pero habrá que empezar a reclutar soldados.
    -Tu tranquilo Francisco, yo me encargo de reclutar y tú de entrenar a las tropas. Pero puedes tomarte unas vacaciones de dos semas.
    -Gracias, mi señora- dije llevándome la mano empuñada al pecho nuevamente y retirándome.
    Transcurridos esos 14 días, en los que explore cada taberna de Praven, Suno, Uxkhal y todas las aldeas posibles buscando soldados mercenarios y más hombres para el nuevo ejército de la Reina Pamela. Ya he instruido y entrenado a 10.000 hombres, con la ayuda de capitanes mercenarios y algunos de las guarniciones, esto hombres formarían parte de mi regimiento y mi escuadra, mientras que otros serán asignado a nuevos Sargentos, que tendrá que pasar por mi aprobación, al ser el único sobreviviente y también al ser aplicadas las nuevas reformas.
    24 de Diciembre: La guerra está estancada en las fronteras, hasta que no lleguen los ejércitos de los demás reinos seguirá estancada. Pero cerca de los bosques de Veluca encontramos un ejército republicano de 20.000 hombres. Estamos igualados tácticamente en número de tropas.
    Los bárbaros, porque eso es lo que son, huyen desmoralizado hacia la ciudad de Veluca, donde podrían encontrar un breve cobijo de nosotros. Esa actitud cobarde de esos Rhodoks y deshonrosa es normal de ellos, pues tan solo en 3 horas aniquilamos gran parte de su ejército y aquellos de las filas de retaguardia perdieron todas sus esperanzas y optaron por huir.
    Cansado al término de la batalla y escuchando el vitoreo de las filas swadianas, guardo mi espada, me quito el casco ensangrentado. Observando alrededor, aquel campo que antaño emanaba el dulce olor de la frondosa hierba, se encuentra ahora oscurecido por miles de cuerpos inertes, el aire enrarecido con olor a sangre, sudor de cuerpo ya muertos, esa es la fragancia de una batalla.
    Gracias a nuestros Dioses Calradicos, pensé como siempre, no fui herido de gravedad, solo algunos rasguños en mi piernas y brazos. Di muerte a más de 40 Republicanos enemigos.
    -Francisco, Francisco…..La Reina Pamela, quiere que os reunáis todos los sargentos en su tienda para calcular el balance de la batalla.-Dijo apresurado un mensajero de esta hueste.
    -Ya voy.-Respondí sin prestarle atención.

    Atravesé la línea de soldados caminando a pequeñas zancadas hasta la retaguardia, tome mi caballo que estaba atado junto con los demás oficiales. Monte en él y me dirigí al campamento, a escasas millas del campo de batalla.
    Entre por la vía principal del campamento, deje mi caballo en las caballerizas. Camine hacia la entrada trasera, mostré mi documentación a la guardia. Allí vi al resto de sargentos hablando entre ellos, tras entrar en la tienda, tras de mí, venían otros tantos. Esperado el tiempo para que llegasen los demás, conté sesenta y pocos, de seguro habrán muerto algunos, pues el número debería ser de 80.
    -¡Atención!- llamo nuestra majestad real pidiendo silencio- Debemos redactar un informe de la batalla. Por tanto todos los cuerpos que sean recogidos serán contados y enterrados. Mientras se ejecuta la tarea, los contadores redactaran un inventario del botín, para adjuntarlo al informe y enviarlo a mi corte ¿Alguna pregunta?
    Nadie dijo nada.
    El equipamiento básico de cada Soldado o Legionario Swadiano que porta es, una cota de malla, un casco colgado del hombro, una espada, cantimplora, un escudo y dos estacas para un futuro campamento. Entre el ejército reinaba el buen ambiente, tanto en mi escuadra y regimiento como en las que veía alrededor, se escuchaban chistes, relatos fantasiosos de algunos soldados arrogantes y estruendosas carcajadas por doquier. Aquel buen humor se me contagiaba, tengo ganas de unirme a mis compañeros en las risas, pero mi deber como Sargento me obligaba a permanecer impasible y así que seguía repartiendo bastonazos a los soldados insolentes, aunque un poco menos fuerte.
    Estamos a menos de 50 kilómetros de Veluca, a la espera de las demás mesnadas del Reino, las cuales custodiaban las fronteras y entrenaban a más tropas para sus ejércitos. En los días de marcha, al mando del primer regimiento y primera escuadra, camino a un par de metros detrás de la Guardia Real de la Reina y del portaestandarte. Pero hoy 26 de Diciembre no es día de marcha sino de descanso tras la batalla cerca de los bosques de Veluca, en donde masacramos a uno de esos ejércitos republicanos.
    Estamos cerca de un paso entre los arboles de este bosque, de seguro habrá alguna embocada enemiga, los hombres comentan que cuando miran hacia ese paso sienten miedo y como miles de ojos impactan en su mirada.
    -Francisco, necesito que tomes tu escuadra y vayas a explorar ese bosque- Dijo Pamela al acercarse a mí y señalar hacia el paso entre esos árboles del Bosque de Veluca.
    -Entendido mi señora, sus órdenes serán cumplida- Respondí llevando mi mano empuñada hacia mi pecho y retirándome.
    Reúno a mi escuadra, tras recorrer medio campamento buscándolos, también encuentro a Lucio, mi mano derecha, de rango de Infante Swadiano ayudándome en los entrenamientos de mí dicha escuadra y regimiento, espero que al cruzar ese paso nos espere una emboscada enemiga. Por suerte para mí, iré acompañado de una escuadra montada, la cuarta escuadra de mi regimiento, ya que su antiguo sargento murió por causas naturales.
    Ya tras terminar de preparar el equipamiento para la patrulla, montamos en los caballos, el ambiente genera tensión, la niebla origina misterio, un misterio que se descubrirá cuando el grueso de la Hueste Real cruce por este lugar. Un Bosque, que de seguro esconde a un grupo de emboscada dentro de sí mismo.
    Pero, no hay amenaza alguna entre estos árboles, regresamos al campamento después de cuatro horas de patrulla. El campamento esta desolado, cientos de cadáveres cubren sus alrededores, las tiendas yacen destruidas y quemadas, para mi sorpresa los cuerpos son del enemigo rhodoks. Al entrar en la tienda destruirá de la Reina, encuentro un papel.
    “Francisco, el enemigo salió del bosque, logramos acabar con ellos y ahora vamos de marcha hacia Veluca, donde nos reuniremos con la Hueste Real del Clan Aedarn y un par de legiones. Se despide la Reina Pamela de Swadia”.

