Lord Eleazar, Europe 1200

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    Lord_Eleazar
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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Miér Nov 06, 2013 10:20 am

    Aventuras en Italia



    Eleazar, sus compañeros y escolta formada por una mitad de guerreros aragoneses, castellanos, leoneses y otra mitad por tuaregs bereberes, hábiles arqueros y jinetes ligeros del desierto, partió desde Tanger donde había tenido sus cuarteles en las últimas semanas, camino de la península itálica. Libre de vasallaje y contratos, Eleazar quería dedicarse a la investigación de su origen, encontrar a ese tal Ramiro de Prenderfast, que según los documentos de su abuelo materno era al parecer su padre natural, no Berenguer Ramón, señor de Montpellier y tio del Rey de Aragón, Pere el católico. Como cruzado, si había algún sitio donde encontrar información sobre Prenderfast sería en los registros de la Cruzada, en Roma, capital de la cristiandad y sede del Solio pontificio, el hogar del Papa.

    En su peregrinaje a Roma, que en aquellos tiempos se premiaba con indulgencias plenarias, Eleazar eliminó a toda hueste de piratas bereberes que se cruzó en su camino, y amplió su mesnada reclutando bereberes y tuaregs de las aldeas costeras africanas. La fuerza de Eleazar comenzaba a ser digna de tener en cuenta, aunque se limitaba sobre todo a un destacamento de unos 60 a 70 jinetes ligeros, armados con armas de proyectiles mayormente. No un ejército para enfrentarse cuerpo a cuerpo sino una unidad ligera de exploración y especializada en maniobras envolventes por los flancos. Ideal para enfrentarse a piratas y bandidos y obtener prisioneros que vender a los tratantes de esclavos que abundaban por las costas mediterráneas. Cada esclavo vendido a galeras reportaría a las arcas de Eleazar 250 coronas, dinero nada despreciable.

    Gemma, la tratante de esclavos de Tunez


    La capital pirata de aquellos tiempos tras la toma de Argel por Aragón era Tunez, ciudad musulmana almorávide cuya flota era el terror de la cristiandad. Allí, guiado por Ibn Arabi, Eleazar reabasteció su despensa y compró caballos árabes rápidos y ligeros para sus compañeros.





    Con los beneficios de la venta de piratas bereberes prisioneros Eleazar se pudo permitir invertir en crear un nuevo negocio en Tunez: Un taller de confección de las ricas sedas y terciopelos que se negociaban a buen precio en el bazar tunecino. Las rentas de estos negocios permitirían poco a poco aumentar la mesnada y mejorar su equipo y calidad.

    Finalmente, rodeando Córcega y Cerdeña, Eleazar y su mesnada arribaron en Roma, en donde Eleazar presentó sus respetos al camarlengo Ottaviano di Segni, mano derecha del papa y general de sus ejércitos, pues estos duros tiempos asisten a una iglesia militante, armada y guerrera que defiende sus estados papales con la espada del guerrero y el escudo de la Fe.



    Solicitando permiso para revisar el archivo vaticano de lores cruzados, el Camarlengo di Segni informa a Eleazar que Ramiro de Prenderfast sirvió como escolta y guardaespaldas del mismísimo papa Inocencio III y que de ser cierto lo que decía, a su santidad le agradaría conocer a su hijo. Eleazar tembló, había servido a un rey y a un califa, pero el Papa era el Rey de Reyes, el Emperador de la cristiandad. Se puso las mejores galas que se pudo permitir del mercado noble de Roma y acudió a la audiencia papal en la basílica de San Pedro.



    Inocencio III, papa italiano, apenas 30 años, era uno de los papas más jóvenes y fuertes que había vestido las sandalias del pescador. Sonriente, su santidad abrazó a Eleazar como un tio haría con su sobrino favorito y le invitó a sus estancias privadas a tomar zumos de frutas exóticas traídos de Tierra Santa.

    "Soy Inocencio III, el Santo Padre, Vicario de Cristo en la Tierra. ¿Qué te ha traído a la Casa del Señor?"
    "Santidad, busco mi orígen y a mi padre, Ramiro de Prenderfast el Sajón".
    "Sí, el buen Ramiro, un pájaro de cuidado, juntos abrimos muchas cabezas y destripamos a muchos malditos napolitanos, porque como Papa debo combatir por medio de la palabra y la espada al infiel, al hereje y las ovejas descarriadas que constantemente se enfrentan a Su Plan Divino. Y que el Señor tenga piedad de ellos, porque yo no. La Cristiandad se enfrenta constantemente a amenazas externas y también internas. ¡El Diablo siempre está trabajando! Los Herejes se alzan por todas partes, sus sucios tentáculos se extienden infectando nuestra sociedad como la peor enfermedad conocida por la humanidad. En ciertos casos, como los Cátaros (la situación en el noroeste de los Pirineos es realmente grave, te confío) la situación es más preocupante cada día que pasa... Y se debe erradicar, de una vez y para siempre. Los peligros son muchos. ¿No es obvio? Los Sarracenos atacan desde las costas del sur y del oeste del Mediterraneo, desean esclavizarnos a todos bajo sus monstruosas creencias y su falso profeta. En Hispania la eterna cruzada parece llevarse a cabo eternamente, paralizada por los divididos y pequeños reinos cristianos que parecen incapaces de encontrar una vía para unir sus fuerzas y expulsar a los mahometanos de nuevo a Africa. En el Este, la última Cruzada falló en proveer los resultados esperados, y el decadente y debilitado Imperio Griego es aún nuestro mejor baluarte contra las ordas sarracenas. En el noroeste los peligrosos paganos lituanos nos amenazan sin descanso nuestras fronteras cristianas, esperando su oportunidad de desatar un infierno sobre los buenos cristianos de Polonia y los otros estados norteños. Esos lituanos han sido una espina clavada en nuestro costado por demasiado tiempo, pero no nos preocupemos... Dios me ha anunciado ya un plan para ellos, que sin duda pondrá fin a su constante amenaza de una vez por todas. ¡Juro que no escaparán a su destino!"

    "Pero Santidad... ¿Qué hay de mi padre?"
    "Ah, sí hijo mío, sí. Acude a los cuarteles de la Guardia Vaticana, allí te encontrarás con el antiguo escudero del buen Ramiro, él te orientará, porque sabe que tu padre debe aún estar vivo, aunque abandonó hace un tiempo mi servicio. Él te guiará. Ahora besa mi anillo y parte, hijo mio, parte en pos de tu buen padre, ese pájaro de cuenta, adios".



    En el cuartel de la tropa vaticana Eleazar fue guiado hasta las caballerizas donde le señalaron a un viejo y sucio palafrenero.
    "Sí, yo serví muchos años a ese bastardo. ¡Ramiro el Sajón, pfff! Nunca me pagó. Abandoné hace años su servicio. Le seguí durante toda su campaña en Hispania, oh sí, recuerdo a tu madre, menuda pelandusca judía, se quejaba en la taberna de que tu viejo no estaba descapuchado ¡Ja! oye, mequetrefe, soy viejo pero no te me envalentones, si grito aquí mis amigos te sajarán las pelotas. ¿Quieres encontrar a tu padre? Genial. Te ayudaré, seguramente acabes matándole y eso me place. Lo último que supe de él es que preparaba una unidad de guardias de la orilla del Adriático para el señor de Nápoles. Aquí tienes la dirección, y con viento fresco, chaval, ea, al peo".


    Cerca de Nápoles Eleazar se encuentra con la pequeña unidad de caballería que buscaba, un grupo de jinetes sucios y malencarados que para nada parecía una unidad de guardias costeros. Educadamente le entregó al oficial la nota que había garabateado el palafrenero y el jinete, con una media sonrisa, contestó a Eleazar:
    "Imbécil. ¿Te has creído de veras las trolas de ese viejo saco de vino? Te envía aquí a que os matemos. ¡A ellos, muchachos, a muerte, que nos pagan bien por sus pellejos!"

    Cogidos de impreviso, Eleazar desenfundó como pudo su curvo sable de Damasco y se defendió del capitán pirata, que eso era, pirata de ribera, lo más bajo de la cristiandad. Muchos hombres, moros y cristianos por igual, de la mesnada de Eleazar murieron pillados desarmados y sorprendidos, pero el grupo de compañeros de Eleazar, con Trueno y Fulk Marín al frente, formaron un círculo que se hizo fuerte y rechazó a los piratas, que aunque lucharon con saña y denuedo fueron cayendo uno a uno ante la mesnada de Eleazar. Heridos y maltrechos, recogieron el botín y se apresuraron a volver a Roma, a buscar venganza y noticias.



    En una tabernucha del barrio del trastevere Eleazar encontró al fin al traidor palafrenero.

    "¡No es posible, deberíais estar todos muertos!"
    "¡Me cago en tu padre, cabrón, te haré pagar tus mentiras!"

    Y Eleazar combatió contra el viejo siervo de su padre e hiriéndole varias veces le echó a tierra y poniendo un puñal en su cuello le interrogó. Entre berridos y maldiciones consiguió sacar la información de que en su camareta guardaba un viejo diario de Ramiro de Prenderfast y que enviaba a sus compadres piratas a todo incauto que buscaba una ruta de peregrinos a Tierra Santa, de lo que sacaban un buen pellizco. Eleazar le dijo que le entregaría a las autoridades, a lo que con un último esfuerzo, el palafrenero prefirió clavarse él sólo en la daga de Eleazar y evitar ser colgado por piratería... Ahora Eleazar debería buscar el diario en la camareta del palafrenero...

    [PRÓXIMO EPISODIO: EL DIARIO ENCRIPTADO]

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Mikeboix el Miér Nov 06, 2013 2:28 pm

    Ay dios, es genial. Es genialísimo, no tengo palabras. Estaba leyendo "El nombre del viento" y lo he apartado para leer este nuevo y genial capítulo xD
    Vaya, quién iba a imaginar que el padre de Eli fuera un sajón cruzado...¿conseguirá encontrarlo pronto, o lo perseguirá por los siete mares para desentrañar la verdad de su pasado?

    PD: Siempre que hablas de un sable de Damasco en la imagen se ve al personaje con una enorme hacha a dos manos. Qué contradictorio xD


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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Miér Nov 06, 2013 3:39 pm

    Mikeboix escribió:Ay dios, es genial. Es genialísimo, no tengo palabras. Estaba leyendo "El nombre del viento" y lo he apartado para leer este nuevo y genial capítulo xD
    Vaya, quién iba a imaginar que el padre de Eli fuera un sajón cruzado...¿conseguirá encontrarlo pronto, o lo perseguirá por los siete mares para desentrañar la verdad de su pasado?