    El ejército se fue sin esperarnos, debemos cabalgar hacia Veluca para alcanzar al resto del ejército. “Sargento estamos cansados, ya casi es de noche”- me hablo Lucio. “Está bien, descansaremos aquí”- respondí al desmontar mi caballo
    La noche fue rápida, ya que nos quedamos dormidos al instante. Despertamos un poco antes de la salida del sol, desmontamos lo poco del campamento y emprendimos viaje a la ciudad enemiga, mientras cabalgábamos nos encontramos con unos exploradores nórdicos, tras decirles que somos soldados de la Reina de Swadia proseguimos con la marcha en cabalgata media por estos bellos campos que en el futuro serán de Swadia y de la Reina Pamela. Pasamos por los campos que dan indicios que el ejército ya paso por el lugar, estamos cerca del grueso y a la vez de la Republica de Veluca que está en asedio.
    -Mi señora, he vuelto- dije presentándome al entrar en su tienda.
    -Muy bien Francisco, puedes descansar de tu viaje, te mandare a llamar cuando decida iniciar el ataque.
    -Como usted desee. Viva el Reino- Dije retirándome.
    -Atacaremos a las 12, cuando el sol este en lo alto del cielo- Respondió.
    La orden de la Reina ya corre por todo el campamento y durante las horas antes de las 12, todos los soldados se afanan en prepararse para atacar a la ciudad, poniendo a punto sus armas y armaduras. El sol ya llego a su punto más alto, La Hueste Real, de más de 20.000 hombres ya se encuentra en posición de asalto frente a las murallas, a una distancia segura para no ser alcanzados por las flechas enemigas. Las escalas son colocadas al mismo tiempo que la torre, comienza una lucha encarnizada por el control de las murallas, tras algunas horas de duro combate caen finalmente en control swadiano.
    Cuando el asalto a las murallas termino, apenas puedo creer que haya sobrevivido a esa masacre, pero esta batalla por Veluca aún no termina, el enemigo republicano ha puesto barricadas en las calles que conducen hacia el castillo interior, reduciendo nuestro avance, pero dejando tras de sí un sinfín de cuerpos entre muertos o heridos que gritan de dolor entre soldados de ambos reinos. Tras otras tantas horas de combate cuerpo a cuerpo por cada metro de la ciudad, las tropas Rhodoks sobrevivientes se retiran hacia el castillo.
    La Reina Pamela de Swadia y sus capitanes solicitan 10 voluntarios para abrirse paso y abrir los portones desde dentro, soy uno de los primeros en dar un paso adelante. Trepando con cuerdas y garfios logramos entrar por un alto ventanal y sorprender a los pocos defensores que quedan, a puño y espada, sin embargo sólo dos de los 10 valientes sobreviven a esta escaramuza.
    -Sargento Francisco de la primera escuadra del primer Regimiento- dijo Pamela al acercarse a mí en el Salón del Castillo.
    -Si mi señora- respondí llevándome mi mano empuñada al pecho.
    -Arrodíllate ante mí, te nombro aquí ante los presentes al rango de Hombre de Armas de mi Hueste. Eres nombrado, por tu enorme valor y excelente servicio, es un gran honor, ahora puedes formar parte de mi mesa, poseer tierras y luchar por nuestra Casa.
    -Gracias mi señora- dije tras levantarme.
    La batalla en total duro más de seis horas, en las horas restantes de este día se pone control a la población y se limpia en campo de batalla. Despertar del día 28 de Diciembre, el desfase que tuvimos al anochecer después de la batalla en la fiesta que Pamela organizo de manera rápida para celebrar la toma de la ciudad, la borrachera se subió encima mío y encima de los demás invitados junto con la reina.
    -Venga ya, Francisco despierta tampoco es para tanto- Dijo Pamela al acercase a mí y despertarme- Tenemos que saludar a Rodrigo y Jarcov que ya han llegado- concluyo.
    Al terminar de escuchar las palabras de Pamela, me levanto raudo y me hecho agua en la cara, para quitarme algo del olor a cerveza.


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Neodrako el Miér Nov 13, 2013 12:42 am

    Muy interesante Rerg15 :good: 


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Lord_Eleazar el Vie Nov 22, 2013 3:27 pm

    Leer estas cosas emociona a Lady Isolla de Suno!


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por elgranselda el Vie Nov 22, 2013 6:43 pm

    Parece un moco gigantesco!! jajajaja


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Rerg15 el Vie Nov 22, 2013 9:10 pm

    elgranselda escribió:Parece un moco gigantesco!! jajajaja  
    No os vayáis del tema hombre. Informo que pese a mi demora, traeré nuevos capítulos aquí y en mi otro aars.


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por elgranselda el Vie Nov 22, 2013 10:12 pm

    np, me gustan mucho tus historias esperare lo que tenga que esperar Smile  toma el tiempo que gustes


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Rerg15 el Lun Nov 25, 2013 12:23 am

    ADVERTENCIA: Capitulo con contenido no apto para menores. Se recomienda discreción entre los lectores.

    Capítulo 3
    Esperamos a nuestro Emperador Rodrigo y al Rey Jarcov en las puertas al gran salón del Castillo de la ciudad, después de saludarlos cordialmente y conversar hasta las 12 horas, se anuncia un Torneo, con distintas fases y formas.
    Me hubiese gustado participar en el Torneo de Nobles, pero como aun no lo soy completamente tendré que conformarme con el de Plebeyos, tras lucharlo se conocen los resultados dos horas después y mi sorpresa es que quede en primer lugar. Al volver con mi regimiento en el campamento, mis compañeros me felicitan por la victoria del torneo, ahora como Hombre de Armas tengo control sobre dos escuadras, control sobre 60 Legionarios Swadianos, además Lucio mi compañero ha sido subido al rango de Sargento, cosa que me ayudara a manejar mi pequeña mesnada.
    -¿Eh, Francisco ya no estás en la fiesta en el Castillo?- pregunto Lucio al verme entrar en la tienda de Sargentos, aunque yo sea Hombre de Armas.
    -Iré dentro de un rato mas.- respondí antes de beber un vaso de agua.
    Mientras entrenaba con algunos soldados en infantería y otros en caballería, un mensajero de la Reina, nos interrumpe, ella solicita mi presencia en el Salón. Tras leer la carta, emprendo mi caminar hacia el castillo rápidamente, pasando entre las multitudes algo enojadas por la invasión a su ciudad.
    -Mi Majestad Real, he llegado al escuchar que usted solicito mi presencia, además en las calles hay peligro de Rebelión.
    -Ya nos ocuparemos de aquella situación y puedes llamarme Pamela. Solicito vuestra presencia para que te unas a esta fiesta.

    Seguimos hablando durante horas, hablando de filosofía e historia, de religión y de política. Cerca del Anochecer llegan mensajeros para Pamela, para Rodrigo, para Jarcov y una para mí, la carta para mi es de mi padre que me informa que va de camino a Veluca, no sé por cuánto tiempo más seguimos hablando, ya que me tiendo sobre algunos cojines y me duermo.
    Despertar de este día 29 de Diciembre, soy el primero en despertar de la fiesta organizada por Pamela, tras mojarme la cara para despertar bien, me dirijo a despertar a los demás. Después de que hayan despertado, se ordena al Gran Ejercito avanzar, Las legiones Imperiales avanzaran junto con las Reales Swadianas, el Sequito de mi Padre, el Conde David y La Hueste de Jarcov marcharan a poner en asedio a la Republica de Yalen donde se reunirán con el Ejercito Sarrani.
    Por mi parte, me han ordenado quedarme aquí con la guarnición para defender la ciudad, seré Capitán de la Guarnición.
    -Adiós Padre- dije al entrar en su tienda, mientras que el daba algunas órdenes a sus capitanes y sargentos.
    -Adiós Hijo, Nos veremos cuando esta campaña termine- dijo al acercase a mí y abrazarme.-Y cuídate mucho.
    Desde lo alto de una torre, observo como el Ejercito conjunto de más de 90.000 hombres marchan hacia el horizonte, hacia Yalen, el imparable marchar de esos da una conmovedora escena de hombres caminando hacia la muerte o la victoria, donde se pierden entre los pequeños bosques y colinas.
    -Lucio, quiero que vayas con un par de hombres a todas las tabernas y que reclutes a cada soldado que haya, mientras que yo haré lo mismo con cada ciudadano capaz de manejar una espada. Hay que estar preparado por si el enemigo vuelve.- Le dije mientras reuníamos a toda la Guarnición de apenas 350 hombres.
    -Si Francisco, lo hare de inmediato.- respondió llevándose la mano al pecho.
    Bajando desde las murallas, caminando por las calles seguido por dos milicianos y diciéndole a cada persona hasta a los mercaderes que se dirijan a la Plaza Central. Luego de un par de horas reuniendo a toda la población en el centro de la ciudad, me dispongo a hablar.
    -Soy el nuevo Capitán de la Guardia, los he reunido a todos aquí para informarles que tenemos que prepararnos para un posible ataque del Enemigo de las Repúblicas Rhodoks y para prepararnos solicito que cada hombre y mujer que sea capaz de portar con un arma y que sea hábil, que dé un paso al frente y se arrodille.
    La gente empezó a mirarse entre, algunos empezaron a reclamar, otros trataban de irse pero los soldados rodearon la multitud. Tras calmar todos los ánimos, un grupo de 250 personas entre hombres y mujeres da un paso hacia delante, teniendo la ciudad al menos 700 habitantes.
    -Muy bien arrodillaos y seréis nombrados como nuevos soldados para esta Guarnición. Les entregaremos armas y armaduras, después de la instrucción militar que tendréis, ahora dirigiros a los Cuarteles a entrenar.
    -Francisco, he traído a los mercenarios, son aproximadamente 100 hombres.-dijo Lucio al acercase.
    -Muy bien Lucio, llevados a los Cuarteles para que entrenen con los nuevos reclutas.-respondí.