    PD: Siempre que hablas de un sable de Damasco en la imagen se ve al personaje con una enorme hacha a dos manos. Qué contradictorio xD
    Jooojojojojo ^w^ Gracias, gracias, ahora estoy haciendo una investigación histórica para enlazar a Eleazar con Prenderfast, Brytenwalda sajón de Albión... Es horrible, un horrible laberinto de nobles sajones ingleses y alemanes, pero de ahí sacaré chicha tarde o temprano. La historia sajona es impresionante.

    En cuanto al sable de damasco es sencillo, Eli usa dos juegos de armamentos:

    Armamento de infantería, para asedios sobretodo: Arco largo (habilidad 4), dos pares de flechas nómadas (+3 al daño, 34 unidades cada uno) y el hacha a dos manos/enastada.
    Armamento de caballería, torneos y campo abierto: Hacha a dos manos larga (2 manos/asta, 56 de daño, el arma más bestia del juego, y la más larga/dañina) que es mi arma favorita desde que se la arranqué en Calradia al bastardo del Rey Nórdico, maldita sea su barba. Lanza de caballería (en E1200 la que lleva el banderín heráldico), escudo y arma de mano. En esta época, tras servir al califato y llevar la típica armadura de capitán almohade, Eleazar lleva como segunda arma el sable curvo, pero como me da pereza cambiar el equipo de vez en cuando suelo reemplazar el sable por un haz de flechas del equipo de infantería, así sólo tengo que cambiar 2 armas (arco y flechas por lanza y escudo) cuando ando con prisas por partirle la jeta a la peña. Pronto subiré fotos del sable y la escolta tuareg de Eleazar. En cuanto tenga un poco clara la línea histórica de la Casa Prenderfast. Luego, según va cambiando de equipo y señorío, Eleazar cambiará su arma de mano por la típica de la zona. Pero confieso que uno es un fan acérrimo del hacha enorme a dos manos, aunque tenga que tirar del botón "X" a cada momento para usarla con propiedad ^^

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Jue Nov 07, 2013 10:58 am

    AVENTURAS EN ITALIA, EL DIARIO ENCRIPTADO

    Italia en el 1200 es un laberinto de intrigas, guerras y saqueos. El poderosísimo Sacro Imperio Romano ataca desde el norte a la confederación Lombarda, la unión Pisana, el dominio de Florencia, el Reino de Nápoles, la república de Venecia y los estados Vaticanos guerrean entre ellos en una danza de alianzas variables y mutantes. Las fortalezas y ciudades cambian de manos, los lores se traicionan, envenenan, alían y atacan alegremente. La propia Roma, corazón de la cristiandad, no está segura. Ha sufrido varios asedios. Muy debilitados, Florencia y Pisa están a punto de desaparecer. La liga Lombarda crece en poder y toma fortaleza tras fortaleza. ¿Qué hará Eleazar?



    Mientras el Sacro Imperio ataca al sur, Dinamarca ataca su norte, los rebeldes Bohemios herejes su oeste, y los feudos francos su oeste. A pesar de eso el inmenso poder del Sacro Imperio parece poder con todos ellos y todo parece indicar que la misma Florencia caerá pronto en manos del Emperador Germano.



    Eleazar y su pequeña mesnada mitad hispana y mitad mora necesita ingresos. Así que deben buscar un señor y un enemigo asumible a su nivel, no es cosa de enfrentarse a un contrincante tal que extermine a una compañía libre mercenaria en su primer combate...

    Viajando para hacerse una idea del nuevo territorio, la mesnada llega a Pisa, rica y gran ciudad cuyos ejércitos dominan ahora Córcega y Cerdeña.

    PISA



    El Conde Ugolino della Gherardesca gobierna Pisa con mano de hierro. Curiosamente al traspasar las murallas de la ciudad un heraldo del Conde se presenta a Eleazar y le comunica que el Conde convoca a su Digno Invitado y que proporcionará en sus cuarteles alojamiento a los 60 hombres de la mesnada gratuítamente. Eleazar se pone sus mejores galas y acude a palacio. Allí el Conde, vestido de sedas de vivos colores, le invita a tomar un ágape.

    "Eleazare, joven muchacho, mis espías en Aragón me han informado sobre ti. Sé de lo que eres capaz y quiero que tu compañía sirva a mi condado. ¿Lo harás? Pagaré bien, mis enemigos son débiles y estúpidos y eres un "condottiero" magnífico que ganará muchos botines para ti y feudos para mi".

    Eleazar se siente honrado, el Conde Ugolino es el primer magnate que le dice que ha oído hablar de él. En otro país, en otro reino. Eleazar se llena de orgullo, pero prudentemente solicita la venia al Conde de permitirle un tiempo para tomar una decisión sobre a quien servir, no será mucho, pues las arcas de la mesnada están casi a punto de agotarse y la comida escasea.

    VENECIA


    El Conde Ugolino envía manjares y músicos al cuartel de Eleazar para agasajarles y pasan una noche de fiesta y descanso pero a la mañana siguiente la mesnada parte a ver las capitales de las fuerzas en conflicto. Desde Pisa alcanzaron Venecia, la hermosa urbe sobre el mar, ciudad de canales y galeras.



    El Dogo Enrica Dandolo, señor de Venecia, primero entre los pares del consejo de nobles de la república, poderoso príncipe comerciante cuyos ejércitos modernos y flotas inmensas defienden el próspero comercio de la República concede audiencia al joven Eleazar.

    "Joven, el Conde Ugolino es un apestoso filogermano y sus ejércitos están formados por chusma isleña, corsos follacabras y sardos pescaanguilas. No te juntes con esa gentuza. Sirve a la poderosa República Serenísima de Venecia. Dueña de los mares, cuyos canales gloriosos son surcados por góndolas de oro y sedas de oriente. Únete a mi, hijo mio, y poseerás un bello palacio a la orilla del Gran Canal y nuestros ejércitos unidos llevarán la paz a los mercados de todo el Adriático. Puedo doblar cualquier paga que Ugolino el pisano pueda ofrecerte, ningún señor te hará más feliz que yo, amigo mio". Pero Eleazar le contestó al Dogo lo mismo que había dicho al Conde. Esa noche se repitió la fiesta, pero esta vez toda la mesnada ocupó un inmenso palacio lleno de danzarinas orientales, cenando manjares sembrados con especias de la ruta de la seda y regado con vinos griegos bizantinos. Una clara mejoría en la oferta a tener en cuenta.

    MILAN


    A la mañana siguiente Eleazar volvió a ponerse en camino, llegando a la bien defendida ciudad de Milán, donde de nuevo un heraldo le condujo en presencia de su señor, Pagano de la Torre, Señor de Milán y jefe de la Liga Lombarda.



    "Veo... Que sois un mercenario en busca de señor, y no creo que os importe mucho más que la paga y las fuerzas enemigas y... Las posibilidades de sobrevivir. La Liga Lombarda que presido es... sin duda... La fuerza más poderosa que lucha en la vieja Bota itálica y... Aunque no somos los más ricos ni... los que más pagamos, puedo garantizaros que Milán y los Lombardos sobreviviremos y prosperaremos ante la invasión de los Imperiales, malditas sean sus armaduras pesadas. ¿Qué me decís... joven?"

    Pero Eleazar contestó lo mismo. Que necesitaba tiempo para decidir a quien prestar su espada.

    SICILIA


    El Reino de Sicilia, que ocupaba todo el sur de la península itálica, estaba formalmente regida por el Rey Federico II, que contaba con la edad de seis años. Federico, hijo del anterior Emperador del Sacro Imperio, aspiraba a ser el futuro "Rey de Romanos", y por lo tanto Emperador, pero mientras tanto el Reino de Sicilia tenía un regente aliado con el Sacro Imperio pero, a todos los efectos, un reino independiente cuyo principal enemigo era, claro está, el Papa Inocencio III y sus estados pontificios. El regente del reino era Markward von Annweiler, antiguo mariscal del anterior Emperador. Regía sobre los sicilianos, napolitanos y el resto de sureños como un Lord Invasor, expoliando los recursos y sacrificando las tropas autóctonas.



    Eleazar solicitó audiencia ante el Markward, pero el heraldo volvió con un mensaje del potentado: "Sicilia no necesita mercenarios. Sicilia no necesita perros de la guerra. Tenéis 6 horas para abandonar el reino". Eleazar no perdió el tiempo y volvió al norte tomando buena nota del mensaje para futuras decisiones.

    GENOVA


    La república de Génova, gobernada por el Cónsul Oberto Grimaldi, era una de las 4 repúblicas marítimas italianas. Con posesiones en Córcega y Cerdeña, a veces colaborando, a veces guerreando contra Pisa. Dada su posición estratégica, Génova tonteaba con el Imperio, prometiendo alianzas, neutralidad o amenazando con guerrear contra Avignon, en poder Imperial en esos momentos.



    El Cónsul salió de la imponente puerta principal de Génova a la cabeza de un séquito armado y recibió a Eleazar. "No está permitido que entre en la ciudad libre tropas que no sean genovesas. Sé quien eres, sé qué te han ofrecido los potentados de Italia. Yo te ofrezco lo mismo más un 4% de interés sobre el diezmo de los botines conquistados más el alquiler a un módico precio de la flota que tus mesnadas precisen para combates navales y asedios costeros. Esta oferta durará un tiempo limitado. Aprovecha esta oportunidad. Nadie dá más por menos. Génova siempre cumple sus contratos". No cabía duda de que Génova era un estado comercial habil y próspero. Eleazar ni se bajó del caballo. "Mi Señor cónsul, os enviaré a mi contable para negociar los términos y cláusulas de ese posible contrato si decido aceptar vuestra oferta". El Cónsul se carcajeó. "¡Encajarías bien aquí, Eleazar, sangre judía corre por tus venas, podrías ser un nuevo Roberto Guiscardo!". Eleazar no perdió más tiempo.

    "Ibn Arabi..." "Decidme mi señor". "¿Quién era Roberto Guiscardo?" "No tengo la menor idea, mi señor, pero lo averigüaré para vos".

    FLORENCIA



    Florencia es la capital de la Liga Toscana. Cuando Eleazar llega a Florencia la encuentra rodeada por invasores imperiales. Defendida por una ligera y minúscula guarnición formada mayoritariamente por ancianos, heridos y muchachos que apenas pueden con sus armas. El gobernador de la Liga Toscana es el Potestate Gherardo Caponsacchi. "¡Tú, sí tú, sube aquí arriba!" Eleazar ve como desde la muralla un manchado de sangre Potestate le llama. Con la sobrevesta rota y requemada, con costras de sangre y polvo, Gherardo Caponsacchi dirige la reconstrucción de un lienzo de muralla medio derribado por el efecto de las catapultas y trebuchets imperiales. "Tú, mercenario, ayúdanos. No podemos pagarte, no tenemos apenas tropas, estamos desesperados. Te daré todo lo que quieras, no oro ni comida, ni refuerzos, pero te daré todo lo que me pidas, eres nuestra última esperanza". Eleazar mostró un rostro inexpresivo. "Mi señor Potestate... Comprenderéis que la vuestra no es una oferta que no pueda rechazar. Os deseo suerte y adios".