    En menos de un par de horas, logre hacer que la guardia pasara de 350 hombres a más de 700 Soldados Legionarios de Swadia. La tarde pasa de manera rápida, pero anuncia la llegada de algo que yo ya veía venir, las mesnadas republicanas han evitado el contacto con El Ejercito Conjunto y han marchado hacia aquí para recuperar esta ciudad. Desde el Horizonte en un bello atardecer se observan los estandartes y masas de hombres que tienen como objetivo retomar Veluca.
    80.000 Soldados enemigos han rodeado la ciudad poniéndola bajo asedio inmediato. El enemigo es superior en número, tendremos que aguantar a que lleguen refuerzos de los demás Condes que se abren paso por otros caminos para llegar a Yalen. Se da alerta general a toda la guarnición para que se prepare al inminente asedio del enemigo.
    Cuando buscaba algunos muebles en el Salón del Castillo junto con algunos soldados, para formar barricadas en las calles, encuentro una carta con la firma del Emperador, esta decía: “Cuando se acaben vuestras flechas y virotes, podréis dirigiros a las armerías, donde encontrareis las nuevas armas de pólvora, solo ustedes y un par de mis regimientos en mis Legiones poseemos estas armas. Pero si os veis derrotados, quemen toda la munición de pólvora y destruyan las pistolas y mosquetes de chispa”.
    Tras terminar de leerla, guardo la carta de manera tan rápida que nadie más presente en la sala se da cuenta. Cerca del anochecer terminamos de formar las barricadas y ahora esperamos en las murallas al enemigo, que acampa lejos de nuestros arqueros y ballesteros.
    Se acerca un grupo de ellos con bandera blanca solicitando nuestra rendición y la entrega de la ciudad y sus aldeas colindantes, ellos se enteraron ya de nuestra respuesta, una lluvia de flechas que los dejaron muertos y tirados en el suelo. El enemigo al ver ese acto, se enfurece gritándonos improperios, insultos y demás, haciendo demostraciones de su fuerza y entrenando a sus tropas a nuestra vista.
    02 de Enero de 1271: El asedio aún se mantiene, hemos repelido algunos asaltos del enemigo. Nuestros exploradores vuelven sin algunas partes de su cuerpo o sin vida. Nos queda menos de dos semanas de comida, ya que hemos tenido que quemar algunos alimentos envenenados, dar una parte a la población y otra a nuestras fuerzas.
    -¿Francisco, podremos intentar romper el cerco enemigo?- me pregunto mi Hermano de Armas Lucio.
    -Sería un suicidio hombre, estamos en una gran desventaja. Nos mataran apenas nos vean salir por las puertas.
    -Perdone que me entrometa mi sargento, pero yo creo que podríamos intentar algo- dijo una joven dama guerrera.
    -Pues explícanos tu plan- respondí interesado a la idea de esta guerrera.
    -Mi plan consiste en que intentar romper el cerco por la noche, soy Rhodoks pero ya no lo soy desde que me entere que los míos iniciaron la guerra y no ustedes como dice el rumor. Fui soldado en el Ejército de ese reino, hasta que descubrieron que era mujer, cuando llega la noche en los asedios, casi todos duermen excepto algunos centinelas.
    -Me parece un buen plan, ya, atacaremos de noche, Lucio informa a todos.
    -Si mi capitán Francisco.-respondió al llevarse la mano empuñada al pecho.
    -Ah y ¿dime cual es vuestro nombre muchacha?- pregunte a la Joven guerrera.
    -Mi nombre es Johanna y ¿el suyo mi capitán?- respondió Johanna
    -Francisco, primer Sargento, primer Capitán y primer Hombre de Armas del Ejército de nuestra Reina Pamela de Swadia.

    El enemigo republicano siempre se confía en batalla, pero sus hábiles ballesteros destrozan a la infantería con sus descargas de virotes. La infantería Rhodoks, es de media calidad siempre cae ante las hordas sarranies o las cargas conjuntas de infantería y caballería swadiana, pero se complementan con sus hábiles ballesteros que destrozan al enemigo si están en altura.
    Ya llegado el anochecer, me dispongo a juntar a las tropas para la misión suicida. Sera un grupo de 40 personas, entre ellas yo y la joven Johanna. Al momento de salir por la puerta de la ciudad, comienza a caer una fina pero molestosa lluvia. Llegamos al campamento enemigo, matando a los centinelas con sigilo, el aire emite un olor que me resulta familiar, el dulce olor de la frondosa hierba mezclada con la lluvia, crea el olor que se respira antes de una batalla.
    -Johanna, no hagas ruido- murmure.
    -Perdón Francisco- respondió.
    -¡Eh!, ¿Quién anda por ahí?- Dijo con voz grave un soldado rhodoks -¡Eh!, ¡Enemigos, todos despierten, ataque enemigo!- grito al descubrirnos.
    -¡Corran, de vuelta a la ciudad!- grite agarrando a Johanna para que corriera.
    Correr más de 300 metros con armadura y llegar a la ciudad en menos de 30 segundos es cansador, solo perdimos a un compañero que cayó abatido por una flecha. El enemigo se ha despertado, formando en posición de batalla y aguardando quizás a otro ataque.
    -Eh, Francisco, ¿Estas bien?- me pregunto Johanna al acercase a mí.
    -Sí, lo que no se es como se enteraron del ataque- respondí sacándome mi casco
    -Francisco, podrás acompañarme hasta mi casa, no está lejos de las murallas.
    Caminamos en silencio hasta la casa de mi Hermana de Armas, entramos en la casa.
    -Espérame aquí un momento- dijo ella, con una voz seductora.
    -Está bien- respondí, sacándome la parte de la armadura del pecho, ya que no era necesaria en esta casa.
    Observe la casa en su interior, es una casa de alguna familia rica, el suelo está limpio, los muebles están ordenados. No sé cuánto tiempo pase viendo el interior.
    -Listo, puedes pasar a mi habitación- dijo en una fina ropa, algo transparente a la vista.- Venga puedes quitarte esa pesada armadura, déjame ayudarte- prosiguió al acercase a mí.
    Tras quitarme la armadura y entrar en su habitación, ella se acerca a mí, para luego darme un apasionado y eterno beso, nos desnudamos mutuamente y lentamente, mirándonos a los ojos con lujuria, le acaricio su cara sintiendo como como roza nuestra piel, sintiendo el calor de su cuerpo al estar juntos, escuchando el latir de su corazón y la respiración que emite.
    Sus finas y delicadas manos se aferran a mi cuello, clava su vista en mis ojos con un profundo éxtasis, nuestra respiración se torna densa, la abrazo hasta que las puntas de sus senos tocan mi pecho. Mis manos recorren su espalda hasta que se detienen en sus nalgas levantándola, con nuestra piel rozando nuestros cuerpos, nos unimos en una sola persona. Ella emite un sonido de sorpresa al sentir como parte de mi ingresaba en su cuerpo, dando un suave suspiro de placer.
    -¡Oh!, me gusta- susurre, complacido.
    -¿Qué te gusta?- pregunto.
    -El ruido que has hecho, ese gemido.
    Ella deja que su largo pelo negro cubra su rostro algo enrojecido.
    -Lo lamento, no era mi intención ser ruidosa- susurro ella nuevamente.
    -Tranquila, no hay problema- dije al responderle.
    Johanna se agarra más cerca de mí, posando su frente en mi cuello, el vapor brota de nuestra respiración caliente al caer el frio de la noche. Noto como ella respira profundamente al sofocar un nuevo gemido.
    -Sí, sigue así- murmura con suavidad.
    Yo emití una leve risa.-Recordare estos tiernos sonidos que haces con cada sacudida, esa respiración rápida que intenta sofocar los gemidos suaves que emites.
    La respiración de Johanna es cada vez más acelerada, sostenida, aferrada y abrazada a mis hombros. Mis manos exploran con ternura y lentitud su cuerpo, deslizándose por sus nalgas, descienden para tantear y acariciar nuestro excitado punto de unión, ella vuelve a estremecerse exhalando un jadeo involuntario.


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por haziel12 el Lun Nov 25, 2013 12:55 am

    Ehm...Suspect  affraid :wink: :wink: 

    Eso si que es raro Embarassed Razz 


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Rerg15 el Miér Nov 27, 2013 12:09 am

    Venga. Podéis comentar lo que quieres que pase en el siguiente capitulo o hacer de este aars un hilo participativo creando un personaje.


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por haziel12 el Miér Nov 27, 2013 12:39 am

    Me gustaria que Francisco se casara. Razz



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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por garfielz77 el Dom Dic 08, 2013 11:25 am

    Vaya parece que tambien hay momentos para el romanticismo en los aar. Los fieros guerreros tambien tienen necesidad de clavar las espadas que no son de metal en cuerpos que no gimen de dolor precisamente.


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Rerg15 el Jue Dic 12, 2013 6:55 pm

    Capítulo 4
    No sabré decir con exactitud por cuanto tiempo estuvimos así, follando en su habitación con distintas posiciones, teniendo una relación sexual bajo la luz de la luna y el amparo de la noche.
    Despertamos abrazados el uno al otro en la cama, que vio nuestra apasionada muestra de amor.
    -¿Te ha gustado?- pregunte después de despertar.
    -Mmm, claro que si mi Capitán Francisco- respondió tras bostezar.
    -Vamos, hay que ir a las murallas- dije mientras me vestía y me ponía mi armadura.
    -Es mejor ponerse armadura ligera, para ser más ágil en combate- dijo ella al ponerse de manera rápida su armadura arreglada para que sea ligera.
    -Yo ya tengo armadura ligera- conteste al ponerme el casco de sargento.- Es hora de volver a las murallas- concluí
    Caminamos juntos por las calles, viendo como algunos soldados hacían patrullas por las calles buscando infiltrados enemigos y revoltosos entre la población de la ciudad en asedio. Al llegar a las murallas, observamos como una oleada republicana se retira después de un ataque fallido y repelido por nuestras fuerzas.
    -Han llegado, de seguro habrán tenido una buena noche- dijo Lucio riendo.
    -Sí que la tuvimos-respondí mostrando una leve sonrisa- Informe de la situación.
    -Hoy 03 de Enero, hemos repelido este ataque generando decenas de bajas al enemigo, mi Capitán Francisco y Hermano de Armas.
    -Muy bien- respondí viendo a los hombres como celebran esta escaramuza.
    Ordenando las murallas, sacando y saqueando los cuerpos de los caídos, se acerca un grupo de oficiales republicanos entre ellos el Rey Graveth, solicitando a un duelo de espadas, elegí a mis acompañantes para el duelo.
    Elijo a Lucio y a Johanna quienes me acompañaran a este duelo, salimos por las puertas escuchamos el vitoreó de nuestros hombres, que esperan nuestra victoria.
    -Muy bien, el duelo será a muerte- dijo Graveth, dando inicio a este pequeño torneo.
    -Está bien, Yo empiezo- respondí llevando mi mano a mi espada.
    -Usted caerá bajo mi espada- dijo un oficial republicano alzando su espada contra mí. La esquivo rápidamente desenfundando la mía, su espada pasa a centímetros de mí cara y observo un líquido en su punta, ese líquido es veneno, con agilidad cae muerto a mis pies. “! Tiene veneno, no es honorable. Retirada ¡ ”.
    -¡No huyáis cobarde!- grito Graveth- ¡Acaso es un cobar….- fue lo que dijo antes de que mi espada toque y le corte el cuello, acto seguido en que nos retiramos corriendo a la ciudad, mientras que sus oficiales corrían hacia el ejército asediador.
    Tras una hora de tensión, cuatro regimientos de los que consideramos bárbaros, se planta cerca de las murallas, un oficial levanta una bandera blanca.
    -Somos desertores, queremos unirnos a Swadia- dijo levantando la bandera aún más.
    -Está bien únanse a nosotros. Abrid las puertas- dije haciéndole señas hacia la puerta.