    Eleazar meditaba profundamente en sus futuros actos. Repasaba mentalmente sus cuentas, viendo que las rentas de sus negocios en las ciudades de Iberia y la costa africana apenas bastarían para mantener su mesnada con lo que no quedaría casi para avituallamiento y mejoras. La mesnada estaba lista para combatir. Lista para servir a alguna de las repúblicas marítimas italianas, o al menos a una de las 3 que quedaban en esta época: Pisa, Génova y Venecia. O podría servir al Papa Inocencio, o probar suerte con los invasores Imperiales, o partir a buscar nuevas oportunidades en tierras lejanas, o acudir a Tierra Santa, o volver a pedir otro contrato con el Rey Pere el Católico de Aragón... Pero Eleazar se inclinaba por servir una temporada en Italia. ¿Por qué? Porque cada ciudad que había visitado con la excusa de ofrecer sus servicios de condottiero en realidad le había servido para indagar sobre los movimientos de su padre, Don Ramiro de Prenderfast, y la ruta que Eleazar había seguido imitaba la que Ramiro hizo en su viaje. Como un perro de presa, como un cazador, Eleazar perseguía los rastros de su padre en sus aventuras por toda la península itálica. Pronto le daría alcance, pronto se lo encontraría. Aunque no hubiera podido aún descifrar el diario encriptado, aunque aún no hubiera encontrado un sabio que supiera vencer su cifra, Eleazar continuaba sus pesquisas, de ciudad en ciudad, de campamento en campamento, sin pausa mientras su presupuesto se lo permitiese, pero ese presupuesto se terminaba ya.

    "Eleazar" Dijo la ex abadesa Hildegarda. "Eleazar, es el momento de tomar una decisión, no podemos continuar así, las tropas necesitan ingresos. ¿A quién vas a servir?"

    "Sí..." Pensó Eleazar para sí. "¿A quién voy a servir?"

    ¿A quién servirá Eleazar? ¿A quién le gustaría que sirviera Eleazar entre nuestros lectores? ¡Opinad, sugerid, posicionáos! Very Happy

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Muelos el Dom Nov 10, 2013 5:33 pm

    Hacía tiempo que no me pasaba por aquí y el relato continua y mejora por momentos, felicidades a su autor Wink

    Yo apostaría por Génova, no solo porque sea mejor oferta sino porque el aliciente de emular a Roberto Guiscardo es buenísimo, que el nombre de Eleazar resuene como el de ese glorioso Normando por Italia y que se extienda mas hacia Oriente. Es una oferta inigualable aunque claro el genovés lo ha dicho para picar a Eleazar que esta deseoso de gloria, reconocimientos y tierras XD

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Lun Nov 11, 2013 12:58 pm

    AVENTURAS EN ITALIA, EL SERVICIO A LAS REPUBLICAS MARÍTIMAS

    El Capitán Eleazar, jefe de una mesnada mercenaria formada por plebeyos, sin amo ni señor, al mando de unos 60 jinetes ligeros y sus aprendices a pie, que cuando se formasen y tuviesen el dinero también formarían como jinetes ligeros, arqueros y lanceros con poca armadura y baja soldada. El Capitán Eleazar, acampado en mitad de la bota italiana, reunió a sus ventipocos compañeros y les contó su plan:

    "Amigos, nos hemos quedado sin fondos, las rentas de mis pocos negocios en iberia y el norte de Africa no dan para más. No podemos gastar más en entrenar, en equipo nuevo o en avituallamientos. Es hora de servir a un señor y ganarnos el pan con el negocio más próspero de Europa; la guerra. Tras gastar nuestros últimos ducados en viajar de una a otra capital italiana ha llegado el momento de doblar la rodilla y servir a un señor. Hemos visitado todas las repúblicas y reinos de esta zona de combate, el reino imperial de Sicilia queda descartado, pues no contratan mercenarios. Los estados papales sólo dan servicio a caballeros, no a mercenarios. Los invasores germanos del Sacro Imperio no necesitan ayuda, ellos solos se bastan para desafiar a todos los demás, asi que quedan las repúblicas marítimas italianas, Venecia, Génova, Pisa, Milán y Florencia. La república de Ragusia no nos sirve, pues está al otro lado del mar Adriático y a punto de caer en manos de los Húngaros. La república de Florencia ha perdido todos sus feudos salvo su capital, y aunque sería muy hermoso dejarnos la piel en su rescate no obtendremos de ellos ningún beneficio y nos arrastrarán en su caída pues están perdidos. Pisa y Milán guerrean entre ellos por el dominio de las islas de Córcega y Cerdeña mientras al mismo tiempo el Sacro Imperio les arrasa sus feudos norteños. Sólo Venecia forma un frente unido, fuerte, de economía saneada y con posibilidades de victoria, pues a pesar de enfrentarse a los germanos no son objetivo prioritario del Imperio, que arrasa Florencia, Génova y Pisa. ¿Alguno de vosotros no desea seguirme al servicio de Venecia? Que lo diga ahora, como compañeros, sois libres de hablar".

    Roland du Maine el francés se puso en pie y habló:


    "Capitán, creo que hablo en nombre de todos cuando digo que estas semanas os habéis ganado nuestra lealtad cuidandonos y apartándonos del hambre y la derrota y confiamos en vos al elegir a Venecia como patrón. Lucharemos como un sólo hombre a vuestro mando". Todos vitorearon a Roland.

    "Pues está decidido, partimos a Venecia sin perder un momento, nos estamos quedando sin comida".



    El Dogo de Venecia Enrico Dandolo


    "¿Y bien, Eleazar, entraréis pues a mi servicio? Soy un buen pagador, ganaréis conmigo tanto como con Génova o Pisa. Hacéis bien en servirme. Os proporcionaré a todos paga, equipo y cuartel. Aprenderéis que Venecia es rica, poderosa, justa y victoriosa. Vuestra ayuda y lealtad serán recompensadas, la traición castigada sumariamente. ¿Aceptaréis llevar mis colores y luchar a nuestro lado?"

    "Sí, mi señor, acepto".



    Eleazar y sus hombres tomaron los colores de Venecia y tomaron posesión de sus cuarteles.



    "buongiorno, Condottiero Eleazar. Me llamo Nicollo Antonio Polo, seré vuestro traductor, maestro de italiano, enlace con el Dogo y consejero. Soy un buen explorador y comerciante, os serviré fielmente, por una paga, claro está. Sé que habláis el latín, el romance y el árabe clásico que usan los moros de iberia, yo os enseñaré los dialectos italianos y un poco de la lengua franca que usan los invasores imperiales, pues hay que poder comunicarse con el enemigo y así poder interrogarlo o amenazarlo según proceda. Las 4 semanas de servicio que habéis contratado serán suficientes para medrar al servicio de la República, yo os ayudaré y todos ganaremos. ¿Capisce? Contestarás "capisco" que es sí, entiendo".

    Y así comenzó el primer mes en el que la economía de la mesnada se saneó luchando contra los enemigos del Dogo de Venecia.





    Luchando contra unidades aisladas imperiales, limando y diezmando sus inmensos ejércitos invasores, protegiendo y escoltando las mesnadas del dogo y sus tenientes. Poco a poco Eleazar y sus hombres se ganaron el aprecio y respeto del Dogo que ascendió a Eleazar a capo solidarius, aumentando su soldada y responsabilidades pues en dos ocasiones el escudo de Eleazar había salvado al mismísimo Dogo de caer en el campo de batalla.



    Las fuerzas Venecianas estaban al fin seguras, los invasores alejados de sus feudos y la República serenísima de Venecia a salvo. "Eleazar caro amico, ¿Qué te aqueja?" Dijo el Dogo mientras cenaba en su palacio con nuestro héroe. "Mi Dogo... Siento que ahora que nuestra economía está saneada y disponemos de unos buenos ahorros que he invertido en impedimenta, caballos ligeros y en negocios prósperos y rentables en Milán, Venecia y Génova es momento de prosperar y... de ayudar". El Dogo sonreía paternalmente. "¿Ayudar al papa, verdad, joven?" Eleazar asintió. "Me duele ver a los imperiales del Reino de Sicilia tomando los feudos papales, arrasando sus aldeas y capturando a sus lores". El Dogo se puso en pie. "Sí, Eleazar, ya no preciso de vuestros servicios, Venecia está segura por mar y por tierra, tenéis mi permiso para partir tras este mes de buen servicio, os daré una carta de recomendación para mi amigo y aliado, el Camarlengo di Segni pero... Os daré una idea, un proyecto que no podéis rechazar..." Y el Dogo le susurró su plan maestro, Eleazar ardía de excitación y prometió seguirlo paso a paso. "Una cosa más quería pediros, mi Dogo... ¿Puedo mantener a mi servicio al buen Nicollo Polo?" El Dogo sonrió. Si él está de acuerdo y sé que lo está, tienes mi bendición para tomar a mi servidor a tu cuidado. Aprovecha su experiencia, me ha dicho que has aprendido rápido nuestra lengua y que te ha cogido cariño. Partid, caro amico, y recordad que siempre podréis refugiaros bajo el ala del león veneciano, adios".



    [PRÓXIMO CAPÍTULO: EL PLAN MAESTRO DEL DOGO]


    Última edición por Lord_Eleazar el Lun Nov 11, 2013 1:30 pm, editado 2 veces

    Neodrako
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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Neodrako el Lun Nov 11, 2013 1:04 pm

    Lord Eleazar dedícate a esto campeón tienes una gran imaginación y don para luego narrarlo. nunca pensaste dedicarte a la novela epica? es un  trabajo como otro solo hay que tener talento y creo que puede ser el caso. aunque a todo artista siempre su entorno lo toma por loco hasta que triunfa ^^.

    te estas labrando de forma casi anónima a un monton de admiradores. quien sabe si algún dia  pueda decir yo conoci a este joven cuando no tenia ni idea de que un dia se dedicaría a la novela epica.


    edito: tienes 3 años mas que yo perdón por ponerte por mas joven normalmente lo son sorry yo tengo 30 y tu 33 ^^

    edito de nuevo maduros al poder hijodeleon, Lord Eleazar y yo el mas peque de los descritos.


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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Lun Nov 11, 2013 3:06 pm

    AVENTURAS EN ITALIA: EL PLAN MAESTRO DEL DOGO:

    Viajando de noche y acampando en lo profundo de los bosques italianos, siguiendo el plan del Dogo de Venecia la partida de guerra de Eleazar recorre de norte a sur la península itálica. Por los restos destrozados de las Vias que levantaron las Legiones para que sus ejércitos volasen por todo el viejo Imperio Romano o por caminos de cabras atravesando los montes Apeninos en fila de uno, la mesnada de Eleazar avanza con toda su impedimenta, sin lucir pendón, bandera ni enseña, los escudos embozados, las lanzas sin gallardete, anónima hueste mercenaria sin señorío ni compromiso. En silencio, a toda marcha, evitando asentamientos, fortalezas y tropas, al cabo llegaron a su destino: Milán, capital actual del Reino de Sicilia, actualmente bajo dominio imperial y cuyo rey, el joven infante de 4 años, es hijo del anterior Emperador del Sacro Imperio. Es territorio hostil. Es tierra enemiga. Eleazar deja a su mesnada acampada en un gran bosque cercano y solo y disfrazado como un guerrero de fortuna entra en el sancta santorum Siciliano de Nápoles. Su objetivo es claro, cumplir el plan maestro del Dogo de Venecia que le permitirá entrar al servicio del papado, que sólo contrata caballeros ungidos a su servicio.



    En las puertas de la mazmorra de Nápoles Eleazar entrega un soborno al guardia para que le deje entrar, pero es un engaño, sacando una daga de la manga, Eleazar le corta el cuello al guardia y le arrebata las llaves de la prisión. Sigilosamente penetra hasta la celda donde se encuentra el objetivo que el Dogo le ha ordenado rescatar: El Podestá Teobaldo Ordelaffi, uno de los pocos pero poderosos lores que sirven a Inocencio III. "¿Qué queréis?" "Guardad silencio, Podestá. Soy Eleazar, vengo a rescataros. Un amigo común me dio las indicaciones sobre donde encontraros. Venid conmigo". "Pero caballero". "No soy aún caballero". "Señor, sabed que si conseguís mi rescate habréis realizado una azaña digna de un caballero". Eleazar y Teobaldo abandonan sigilosamente las mazmorras, pero apenas salen se encuentran con una pequeña escuadra de la guardia Imperial de Nápoles, un encarnizado combate comienza en la estrecha callejuela y El podestá y Eleazar, espalda contra espalda, logran derribar a todos los guardias antes de que puedan dar la voz de alarma. "Seguidme, Podestá, huiremos de Nápoles por un lugar seguro... Aunque poco digno". Avanzando por callejuelas oscuras y húmedas hasta llegar a la cisterna general de la urbe, donde se intrudujeron en el gran colector principal, de factura romana, suficientemente grande para que quepa un cuerpo arrastrándose entre la inmundicia. Al salir al otro lado del muro napolitano, al final del colector, les esperan dos guerreros, Fulk y Roland, que les proporcionan una jofaina con agua, toallas y ropas límpias. "Os escoltaremos hasta vuestro feudo, Podestá". "Pero decidme, señor, ¿Cuál es vuestro nombre?" "¿Mi nombre? Soy el capitán Eleazar Prenderfast, mercenario libre".

    Siguiendo de nuevo los caminos secundarios la pequeña tropa, viajando de noche, llega al fin hasta tierras de los dominios papales en donde el magnate y el capitán se separan estrechándose las manos. "Mi buen Eleazar, dentro de dos días nos reuniremos en Roma para presentar mi informe al Papa y su Camarlengo, en donde hablaré de vos. Esta azaña debe ser recompensada. ¿Me esperaréis allí mientras tomo de nuevo posesión de mis tropas?" "Mi Señor Teobaldo, allí estaré".



    A los dos días, y en presencia del Podestá Ordelaffi, Eleazar es recibido en audiencia privada ante Su Santidad Inocencio III y su Camarlengo di Segni. "Aproximáos, joven aventurero" Dijo el Papa. "Mi buen Teobaldo me ha hablado de lo que habéis hecho por La Iglesia y sus dignos caballeros, liberándolo del yugo del sucio Imperial. Me habéis hecho un gran servicio, y al servirme servís a Dios y a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Venid que os dé un ósculo". El Papa abraza y besa a Eleazar en ambas mejillas. "Y ahora arrodilláos ante vuestro Papa".



     "Con mi Camarlengo y mi Potestá como testigos, yo, Inocencio III, Papa, os nombro caballero ungido de la Orden Sagrada de San Pedro y San Pablo, y como tal os nombro mi juramentado vasallo, os entrego la cadena de oro, os entrego las espuelas de oro, os entrego mi sobrevesta de mi señorío con mis colores y mi enseña, os entrego el feudo de Asís, en tierras Vaticanas, para que me lo defendáis y protejáis de mis enemigos, os entrego mi confianza a cambio de vuestro servicio, levantáos, Eleazar de Prenderfast, Caballero juramentado de Cristo, levantáos y abrazadme como mi juramentado vasallo".



    "Y ahora, hijo mio, volad a encontraros con vuestros soldados. Tenéis mucho que celebrar, tomad esta bolsa de oro, no es mi oro, mi oro es para mi guerra, éste es oro del Podestá Teobaldo, para agradeceros su rescate. Gastadlo íntegramente en mis tabernas y mis lupanares de Roma, así cobraré mi diezmo y mis impuestos a mis putas y taberneros. Ea, volad, Eleazar, hijo mio, mi buen caballero. ¡Ea!"



     Y toda esa noche la mesnada de Eleazar celebró y celebró. El alcohol regó la noche, la comida abundó, no se dejó de bailar ni de reir ni de celebrar hasta que el sol los saludó a todos felices y borrachos.



    "¿Y bien, Sir Eleazar?" Dijo Koroghlu el explorador estepario. "Ahora que ya sois un caballero ungido juramentado al Papa, Rey de Reyes de la cristiandad. ¿Qué colores elegiréis para vuestro escudo nobiliario?" Eleazar sacó de su pecho el porta documentos de cueroque llevaba atado siempre al cuello bajo la ropa con los contratos y los listados contables importantes, como los títulos de propiedad de sus negocios y los contratos de servicio de sus soldados. Entonces enseñó a Korhoglu una lámina rícamente decorada por monjes amanuenses, con dorados y filigranas:



    "Aquí, Korhoglu, amigo, puedes ver el estandarte sajón de los Prenderfast. La bandera y enseña que mi padre Ramiro de Prenderfast lucía al mando de sus tropas y que brillaba en las almenas de su castillo, sea cual fuere, estuviera en donde estuviere, que no lo sé. Es la primera por abajo a la izquierda... La izquierda, la mano del escudo, no la de la espada. Sí, esa. ¿Te gusta, amigo mio, sí? Me alegro, porque tendrás que llevarla en tus ropas y armas a partir de ahora. ¿Qué? ¡No tuerzas el gesto! Ahora eres parte del séquito de un caballero feudal, con feudo y señor, con renta y tierras. ¿Qué te parece? ¡Soy un caballero, Koroghlu, aún no puedo creerlo!" Y riendo se abrazaron y bailaron alegremente.



    Al día siguiente, superada la resaca general, pusieron rumbo a Asís, o Asissi, en la lengua local, la aldea montañosa que era el feudo asignado al recién nombrado caballero y vasallo. Situada en la provincia de Peruggia que está a su vez en la región de Umbría, Asís tuvo hasta el 1189 la "Rocca Maggiore", fortaleza que en esa fecha fue asaltada y quemada por el pueblo y yacía reducida a ruinas. El pueblo de Asís llevaba desde entonces, hace 11 años, sin señor, y cuando Eleazar entró en la aldea y se hizo anunciar como el nuevo noble ante las autoridades, no encontró mas que descontento y malas caras. "Señor Sir Caballero, ya tuvimos bastante aguantando al cabrón de Biordo Michelotti, espero que no seáis de la misma ralea, porque si no mis muchachos os darán para el pelo, ea, dicho y hecho: ¡A él, muchachos, Asis no tiene señor, Asis no necesita señor!"



    "¡Alto todo el mundo!" Gritó un joven de elevada estatura y fuerte presencia. "No habrá sangre ni violencia hoy en Asís mientras yo viva. Guardad todos las armas. Soy Giovanni, llamado Franchesco de Asissi, pues viajo mucho a tierras Francas, soy de rancio abolengo y servidor de Dios. ¿Qué clase de bienvenida íbais a dar a nuestro nuevo señor? Deponed las armas y doblad las rodillas. Sólo he tenido que mirarle a la cara para saber que Sir Eleazar nos gobernará justamente, nos defenderá de las tropas imperiales y nos hará estar orgullosos. Yo, por mi parte, pienso servirle fielmente y doblo mi rodilla ante mi señor. Eleazar, aceptadme a vuestro servicio. No soy hombre de armas pero soy un hábil estudioso que puedo seros útil en la táctica y la estrategia, en las misiones diplomáticas con mi labia y paciencia y en el cuidado y gestión de vuestra hueste". Eleazar le abrazó y aceptó de muy buen modo. Éste Franchesco de Asís no sólo le había salvado de una dura situación, sino que le daba una agradable sensación. Parecía un santo y todo...

    [PRÓXIMO CAPITULO: ROMA VICTIS]

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Jue Nov 14, 2013 12:15 pm

    ROMA VICTIS

    Eleazar pasó apenas unas pocas horas conociendo a las autoridades de la pequeña ciudad de Asís, asignó un  puesto en su hueste al buen Franchesco y ordenó la construcción de un molino sufragado de su propio peculio. Ahora que las rentas de Asís le pertenecían y era un caballero vasallo del mismísimo Papa, Rey de Reyes, señor de la cristiandad (a pesar de lo que dijeran ortodoxos, herejes valdenses y Patarinos, cátaros, bohemios y demás sucia parentela), Eleazar era un "milite sancti Petri", parte de las tropas juramentadas de la iglesia. El brazo armado del Papa y sujeto a sus órdenes. Los Estados Vaticanos, durante los últimos años, eran un país, un reino, un feudo como el del resto de los reyes de Europa, con el Papa a la cabeza, Rey y Obispo de Roma. Con sus enemigos y aliados, con sus tierras y vasallos, con sus esclavos y ejércitos. Sí, todo muy alejado de la idea original de la Iglesia, como se quejaban herejes y reformistas: "abandona tus pertenencias y sígueme", dijo el Pescador. Pero la época no permitía el lujo de la pobreza. Francesco lo comentaba, pero aún así entendía que, dada la peligrosidad del momento, era necesario tomar la Cruz Y la Espada.