    De una guarnición de 700 hombres a 1200 hombres, dispuestos a defender la ciudad, el condado de Veluca que está sitiada por el enemigo republicano rhodoks, que no son más que bárbaros.
    -Hombre, Oficial, ¿Por qué has desertado?- le pregunte al oficial republicano que ahora es soldado swadiano.
    -Deserte, ya que ahora sin rey gobernante, sin ciudades y capital, tomamos nuestras propias decisiones. Tengo Informes de que vuestros ejércitos aliados, se acercan y rodean poco a poco lo que queda de la Hueste Rhodoks. La guerra ha terminado, solo falta una última batalla.
    Con solo matar a un Rey, se puede poner fin a todo un reino divido, sus condes y oficiales, se oponen unos a otros, desobedecen a las órdenes del Mariscal que pierde poder y favor de los condes.
    05 de Enero: Los Rhodoks aún no se mueven, levantaron su asedio a Veluca, corren cierto rumor de que Lord Kastor reclama el derecho al trono. Las Legiones se han retirado a sus hogares, el Ejercito Sarrani mantiene su pie de guerra contra este reino casi extinto, las Legiones Reales rodean las posiciones de la Hueste Republicana que se disuelve poco a poco.
    Mirando desde lo alto de las murallas, veo como los grupos de caballería swadiana y sarrani cabalgan alrededor del campamento rhodokiano, mientras los rhodoks no hacen nada observando como algunos compañeros caen abatidos por flechas provenientes de arqueros montados.
    -Bonita vista. Ver morir a esos rebeldes de Swadia que quisieron Independizarse- dijo Pamela al tocarme el hombro derecho.
    -No opino lo mismo, mi majestad. Deberíamos dejarlos vivir- respondí volteándome y viéndola en un fino y nuevo de sus vestidos de tela.
    -Es guerra y en la guerra alguien tiene que morir. Tu tiempo como capitán de guardia ha terminado, vuelve al ejército y reúne a tu regimiento, porque marcharemos pronto a Praven.
    -Entendido, mi Reina Pamela- dije llevándome la mano empuñada al pecho o recientemente llamado “Saludo Militar”.
    Tras una hora buscando a mis hombres esparcidos entre toda la ciudad, los encuentro y nos reunimos en la plaza, para revisar el equipo, subir a algunos soldados de rango, preparar los morrales, etc. También el comprar nuevo armamento para mi regimiento después de recibir la paga de parte de Pamela.
    Con las nuevas reformas de las legiones, los regimientos cambian demasiado:
    -Una escuadra es mandado por un Sargento.
    -Dos escuadras son mandados por un Hombre de Armas.
    -Un regimiento completo es mandado por un Caballero.
    Por lo tanto, yo dominaría medio regimiento, 60 hombres como Hombre de Armas. Lucio comandara una escuadra de 30 soldados y Johanna será la segunda al mando de otra por ser una Infante Swadiana. No me llevo bien con el otro Hombre de Armas, así que no hablare de él, actúa de manera muy sospechosa.
    08 de Enero: Estamos en el amanecer de este día en el campamento formado, después de parar por la noche la marcha lenta en tierras tranquilas, estando entre Suno y Praven.

    Tras salir de la tienda, un soldado de mi regimiento me dice que hay un rumor de que alguien me quería desafiar a un duelo de Honor. Después de reunir a toda mí parte del regimiento mientras mi otro compañero hacia lo mismo, comencé a hablar sobre disciplina militar, caminando entre mis hombres y dando uno que otro bastonazo a los irrespetuosos.
    -¿Quién osa a desafiarme a un duelo de Honor?- pregunte mientras pasaba entre mis hombres.
    -Fui yo, Francisco. Yo os desafío, porque solo uno de nosotros dos puede heredar el regimiento cuando nuestro capitán caballero muera.- dijo mi gran rival, ya que nunca diré su nombre.
    Desfundo rápidamente mi querida espada, pongo mi escudo en posición. El también desenfunda rápidamente lanzándose contra mí, dando un duro golpe que falla al ser esquivado por mi persona. Lanza varios espadazos que terminan siendo esquivados por mi velocidad y habilidad, coge un gran impulso para lanzar un ataque de arriba hacia abajo, me giro sobre mí mismo y con fuerza arrojo mi primer ataque dando en su escudo de lleno, destrozándolo en cientos de pedazos.
    Ahora soy yo el ataco sin parar, mi contrincante cada vez más a la defensa hace todo lo posible para evitar un golpe de lleno. Durante algunos minutos mi rival consigue bloquear mis golpes, pero cada vez con menos resistencia, finalmente cae de rodillas ante mí, sin que el supiera lo que paso.
    -¿Quieres rendirte ahora?- le pregunte poniendo mi espada en su cuello.
    -Jamás, mejor muerto que rendido- dijo escupiendo mi espada.
    Tras escuchar esas palabras, le rebano el cuello matándolo de inmediato, escuchando las voces de impresión de mis demás compañeros. “Lucio, serás el nuevo Hombre de Armas, Johanna serás ascendida al grado de Sargento”, dije al limpiar mi espada –Basta de holgazaneo, preparad el equipo para la marcha”
    10 de Enero: Hace un día que llegamos devuelta a Praven, además me entero de una noticia no muy buena, cuando mate a ese compañero de armas, desencadene la ira total de los rebeldes a la corona ya que era un gran simpatizante a la Facción rebelde y se dice que atacaran desde dentro del corazón de una de las ciudades.
    Ya han dado un golpe antes, al obligar a la Reina a crear un Senado que tomara parte de las decisiones del Reino. Uno de los principales líderes rebeldes, es Lady Isola, Duquesa de Suno, líder de una de las Casas o Familias más importantes aparte de la Casa de Pamela.
    Ha cada momento, al patrullar entres las grandes calles de Praven, se escucha el murmullo de la gente hablando de la Rebelión, las decisiones del Senado y que se han doblegado las patrullas para evitar insurrecciones.
    -Francisco, has oído algo del Torneo por equipos que empezara en un par de horas más- dijo Lucio al acercase a mí.
    -Bien, seremos tú, yo y Johanna, encuéntrala y dile que nos reunimos en la puerta de la Arena- respondí.
    Nos reunimos pasados varios minutos, donde vimos cómo la gente corría buscando un puesto en para disfrutar del espectáculo. Ganamos a los primeros equipos compuestos de hombres sin experiencia, el público nos aclama, nos enteramos de que si ganamos el Torneo obtendremos un premio de más de 30.000 denares.
    Cada vez empezamos a ganar con más dificultades, ya que los equipos son más experimentados por ser equipos de hombres experimentados en combate, como algunos equipos de caballeros. Ahora estamos descansando para luchar el combate final del torneo, se dice que el último combate va a hacer a muerte por lo que alguien va a morir obviamente.
    -¡Por orden de la Reina Pamela de Swadia y Duquesa de Praven, el Torneo se suspende dando por ganador al equipo conformado por Francisco, Lucio y Johanna!- anunciaba un heraldo real.
    El torneo ha terminado antes del último combate y nos han anunciado como ganadores, obteniendo 30.000 repartidos entre nosotros, los tres hermanos de armas.