    Como vasallo del Papa Inocencio III, Eleazar tenía terribles nuevas obligaciones, además de defender el feudo propio de Asís, debía ayudar a defender todo el reino. Acudir a la llamada del mariscal o del jefe de los ejércitos de Pedro, en estos momentos, el Camarlengo di Segni, que como su propio apellido clamaba, era el hermano pequeño del mismísimo Papa Inocencio, ambos hijos del Conde Trasimundo di Segni y juntos conquistaron Rávena, Maras, Ancona y el ducado de Spoleto. Por desgracia el Papado estaba en guerra con un poderoso enemigo: El Reino de Sicilia. En estos momentos Sicilia está nominalmente gobernada por un rey de 4 años, el Rey Federico II Hohenstaufen (Friedric Roger Constantine), hijo del Emperador del Sacro Imperio Enrique VI (reciéntemente fallecido en 1197) y de la Princesa Constanza, hija del primer Rey de Sicilia, Roger II de Altavilla (el sobrino de Roberto Guiscardo, el conquistador Normando de los feudos mahometanos de Sicilia y el sur de la península itálica). Pero es su tutor y regente, Markward von Annweiler, el señor de los ejércitos sicilianos, formados en su mayor parte por caballeros germanos imperiales y arqueros italianos. Una fuerza temible, que se considera parte del Sacro Imperio, y por lo tanto está en guerra con los estados pontificios.



    Federico II, como nieto de Federico Barbarroja, Emperador previo al actual Otón IV, pertenece a la rama "güelfa". Mientras que Inocencio III, el papa enemigo de los Güelfos, defiende un imperio gobernado por la rama "Gibelina". La casa Güelfa es la Casa de Hohenstauffen. La casa guibelina es la casa de Sajonia. Cuirosamente, el actual "tutor" legal del joven Federico II Hohenstauffen no es otro que Inocencio III, que lo retiene en Roma mientras su "guardián", Markward von Annweiler, hace la guerra a los estados vaticanos. Un lío tremendo. Otón IV (Otto de Brunswick) no es que digamos un emperador poderoso. Como cabeza de la casa Gibelina, tiene el apoyo de Inocencio III, pero Otón no es mas que un "anti-Emperador", pues hay otro emperador en el Imperio: Felipe de Swabia, cabeza de la rama Güelfa. Hay una soterrada guerra civil en el Sacro Imperio, y aunque parece que la mayoría de los apoyos están en poder gibelino, los güelfos dominan Sicilia y el sur de la península itálica.



    En mitad de todo esta vorágine de poder e influencia, Eleazar se presenta ante las huestes papales y ofrece sus servicios. El Camarlengo le ordena ponerse al cuidado del "Rector" de Ancona, uno de los lores vasallos papales. El cual le ordena eliminar una caravana güelfa que intenta atravesar el estado vaticano para llevar nuevas órdenes e indicaciones a Conrado de Spoleto.



    Una vez cumplida la misión, buscando al Rector de Ancona para reportar el éxito, Eleazar le encuentra luchando contra un barón siciliano. Eleazar no duda en lanzarse a la lucha en ayuda del Rector.



    El Rector de Ancona, positivamente sorprendido, otorga a Eleazar otra misión: Eliminar una célula de Herejes Patarinos milaneses que se esconden en la zona de los Apeninos que pertenece al territorio papal.



    Eleazar acude al valle indicado por el Rector donde se entrevista con el líder heresiarca.



    "¿Qué decís, esclavo del papa, que viviremos si nos vamos de estas tierras, que huyamos al norte, a tierras imperiales donde nuestras ideas serán respetadas? Sólo tengo para vos una respuesta:"






    Los herejes patarinos no son un rival para la caballería de Eleazar y son rápidamente masacrados. Este no es un trabajo que agrade a Eleazar. ¿Dónde está la épica, dónde la gloria? Eliminar caravanas y herejes. Esto no es trabajo para un caballero ungido por el mismísimo papa.

    Tras presentar novedades al Rector de Ancona y comentarle el disgusto por realizar tareas menores, Eleazar recibe una respuesta sarcástica. ¿Qué esperaba? ¿Acaso no era un bastardo mercenario reciéntemente ascendido al ordo equites? Pero si quería bruñir el nombre y las armas podía acudir al asedio de Roma. Pues el ejército siciliano, con todo su poder y efectivos, había puesto cerco a la Cuna de la Cristiandad. Eleazar no cabía en sí de gozo: La oportunidad de ayudar a las tropas papales definitiva, defender Roma de un asedio siciliano. ¡A las armas, a Roma!

    [Próximo capítulo: El Asedio de Roma]


    Última edición por Lord_Eleazar el Miér Nov 20, 2013 10:00 am, editado 3 veces

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Muelos el Lun Nov 18, 2013 10:08 pm

    4 días para elaborar este capítulo, debe ser épico, gran currada Eleazar, tus seguidores esperamos impacientes bounce :aplauso: :aplauso:


    EDITO: Ahora que lo has acabado, veo que al pobre Eleazar le siguen tratando igual, que ganas de que gane alguna batalla épica o conquiste alguna plaza de gran valor para que se le reconozca de una vez como un lord más.

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Jue Nov 21, 2013 2:33 pm

    EL ASEDIO DE ROMA



    Eleazar y su hueste acudió a cumplir el deber de todo milite sancti Petri, como vasallo del Papa, había que defender la Ciudad de Roma, la cuna del Imperio Romano, la ciudad que vio morir a Pedro, la piedra donde se fundamentaba la Iglesia de Cristo. No podía caer en manos enemigas aunque Eleazar sospechaba que ondease la bandera que ondease en las torres de Roma seguiría siendo la cabeza del papado y de la Iglesia. Eleazar entró en Roma en mitad de la noche, esquivando las patrullas que intentaban en vano cercar el asedio a una de las ciudades más grandes de la cristiandad. Los apenas 88 guerreros de la hueste pasaron uno a uno por un portón discreto de las altas y largas murallas romanas. Fuera, cientos de caballeros germanos, ministerialis y miles equites al servicio del Regnum Siciliano, gobernado por un niño, hijo de Emperador, esperanza y futuro del Imperio. La caballería pesada germana era la más dura y rocosa de Europa. Su entrenamiento el más completo, su equipo el más rico. Sus ballesteros y arqueros estatales profesionales curtidos por décadas de guerra en la conquista de Italia y la guerra civil germana. Duros veteranos forjados en mil batallas.



    La nobleza en pleno de Sicilia había traído sus huestes feudales. Apenas cuatro lores habían llegado a Roma antes de comenzar el asedio a reforzar el ejército del Camarlengo Ottaviano. La diferencia se calculaba en 6 a 1, aunque los lores papales confiaban en la altura y resistencia de los muros, en el desgaste en el enemigo de los ballesteros italianos y en la defensa de las brechas en el lienzo de la muralla de los caballeros juramentados de Cristo, entre ellos Eleazar, señor de Asís, el más reciente de los caballeros ordenados por el Papa.

    El asedio sería largo. Durante días Eleazar dedicaría el tiempo a reorganizar su séquito. Otorgar nuevas responsabilidades y deberes a sus compañeros, reequipar a sus jinetes españoles y bereberes. Los tuaregs norteafracanos no tenían experiencia en la defensa de asedios, tampoco Eleazar. Nicollo Pollo les entrenaba a todas horas para aprovechar las líneas de visión de almenas y saeteras. La victoria se haría posible por la superioridad de las tropas de proyectiles romanas. Eleazar se ejercitó horas y horas en el arte del tiro con arco. Probó la ballesta, pero le parecía más rápido y efectivo el arco, más ligero, veloz en la recarga, más de su estilo. Koroghlu, el arquero estepario, fue un buen maestro en ese aspecto.

    El primer asalto llegó al amanecer una mañana sin preaviso:





    Al toque de trompeta y al repique de las campanas de todas las iglesias de Roma los guerreros de Dios acudieron a defender las murallas. Docenas y docenas de ballesteros italianos hicieron caer una lluvia de virotes sobre los caballeros germanos y sus dominados sicilianos y napolitanos. Las orillas del Tíber se tiñeron de rojo, los cadáveres de los ministeriales se acumulaban en las cercanías de las escalas y las torres de asedio, el ruido de los trabucos lanzando rocas contra los muros para abrir brecha y los gritos desgarradores de los asaltantes ardiendo empapados en aceites y brea en llamas, las oraciones latinas bendiciendo a los defensores, las maldiciones en lenguas bárbaras de los asaltantes desafiando a los ballesteros a que bajasen a luchar como hombres, el cielo se iluminó con los fuegos de los tejados en llamas alcanzados por los proyectiles incendiarios, las torres de asalto envueltas en cueros empapados en vinagre resistían la lluvia de virotes en llamas, el olor del fuego, la sangre, la brea y el sudor impregnaban la zona donde Eleazar y su hueste defendía su sección del manto de muralla junto al Tíber, mientras las mesnadas feudales sicilianas, encabezadas cada una por sus barones y margraves, intentaban escalar con cuerdas y escalas la muralla. Eleazar terminó sus carcajs de flechas y pidió más a los galopines que iban renovando flechas y virotes de las torres de tropas de proyectiles. Los caballeros de la cruz acudían a las brechas y a lo alto de las almenas en donde se enganchaban los ganchos de asedio a repeler a martillazos cualquier asalto. Por doquier ballesteros y arqueros caían alcanzados por los virotes enemigos, Eleazar aprovechaba para recoger los carcajs de sus camaradas caídos, el sudor bajaba por la frente del caballero pelirrojo, el agotamiento le hacía cada vez más dificil tensar su arco.

    Lo que pareció horas de combate resultó ser apenas media hora de combate real. Al caer el mariscal jefe de campo del asedio, el Conde Andrea d'Acquaviva, herido en el muslo por una flecha del mismísimo Eleazar, las tropas germanas se retiraron a sus posiciones iniciales de asedio y se reinstauró la tregua tácita, permitiendo a ambos mandos enviar a sus capellanes y pajes a retirar sus heridos y muertos, como las reglas de la guerra europea ordenaban en estos tiempos.

    Lo que Eleazar no podía saber, mientras recontaba las bajas catastróficas de su mesnada, casi reducida a la mitad por el asalto, es que Inocencio III, Papa, adalid de la cristiandad, señor del Dominium sancti Petri, había enviado en secreto y subterfugio a un legado papal para negociar los términos de una tregua satisfactoria para ambas partes, aunque no así para los cientos de muertos del asalto: El Santo Padre firmaba la paz a cambio de reconocer a Federico II, el niño-rey, como señor del Regnum Siciliano y formar alianza militar con Sicilia y el imperio en contra de la liga Toscana, a la sazón medio arrasada por el Sacro Imperio, dominado en esta zona por los güelfos aliados de Sicilia. Aunque Inocencio III se considera guibelino no quiere ser capturado y hecho prisionero. Gana una tregua, gana su libertad, gana el derecho del papado a coronar al Rey de Sicilia, y por tanto, a ser su garante de realeza y poner al reino, al menos oficialmente, bajo dominio de la triple corona papal. La victoria güelfa es completa, pues con la liga Toscana a punto de ser exterminada, caída su ciudad principal, Florencia, ya sólo se le enfrentaría en toda la península Pisa, Génova, Venecia y la liga Lombarda. Repúblicas que, obviamente, capitularían arrastradas por el ejemplo del papa, su "guía espiritual y ejemplo político". De facto, el Imperio había domeñado las rebeldes tierras italianas. La guerra había sido vencida por el Emperador, Italia doblaba la rodilla y el papa reconocía al fin la superioridad Imperial. Esto traería paz... Temporalmente. Pues todos sabían y reconocían que, con la guerra civil imperial entre güelfos y guibelinos, la rama Güelfa de Sicilia, de la casa Hohenstaufen, no encontraría el apoyo italiano y papal para equilibrar los poderes norteños en la península itálica, apoyo que iría a la casa de Otón IV, uno de los dos emperadores simultáneos del Imperio en estas fechas. De hecho, Otón IV de Brunwitch era conocido como el "antiemperador", pero su casa reunía la gran mayoría de lores y electores del Imperio. Todo parecía indicar que la guerra civil, una vez pacificado el frente italiano, no tardaría en llegar a un final. Eleazar asentía asombrado mientras Nicollo le iluminaba en los intríngulis de la alta política italiana mientras restañaba sus heridas y reorganizaba a su contingente.