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Sir Centu el Jue Dic 12, 2013 8:22 pm

    Muy buen relato, Rerg. Siempre lo leo cuando tengo tiempo, como casi todo los demás.

    Un apunte:

    Rerg15 escribió:Advertencia: Va a contener escenas para mayores (18+).

    Está bien lo de avisar, pero de todas formas, los menores van a ser como abejas a la miel xD


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Rerg15 el Vie Dic 27, 2013 1:42 am

    spoiler: Van a morir 3 personajes.


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por SirAlbert II el Vie Dic 27, 2013 2:17 am

    5 de los grandes por Joanna, Lucio y Pamela.


    ¡Hagan sus apuestas!


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por haziel12 el Vie Dic 27, 2013 5:28 am

    Muere Rodrigo,La hermana y Jarcov!(eso creo)Ya vivieron mucho tiempo es hora de su Fin!


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Rerg15 el Vie Dic 27, 2013 6:32 pm

    haziel12 escribió:Muere Rodrigo,La hermana y Jarcov!(eso creo)Ya vivieron mucho tiempo es hora de su Fin!

    Queréis que mueran y sin linea de sucesión??


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por haziel12 el Vie Dic 27, 2013 6:38 pm

    Si.

    Mueren sin linea de sucesión y hay una guerra de la sucesión.(eso creo)


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Rerg15 el Vie Dic 27, 2013 7:09 pm

    haziel12 escribió:Si.

    Mueren sin linea de sucesión y hay una guerra de la sucesión.(eso creo)

    Hagan sus apuestas.........


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Sir Centu el Vie Dic 27, 2013 10:21 pm

    Rerg15 escribió:
    haziel12 escribió:Si.

    Mueren sin linea de sucesión y hay una guerra de la sucesión.(eso creo)

    Hagan sus apuestas.........

    Eso se suele decir cuando hay más de una posibilidad. Si lo dices ante esa posibilidad casi le das la razón xDDD

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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por haziel12 el Sáb Dic 28, 2013 5:04 am

    Sir Centu escribió:
    Rerg15 escribió:
    haziel12 escribió:Si.

    Mueren sin linea de sucesión y hay una guerra de la sucesión.(eso creo)

    Hagan sus apuestas.........

    Eso se suele decir cuando hay más de una posibilidad. Si lo dices ante esa posibilidad casi le das la razón xDDD



    JAjajjajajajjaj.El mismo Rerg se mando al frente!Pobre!

    Ya me dio la Razón,la Posibilidad y ya dijo quienes mueren (? Razz  lol! 


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

    Mensaje por Rerg15 el Dom Dic 29, 2013 11:42 pm

    Capítulo 5
    Obteniendo una ganancia de 10.000 denares para cada uno, tras finalizar el torneo. Celebrando en una taberna, me llego a enterar que yo había matado al Hijo de uno de los líderes rebeldes, el Hombre de Armas que asesine era su hijo, por lo que me siento arrepentido, con mi acción ocasiones que haya riesgo de rebelión en algunas de las ciudades de Swadia.
    No os habréis olvidado de las pistolas y mosquetes de pólvora, somos los únicos que los tenemos y conservamos desde el asedio de Veluca, las tenemos bien guardadas entre nuestras pertenencias para que no caigan en malas manos o las tenemos escondidas debajo de nuestra armadura ligera.
    Praven se ha vuelto algo inestable producto de los rumores de la rebelión, patrullando entre las calles cercanas al Palacio me encuentro junto con Johanna, decidimos entrar en una taberna del lugar que trae problemas, antes de entrar un grupo de 3 hombres con aspecto kherguita salen raudos.
    -¡Alto hay!- grite cuando uno de ellos me empuja- ¡Guardias detenerles!
    Tras algunos minutos de persecución, logramos alcanzarlos en la puerta de la ciudad, casi los perdemos cuando pasaron por el mercado. Los mando a liberar y los recluto en mi pequeña mesnada, tres compañeros más a mi compañía, Charan, Qorin y Atila, hábiles en arquería y caballería.

    20 de Enero: Con las habilidades combinadas de los conocimientos de mis Hermanos de Armas y las mías, logramos crear el ejército perfecto en solo una mesnada de 120 hombres, 120……si, ya soy todo un Caballero Swadiano, capitán del primer regimiento de la primera legión real de Swadia.
    Una escuadra de caballería liderara por Atila, una escuadra de arqueros y ballesteros dirigirá por Charan, experto en la arquería y las otras dos escuadras de infantería estarán al mando de Johanna y Qorin. Lucio será jefe de mi guardia personal.
    En los patrullajes por Praven, cada momento se encuentra alguna persona armada que es tomada por miembro de los rebeldes y llevara a las mazmorras. Me encuentro en este momento descansando en la zona de oficiales junto a Johanna y Qorin, hablando de alguna futura campaña como mesnada independiente, en ese momento llega un soldado gritando y herido.
    -¡Rebelión!, ¡Los Rebeldes están atacando la ciudad!- grito antes de caer muerto por sus graves heridas.
    -¡Vamos, hay que organizar la defensa!- grite desenvainando.
    Al salir de los cuarteles, se observa como en las calles los soldados de la Reina combaten cuerpo a cuerpo contra las tropas insurrectas y rebeldes, atroces combates, se cortan partes del cuerpo, cortando cuellos, brazos y piernas por doquier, cientos de cuerpos cubren el suelo de Praven y más a cada segundo.
    -¡Muro de escudos!- grite- ¡Hay que proteger la zona de Palacio, vamos!- proseguí gritando.
    Milagrosa todos los miembros de mi regimiento se encontraban en el lugar, logramos formar el muro de escudos, resistiendo las oleadas de los rebeldes más los prisioneros que fueron libéralos por estos. Horas y horas de resistencia en la zona de los Cuarteles, hasta que quedó despejada y devuelta al control real de la Corona, ya que la zona está limpia nos dirigimos a la zona del Palacio forjando un camino a espadazo limpio.
    Dejando a nuestro pasó un incontable número de bajas para el enemigo rebelde, avanzando por las calles me hago con un arco de gran calidad lo guardo en mi espalda junto con sus flechas. Tras otras tantas horas de combate, logramos crear un perímetro alrededor del Palacio cerca del anochecer, mientras que los rebeldes controlan el resto de la ciudad. Las defensas hacen que toda oleada rebelde se dirija al patio del Palacio, nos superan en gran cantidad, pero carecen de esa ventaja en esta pequeña plaza.