    Alegres aunque no victoriosos, los lores del Regnum siciliano se retiraron de sus posiciones de asedio. Roma se había salvado. El papa seguía siendo el señor y obispo de Roma. Como lores vasallos del Papa, ahora Eleazar tenía la obligación de luchar contra las tropas toscanas, pero la liga Toscana había desaparecido del mapa, y sus últimos señores eran perseguidos por numerosas huestes imperiales de caballería pesada por las conquistadas tierras florentinas, dados caza como simples bandas bandoleras. Tras apenas unos días que Eleazar dedicó a recuperarse en Roma llegó la noticia de que el último Lord toscano había sido capturado y ajusticiado sumariamente. La liga toscana ya no existía. La paz reinaba en toda Italia al fin.




    Ante el cambio en la política papal que el asedio siciliano había provocado, Inocencio III se veía obligado a reconstruir su relación con el Emperador Otón IV del Sacro Imperio Germánico. Para ello convocó al más joven y prescindible de sus lores ante su presencia:



    "Eleazar, mi muchacho" Dijo el Santo Padre. "Acudirás en mi nombre y representación ante el Emperador. Te pondrás a su servicio como mi enviado, representante y embajador. Serás mis ojos y mis oídos. Serás mi boca cuando debas comunicarle mis deseos. Llevarás al Imperio la voz del Santo Padre, Rey de Reyes, Emperador de Emperadores, y te asegurarás de que se acoja a mi guía espiritual o le excomulgaré como mis antecesores hicieron con los suyos sistemáticamente... (para lo mucho que sirvió, tirar de excomunión es la tónica habitual entre corona y tiara, qué se le va a hacer), en fin, Eleazar, a lo que iba. Acudirás al Emperador Otón IV, te pondrás a su servicio, te libero de la carga de cuidar y defender el feudo de Asís, que pondré al cuidado de tu amigo el Rector de Ancona y le entregarás estas cartas selladas al germano. Me enviarás informes mensuales encriptados que Nicollo Pollo cifrará, y en general serás mi hombre en el norte. Lo cual me recuerda que también llevarás una embajada al Rey de las Islas. Pues ha llegado a mis oídos que la herejía le tienta y tú le llevarás el mensaje y aviso del Papa: "ay de ti, Rey, si te apartas del seno de la Iglesia". ¿Aceptas esta misión y embajada, Sir Eleazar, caballero ungido de Cristo?"

    Eleazar sólo podía asentir mirando al suelo pues no sabía muy bien qué significaba todo esto. ¿Le retiraban el feudo de Asís? ¿Le exiliaban al norte? ¿Le estaban honrando? ¿Le estaban echando del servicio? Eleazar sólo entendía que este cambio era definitivo y radical. Las órdenes claras: Viajar al norte, llevar las cartas papales. Ser un embajador del Santo Padre. Se arrodilló ante el Papa Inocencio III y volvió a jurar obediencia a su señor. Recibió las cartas selladas con las llaves cruzadas de Pedro y recibió también la bendición de su santidad.



    Terminada la audiencia, Eleazar reunió los restos de su mesnada, y aunque dolido por la pérdida de Asís, reclutó tropas de refresco en las aldeas y castillos de las tierras papales y puso rumbo al norte, más allá de Florencia, más allá de Milán, al lejano norte, al Sacro Imperio, en donde el mismísimo Papa le enviaba en su nombre. A vivir nuevas aventuras en nuevas tierras. ¡Al norte, Eleazar, al norte!



    [Próximo capítulo: El Sacro Imperio Germanico]

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Muelos el Jue Nov 21, 2013 6:43 pm

    A este paso, Eleazar habrá recorrido media Europa y no habrá encontrado un señor feudal digno y decente, que tiempos tan oscuros le han tocado vivir :S

    Suerte en el Norte de Europa, quizá el señor al que deba servir Eleazar se encuentre allí Wink

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Vie Nov 22, 2013 12:59 pm

    EL SACRO IMPERIO ROMANO





    El Sacro Imperio Romano... Eleazar desplegó un mapa que le permitiera ver hacia donde dirigirse en territorio germano que le había entregado la cancillería papal. En dicho mapa figuraban los territorios que el Imperio llamaba suyos, aunque actualmente las repúblicas de Génova, Milán y Venecia en el sur del "Imperio" eran de hecho independientes aunque atacadas. Al Oeste, el Reino de Bohemia era independiente de manos del rey Otokar I, elector del Imperio. Al este varios principados, ducados y condados eran de hecho independientes. Córcega y Cerdeña eran parte de la liga Pisana, y el Regnum Siciliano era una entidad propia independiente. El sueño de un Imperio como el del mapa era eso, un sueño. El realidad el verdadero mapa del imperio se parecería más a este otro mapa:



    Con la parte este del Imperio bajo influencia gibelina y la norte y oeste güelfa, enfrentados y matándose mutuamente por el dominio de la corona imperial, aunque ejércitos de ambas corrientes luzcan las mismas águilas, las mismas tropas y, en realidad, los mismos objetivos: Unificar el Imperio, dominar la rebelde Italia, reabsorber el Reino hereje de Bohemia, los ducados rebeldes de Lorena y Frisia, la Borgoña y la Provenza al servicio de los Capetos francos, la liga Lombarda dominada desde Milán, la república genovesa independiente, y la presión danesa que desde el norte clama Pomerania, Branderburgo y Turingia... El Imperio es un inmenso animal mordisqueado por docenas de pequeñas ratas que podrían ser eliminadas una a una si se tuviera tiempo, fuerza y dedicación, pero Otón IV y el Hohenstauffen son dos emperadores sin imperio atacando aquí y allá y generando entre sus lores más descontento y deslealtad que otra cosa. Se clama por las calles por las cabezas de uno y otro. Se los desea muertos. Se los desea vencidos y muertos a ambos... A uno más que a otro en unas regiones u otras.  



    Eleazar y su ejército de 88 jinetes y aprendices de jinete avanzan a rienda suelta de sur a norte por todo el Imperio. Acampando en las afueras de aldeas, dado que una unidad de este tamaño tiene que vivaquear, no usar la red de posadas de los caminos imperiales. Además dichos caminos no es que sean calzadas romanas que digamos. Los bandidos, asaltadores, secuestradores de doncellas, grupos de caballeros de rapiña, herejes militantes asesinos, hordas de campesinos rebeldes, todos ellos campan por todo el Imperio de dos cabezas sin que una fuerza organizada les enfrente, pues los lores feudales, en vez de limpiar sus tierras, están ora en Bohemia matando herejes, ora en Italia matando rebeldes, ora en tierras francas matando cualquier cosa que lleve el pelo cortado a tazón.

    Al suroeste del Imperio se encuentra Swabia, feudo principal de los gibelinos, la dinastía Hohenstauffen, cuya cabeza gobernante invita a Eleazar a comer cuando la hueste cruza por Ulm.



    El Rey Felipe II Hohenstauffen dirige las tropas imperiales que han arrasado la liga toscana hasta la conquista de Florencia. Como mariscal del Imperio, se denomina rey al haber sido coronado "Rey de Romanos", que es el título que toman los reyes de la coalición de los diferentes pueblos que forman el imperio germano. Aunque claro, Otón IV también dice ser "Rey de Romanos", aunque él en lugar de "Rey Otón" prefiere llamarse "Emperador Otón", cosa que Felipe desea evitar hasta haber eliminado a su contrincante.

    Eleazar no sabe a estas alturas ni si es gibelino o güelfo, ni siquiera conoce los dialectos de estas tierras. El Rey Felipe agasaja al recién llegado, para atraerlo a su bando, pues sabe los motivos de por qué ha llegado al Imperio. Los sabe mejor que el propio Eleazar. El Papa tenía cartas para Felipe, por eso han parado en Ulm. El mensaje papal es sencillo: "Rendíos a Otón IV, emperador del Sacro Imperio Romano". Felipe leyó el mensaje ante el mensajero y dictó, en dialecto alemán, una respuesta para el papa. Pero no se la entregó a Eleazar, que tenía que seguir camino al norte en su embajada, sino a uno de sus caballeros vasallos, o ministerialis, que con su séquito partió a Roma para entregar al papa su respuesta. Eleazar conversaba en latín con el Rey Felipe, elector-obispo de Wurzburgo, Duque de Swabia, Rey de Romanos. El número de sus vasallos, feudos, castillos y posesiones era inmenso. Mucho más poderoso que cualquier rey hispano, más que el mismo papa en posesiones materiales y tropas, Felipe era un poderoso y auténtico magnate. Un príncipe. Hijo del más grande Emperador que había lucido la corona del Sacro Imperio, tio del actual Rey de Sicilia, había sido clérigo, aunque la muerte de su hermano Conrado II y la minoría de edad de su sobrino, así como el que el niño fuera nombrado Rey de Sicilia, le había obligado a tomar armas y títulos, y reclamar para sí el Imperio como Duque de Swabia, hermano e hijo de emperadores y cabeza del partido guibelino. Eleazar sabía que la principal diferencia entre los güelfos y los gibelinos era que los primeros tenían el apoyo del papa, pues consideraban el papado quien otorgaba y confirmaba la corona. Mientras que los gibelinos se consideraban por encima de la influencia papal, primando su visión del Imperio independiente del dominio e influencia de la Iglesia. Francamente, a Eleazar no le convencía uno u otro argumento, pero reconocía que Felipe II era un digno caballero, guapo, alto, firme y amable, que intentó atraer a su partido a Eleazar todo el tiempo que pudo insinuando prebendas y entregas de feudos. Sin embargo Eleazar no podía aceptar nada de esto, pues como enviado del papa debía servir a su "emperador" favorito: Otón IV. Así que partió de Ulm camino del norte, buscando al emperador de la rama güelfa.