    21 de Enero: La noche ya pasó, el enemigo da inicio al día con una oleada que se estampa con la primera línea de defensa de dos hombres de fondo y 30 hombres en línea en medio de un pasillo angosto del patio que conduciría a dentro del Palacio.
    En medio de la lucha una bola de fuego lanzada desde una catapulta a las afueras de la ciudad, impacta en medio de la línea desbaratándola inmediatamente, iniciando una seguidilla de asesinatos de ambas partes. Lucio se encuentra con aquella escuadra, en ese momento un soldado rebelde lo asesina por detrás, recojo mi arco, coloco una flecha tensándolo y mato a ese enemigo al ser atravesado por la flecha a la altura de su corazón.
    Corro para ayudar a las escuadras de la primera y segunda línea de defensa, ambos bandos se generan múltiples bajas, llenando el patio de cuerpos inertes. En una de las tantas oleadas, aparece uno de los Líderes de esta Rebelión, Lady Katilus de Uxkhal. Iniciamos un combate cuerpo a cuerpo, cuando luchaba contra ella sentía que todo iba lento, todo iba con mucha lentitud, logro acabar con ella justo cuando esta oleada se retiraba para reponer fuerzas.
    -Sargento Johanna, informe de bajas- dije enfundando mi querida espada y tratando de mantenerme en pie con mi cuerpo cansado.
    -Toda la escuadra de la primera línea ha caído en esta escaramuza. En total, hemos perdido a más de 50 buenos hombres de nuestro regimiento hasta este punto de la batalla- respondió cansada también.
    -Mi Capitán Francisco- dijo Qorin, la arquera- La zona de los cuarteles ha caído.
    -Seguid defendiendo la zona. Llegaran más oleadas rebeldes- dije observando en patio cubierto de muertos.
    Descansando junto con Johanna, Qorin, Charan, Atila y un par de soldados más, esperando la siguiente oleada, una roca con fuego impacta en medio de nosotros tirándonos al suelo. Me levanto en medio de un ataque del enemigo mientras mis compañeros hacían lo mismo, los Rebeldes combaten con menos ganas cada vez de seguro estarán perdiendo, pero antes de otra oleada un soldado enemigo aparece totalmente cubierto de una armadura pesada con la heráldica de un estandarte que conozco.
    -¿Por qué el mi padre el Conde David os envía?- pregunte gritándole.
    -Porque yo soy un Líder Rebelde- dijo quitándose el su yelmo.
    -¡Por qué me has traicionado padre!- grite.
    -Porque esta es la venganza, has matado a tu hermano a sangre fría. Además vuestra Reina es tiránica, intento matarme antes de la muerte de Harlaus.

    Cuelgo mi escudo detrás de mí, saco otra de mis espadas de gran calidad, el enemigo aún sigue con sus cargas que se estampan con la férrea defensa de los legionarios reales. Otra vez en medio de este combate, me paro solo para ver como Charan y Atila caían abatidos y rodeados por varios Caballeros Swadianos Rebeldes.
    Una descarga de rocas cubiertas con fuego caen en el patio, frenando el sangriento combate, matando a muchos más hombres, aparecen varios portaestandartes rebeldes con banderas blancas, dando fin a la batalla y dándole la victoria a la Corona, uniéndose definitivamente al Reino. Lady Isola de Suno es encarcelada, mi padre es dado por muerto al encontrar su cuerpo, los demás líderes han sido capturados o muertos en combate.
    Perdí a mi padre, a tres Hermanos de Armas, a casi todo mi regimiento. Praven quedo cubierta de cuerpos, la peor masacre en toda la Historia de Calradia, además es la penúltima Guerra Interna en Calradia.
    Estamos totalmente heridos, tendidos en el suelo junto con Qorin y Johanna. Los gritos de sufrimiento de los heridos inunda ahora la ciudad callada, los médicos y cirujanos empiezan a aparecer.
    -¡Francisco, estas por ahí!- gritaba nuestra Reina Pamela.
    -¡Por……aquí!- dije tratando de levantarme.
    -Francisco, aquí estas, vamos tu puedes sobrevivir, lamento la muerte de vuestro Padre. Se cantaran canciones de este día, siempre serás el Sargento de la Reina de Swadia- decía buscando un médico con la vista.
    -Cuenta la leyenda que un día 21 de Enero de 1271, tras dos días de resistencia contra una rebelión en Praven, un grupo de valerosos guerreros del primer regimiento de la Primera Legión Real, entre ellos el Capitán Francisco  combatió junto con sus compañeros de armas hasta caer heridos o muertos. Aún se desconoce el destino de sus vidas y hay quienes dicen que esta leyenda esta con vida.- decía un trovador en una taberna.


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    Re: El Sargento de la Reina de Swadia

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