    Los gibelinos de Swabia quedaron atrás y Eleazar llegó al fin a territorio güelfo, en pleno ducado de Sajonia, la recién conquistada a los daneses ciudad de Slesvig, recién elegida capital imperial por Otón IV de Brunswick, Duque de Baviera y Sajonia. Emperador del Sacro Imperio con el beneplácito del Papa Inocencio III, Señor feudal de Eleazar.





    Ante la corte güelfa, Eleazar dobla la rodilla y se pone al servicio del Emperador Otón IV del Sacro Imperio Romano Germánico. Para celebrarlo, Eleazar participa en el torneo y la fiesta que el Emperador ordena realizar para celebrar el acontecimiento. Otón es emperador con permiso papal, la alegría y la fiesta corren por todo Slesvig, y Eleazar aprovecha el torneo para ganar su último "dogfight", o lucha de plebeyos, pues como caballero ungido por el papa y vasallo juramentado directo al Emperador ya nunca más podrá participar en esa clase de torneos, ni ganarlos y llevarse su premio de 200 coronas, ni apostar ilegalmente por sí mismo y ganar las 3000 coronas de bote, por lo que la última vez que lo hace le sabe a gloria. Eleazar sonríe lleno de orgullo y esperanza. Tiene un poderoso señor, una misión, una facción increíblemente fuerte y un gran futuro por delante, aquí, en el Imperio, en el centro de Europa en el año del señor de 1200.





    Con las ganancias del dogfight Eleazar y sus hombres se encaminan al feudo que el Emperador Otón IV le ha entregado: Rathenow, feudo cerca de Brandenburgo, de etnia sajona y bohemia, en tierras gobernadas por el margrave de Brandenburgo, un Hohenzollern, güelfo aliado del Emperador. Es tierra fronteriza, pues las expansiones de Brandenburgo han ofendido a prusianos, bohemios, polacos y daneses, los cuales han invadido todo el norte del Imperio en los últimos meses realizando una guerra intermitente de dominio y conquista de forma que Rathenow está reciéntemente reconquistada y sin señor, lista para que Eleazar y sus hombres tomen posesión de su nuevo feudo.




    Pero cuando Eleazar entra en la aldea escucha un grito desgarrador: "Ha vuelto, el bastardo hijodeputa ha vuelto, a él muchachos!" Y una turba enfurecida, armada pobremente, salta sobre él aprovechando que ha venido a presentarse a las autoridades de la aldea dejando a sus tropas vivaqueando en las proximidades. Una pedrada le da en la barbilla a nuestro héroe.




    "¡Calma, campesinos, calma, siervos! ¡Soy Eleazar, el nuevo señor de Rathenow!" Pero no le escuchan, le rodean, le atacan, le golpean hasta dejarle inconsciente, le roban sus pertenencias y le tiran al rio...



    Eleazar vuelve en sí en brazos de Hildegarda von Bingen, la doctora de la hueste.



    Con la cabeza envuelta en vendajes, en un camastro de campaña en la tienda-hospital de la mesnada. "¿Qué ha pafado?" La doctora le puso los labios en la boca. "Shhh. No hables, chiquillo. Te han partido la cara, símplemente. Lothair te encontró en el río cuando fue a ver qué era ese alboroto que organizaste. Los chicos están buscando a los culpables por toda la aldea, pero no tiene caso, te asaltaron tus propios vasallos, tu propio feudo. Y te dieron para el pelo y te vaciaron los bolsillos. No es el mejor de los recibimientos, ¿verdad? Pero no sabes lo mejor. No, no es que te hayan partido una costilla y dislocado un brazo, no. Lo mejor es por qué te han hecho eso. No te lo vas a creer. Que no, que no hables. Te lo contaré: Verás, Rathenow es un feudo de frontera, cerca de Polonia, Dinamarca, Prusia, y fundado y colonizado por sajones. ¿Y sabes qué sajones fundaron esta aldea cuando huyeron de inglaterra hartos de que los normandos les partieran la cara? Sí. Justo: Los Prenderfast y sus muchachos. ¿Y sabes por tanto quién fue el último señor de Rathenow antes de dejar las arcas vacías y largarse a Italia dejando la aldea indefensa ante los daneses, prusianos y polacos? ¡Sí y otra vez sí! Tu padre, Ramiro de Prenderfast, esa gloriosa y amable persona que tantas alegrías te está dando aprender de él. Por eso tu amo el emperador Otón te ha dado este feudo y por eso el papa, tu anterior señor, te envió a ti al Imperio, ambos conocían y querían a tu padre. Y yo empiezo a pensar que no hay que fiarse de nadie que conociese y quisiese a tu padre. Anda, sorbe con una pajita de este caldo que es lo único que vas a poder comer durante unos días, mandíbula de cristal. Bienvenido a tu feudo familiar, la Casa Prenderfast de Rathenow, menudo puto agujero, normal que tu padre se largara en cuanto pudo".

    [Próximo capítulo: La misión del papa en Inglaterra]

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Mar Nov 26, 2013 3:36 pm

    NOTA ACLARATORIA: Llevo días y días investigando sobre historia, equipo, linajes y personajes del 1200, previos y posteriores. He leído mucho y me he perdido aún más pues no sólo nos separa de la época 813 años sino un montón de guerras y entropía que ha deshecho información y verdad. En estos días me he centrado en dos objetivos de información: El primero el séquito de Eleazar, sus caballeros y compañeros, cómo organizarlos, quienes son y cómo usarlos en la historia, son excelentes personajes secundarios, con un trasfondo histórico de primer orden, santos, héroes, aventureros por sí mismos que darían mucho juego en el AAR si los supiera usar bien. Al fin he conseguido organizar un séquito coherente, darles una mejor manera de unirse a Eleazar en sus aventuras, aunque tal vez debería haber hecho este trabajo a priori, ahora es tarde, pues los ya unidos no tienen ese trabajo de unión basándose en su origen geográfico. Investigar las vidas y logros de los 29 compañeros ha sido una amena aunque ardua tarea, nadie en el mundo, ni Emperadores ni reyes ha tenido jamás un séquito más importante e interesante que el que un jugador de Europe 1200 puede gozar. Por otro lado, el trabajo más peliagudo y que más horas me ha llevado es el de otorgar a Eleazar un background histórico preciso. Eso... Eso ha sido un infierno, pero he conseguido encajar a Eleazar el bastardo en la historia de Europa del siglo XIII... Con bastante gracia, ya iréis viendo, pues a Eleazar no le será facil ni sencillo obtener la verdad final de sus orígenes, aunque, no os quepa duda, lo conseguirá. Y ahora, os dejo pues con la continuación de la historia de nuestro héroe. Confío en que os guste y espero vuestros comentarios, ideas, aportes y sugerencias. Gracias por leerla.

    EL VIAJE A INGLATERRA

    Herido y débil, Eleazar se reponía en la capital de Otón IV, Slesvig, ciudad danesa arrebatada hacía pocos meses al enemigo antes de que ambos poderosos reinos firmasen una trégua. Sin poder entrenarse mientras se soldaban sus costillas rotas y se arreglaba su mandíbula partida, Eleazar se centraba en la gestión de su mesnada, sus negocios y su nuevo feudo. Pensaba ordenar la construcción de una casa solariega fortificada en Rathenow pero Nicollo Pollo se lo desaconsejó, recomendandole que en su lugar construyera un molino que mejorase al menos mínimamente la economía paupérrima de una aldea casi abandonada y en la que el hambre y la guerra habían hecho mella. Con el dinero de Eleazar se compraron nuevos aperos de labranza y se desbrozaron los campos abandonados más próximos, permitiendo vislumbrar en el futuro el retorno de campesinos y ganado a una aldea fantasmal.

    Eleazar, repasando sus cuentas con Ibn Arabi y Nicollo Pollo, descubrió que la guerra contra el Reino de Sicilia le había reportado unas ganancias suficientes para invertir en nuevas empresas comerciales además de las que fundó en Milán, Génova y Venecia. Así que abrió una delegación de su imperio de importación de sedas de oriente y terciopelos asiáticos en Slesvig, con la intención de extender sus negocios para crear en ciudades cercanas del Imperio un núcleo de telares de lana y curtidurías de cuero nórdico que le mejorase las rentas. Por lo pronto dejó esa expansión para más adelante, pues la misión papal que Inocencio III le había encomendado no terminaba con el servicio como vasallo al Emperador Otón IV. Había otro poder en el Imperio: La casa Hohenstauffen, representada por Felipe II, enseñoreado de Swabia, al que ya había conocido Eleazar, que ansiaba también el trono. Pero la misión papal, mostrando así su apoyo a Otón, había limitado el poder del otro candidato a la Corona Imperial, así que las hostilidades habían sido paralizadas hasta que las fuerzas se reorganizasen y El Imperio volviera a poner en marcha su inmensa máquina bélica. Aprovechando la paz momentánea, con las treguas con Dinamarca al norte, la Bohemia rebelde al Este, los condados y ducados neerlandeses al Oeste y la liga Lombarda encabezando a las repúblicas marítimas italianas al sur, Eleazar podía realizar la segunda parte de su misión papal: Viajar a Inglaterra, llevar las órdenes papales al Rey de las Islas y, ya particularmente, buscar más información sobre sus orígenes pues, con permiso del Emperador Otón, Eleazar e Ibn Arabi habían estudiado los sistemas de cifra germanos y los registros familiares de los Prenderfast, así que podían al fin desencriptar el comienzo del diario secreto de Ramiro de Prenderfast, al menos hasta la parte en la que cambiaba el sistema de cifrado, lo cual les daba el siguiente texto:

    Del Diario de Ramiro de Prenderfast
    Así pues entregué el niño a la judía, la hija del cirujano que ayudó a nacer al chiquillo. Se llama Rebeca ibn Daud, hija del famoso doctor Abraham ibn Daud que le salvó la vida a mi dama. La joven Rebeca vive en la pequeña comunidad judía de Aberdeen, en el Reino de Escocia. Ella se encargará antes de regresar a su tierra de darle el bebé a un comerciante aragonés, un tal Lope Salazar que le esconderá de nuestros enemigos y de los asesinos a sueldo hasta que pueda volver a por él, de nuevo rico y en posesión de mis tierras y las de mi dama. Mientras tanto he enviado cartas al Santo Padre, mi querido y admirado amigo Inocencio di Segni, mi compañero de parranda, al que tantas veces llevé de putas en las callejuelas de Roma y Pisa. Él ha jurado cuidar de mi retoño y ayudarnos en lo que pueda, lo cual es una mierda, pues ambos sabemos el verdadero valor de su palabra y de su lengua torcida y viperina, pero es un amigo, así que espero algún bien de él. Me ha jurado que me ayudará a mantener el secreto, pues la vida de mi dama y mi único hijo peligran mientras no asegure nuestra posición y consiga defensas para mi causa. Al parecer, según Rebeca ibn Daud, Lope Salazar es el principal valedor económico de la casa de Barcelona, que reina en el Reino de Aragón. El hermano del rey, Ramón Berenguer IV, señor de Provenza y Montpellier, le debe inmensas sumas de dinero a Salazar, dinero que, obviamente, Salazar le debe a las casas de prestamistas judíos de Aragón, representados por el insigne doctor Abraham ibn Daud, el cual me debe la vida y tiene esperanzas puestas en nuestra amistad y en el éxito de mi empresa, lo cual le reportaría monopolios y prebendas de mis futuras tierras. Ramón Berenguer IV, hermano del rey, apadrinará, seguramente, a mi hijo cuando tenga edad de empuñar las armas... Si mis enemigos no intervienen y le descubren, temo que mi rastro no sea demasiado dificil de seguir, habida cuenta de los últimos sucesos. Todo queda pues atado y bien atado, el secreto, la cifra, la conspiración, la mentira, estas son mis armas y mis aliados. Yo partiré a Tierra Santa con los últimos refuerzos papales para unirme a Ricardo Corazón de León para obtener fortuna y gloria... Y apoyos para mis reinvindicaciones dinásticas. Mientras tanto sólo un reducido grupo de poderosos aliados debe saber mi verdadero nombre y mi verdadera sangre, pues en mi hijo se concentrarán herencias y feudos que mis enemigos dominan. Se enseñorean de mis tierras, explotan mis feudos, malditos hijosdeputa, pero nada puedo escribir, no me fio de esta cifra, es un encriptado muy pobre y sé que en Jerusalem hay expertos que me enseñarán a mejorarla y blindarla a las miradas indeseadas. Así pues nada más escribiré por el momento hasta tener el nuevo código en mi poder. Mis enemigos me pisan los talones, mi dama está segura, mi heredero... Mi pequeño Felipe está en, espero, buenas manos.


    Eleazar guardaba cama mientras con la ayuda de Ibn Arabi y Nicollo descifraba árduamente los textos con cifra Imperial. Estaba profundamente afectado por las rebelaciones, y el texto cifrado daba cuenta de los orígenes y linajes de los Prenderfast en el Imperio:



    Los Prenderfast eran un Clan linajudo de sajones guerreros y gobernantes. En el siglo VII, el primer Prenderfast había tomado el Reino Juto de Kent, y desde ahí había extendido su dominio e influencia hasta ser nombrado Brytenwalda de Albión. Se dice que subyugó a Jutos y Bretones y que aliado con anglos y sajones llevó, durante el tiempo que tuvo el poder, la paz y la prosperidad a las Islas Británicas. Muerto joven, sus hijos no pudieron mantener unido sus vastos territorios, y los Prenderfast primogénitos heredaron durante los siglos siguientes las tierras de Kent, siendo siempre un Prenderfast el conde o el margrave de Essex o Sussex, luego Wessex, emparentando siempre con reyes y magnates, siendo Egberto Prenderfast uno de sus más famosos "reyes superiores".  





    Mientras tanto los Prenderfast sajones germanos caían bajo el dominio Franco de Carlomagno y veían arder sus árboles sagrados, los Prenderfast de Wessex eran de los primeros en adoptar el cristianismo y extenderlo por toda la vieja Britannia. Se sostuvieron en sus tronos, soportando invasiones danesas y vikingas, guerras intestinas y desastres hasta el 1066, en el que el Normando Guillermo, duque de Normandía, invadió y conquistó a los anglosajones su corona y su isla. Era la era de los Normandos, que conquistarían el norte de áfrica, el sur de Italia y muchos y variados principados y reinos en Tierra Santa.



    Guillermo, el bastardo, venció a Haroldo II Prenderfast, último rey anglosajón de Inglaterra, en la famosa batalla de Hastings. anto Haroldo como Guillermo estaban emparentados con el rey anterior, Eduardo PRenderfast, el Confesor, que murió sin descendencia.  Así nacía la Dinastía Normanda de Plantagenet, destronando por siempre a la dinastía Prenderfast, heredera de los mismísimos Pendragón. Pero según el diario encriptado de Ramiro de Prenderfast, datos que se pudieron contrastar con los archivos imperiales, los Prenderfast de sangre real no se extinguieron, sino que usando del secreto y la mentira pudieron llevar la sangre real sajona a sus tierras originales: A la sajonia germana, pues los hijos de Haroldo II perdieron sus tierras, pero no sus derechos. Incluso se sospecha que el mismo Haroldo, tuerto y vencido, sobrevivió a Hastings, de ahí el que Guillermo no devolviera a su madre el cuerpo de Haroldo a cambio del peso en oro del cuerpo, pues tras pasar dos años recuperándose de sus terribles heridas en Winchester, se exilió a la vieja Sajonia Germana y vivió el resto de sus días como un santo zenobita de nombre "Christian" mientras sus hijos emparentaban con los otros señores sajones, sin olvidar nunca sus orígenes, sin olvidar nunca la venganza contra los Normandos y el deseo de recuperar, algún día, el Trono de Inglaterra.

    Cronología de los reyes de Kent, Wessex, Essex y Sussex:
    http://www.homar.org/genealog/v_europa_ii/rug03b.asp

    El manuscrito terminaba mencionando a alguno de los más conocidos Prenderfast de Sajonia: Rodolfo de Rheinfelden, antepasado de Eleazar, o mejor dicho, de Felipe de Prenderfast.

    Terminadas estas investigaciones, Eleazar, apenas recuperado, se embarcó con todos sus hombres hacia Escocia.

    Llegada a costas escocesas:


    Sobornando y amenazando Eleazar consiguió la dirección de la Dama Rebeca ibn Daud. En su salón de estilo musulman lleno de sedas y cojines de terciopelo, con aromas de sándalo y pachulí, Lady Rebeca le permitió el acceso y le ordenó que se sentara a su lado, en un gran cojín en el suelo, rodeando un narguile del que salía el olor del opio.



    "Eres la viva estampa de tu padre... Nadie puede negar que eres su hijo. Eleazar es el nombre que te puse. Aunque él te llamó Felipe. Eleazar eres ante Dios y los hombres, eso nadie me lo quitará. Como tampoco nadie te puede quitar la circuncisión que mi padre, el sabio Abraham, te hizo a petición mia. Mi marca, mi venganza, el recuerdo de que cuando fuiste un bebé fuiste mio como para controlar y manipular tu cuerpo. Podría haberte matado. Pero no... Yo amaba a tu padre infinitamente. Yo le amaba y compartimos mi lecho mil veces, pero su corazón era de otra. Tu madre... Aún la odio. Aún duelen los celos, pequeño Eleazar. Tu madre... ¿Quieres saber su nombre verdad? Está bien, tienes derecho a ello. Perdí todo lo que soñé tener junto a tu padre, Ramiro. Le ofrecí mi casa, hubiéramos sido felices recorriendo la península, comerciando, curando magnates cristianos o musulmanes, enriqueciéndonos y gozando de nuestros cuerpos. Pero la conoció a ella. Berenguela de Navarra, tu madre. Maldita sea tu madre. Ella le llenó la cabeza de sueños de feudos y coronas, de recuperar la herencia de tus abuelos paternos, de forjar un imperio, de que tú heredases bastos dominios, pero todo quedó en sueños. Ella quedó con un bombo y un matrimonio secreto que ofició el mismo Inocencio III, amigo de parrandas de tu padre, y él tuvo que acompañar a la cruzada a Tierra Santa, en busca de botín y gloria, de amigos poderosos, de principados y perdón. Y nunca más he sabido de él. Pero veo en tu cara pálida que quieres saber más. Berenguela, tu madre, es la hermana del recién fallecido Rey Sancho VII el Fuerte, de Navarra. Guapo mozo de más de dos metros de alto que ha perdido su reino en manos del demente y sádico rey de Castilla. Él ordenó que le cortaran la cabeza a tu tio Sancho y el resto de débiles nobles navarros fueron exiliados. Tu primo, el príncipe de Viana, desapareció, tal vez viva y luche contra ti por tus derechos. Pero a día de hoy tú, Eleazar, eres el único heredero del Reino de Navarra... O de Pamplona, según alcancen tus derechos. Pero cuando Castilla avanzó sobre el reino de tu tío tu madre decidió no esperar más a tu padre y se buscó un aliado poderoso: Se comprometió con Ricardo Corazón de León, Rey de Inglaterra, Duque de Normandía y de Aquitania. Y se fue a Tierra Santa a buscar a tu padre o al loco Inglés. Le daba igual uno u otro. Tu padrastro es Ricardo Corazón de León, muchacho, y sería importante si tu padre hubiera muerto, si tu madre fuera viuda y si Ricardo no hubiera muerto tontamente el año pasado. Pero así es. Tu padre vive, lo se bien. Aunque no sé dónde está ahora. Pero sí sé donde está tu madre, la viuda de Ricardo Plantagenet. La encontrarás en Normandía o Anjou. Las tierras que le legó tu padrastro muerto. Ella te contará más. Yo ya no quiero hablar más. Verte me recuerda el placer que tu padre me daba, pero tú sólo me das dolor. Él me penetraba con deseo. Tú me penetras con tu mirada angustiosa como una daga de llamas en mis entrañas. Vete ya, niño. Y no vuelvas. No vuelvas. No vuelvas..."

    Berenguela de Navarra:


    La organización de la mesnada:

    Eleazar sentó su campamento en las afueras de Aberdeen, pues esperaba la llegada del legado papal en Inglaterra para que se pusiera a sus órdenes antes de ir al norte a realizar la importante misión en el Reino de las Islas. Así que se dispuso a ultimar los detalles de la organización de su mesnada, que como caballero con feudo, aunque sin castillo propio aún, era ya una potente unidad de 84 jinetes y escuderos a pie.

    -1- Lugarteniente:
    Guillem de Montcada el Aragonés. Desde el principio Eleazar depositó su confianza en su primer compañero y lugarteniente.

    Como séquito especialista Eleazar eligió a 5 expertos:

    -2- Médico/cirujano:
    Hildegarda von Bingen, la ex abadesa, sabia y visionaria, que se negaba a usar otra arma que no fuera una enorme porra, pues no quería matar, sólo dejar inconscientes a los enemigos.

    -3- Intendente/Comerciante:
    Margueri Kempe, cocinera y Dama de llaves inglesa, experta en llevar el campamento, la impedimenta y la compra de avituallamientos.

    -4- Jefe de heraldos y prisioneros/interrogador/saqueador:
    Paolo Barelli, el siciliano asesino y ladrón, experto en recuperar lo valioso del botín tras una batalla, y encargado de interrogar y vigilar a los prisioneros.

    -5- Explorador/Viajero:
    Nicollo Pollo, experto organizador de viajes y caravanas, encargado de mapas e itinerarios y especialista en los desplazamientos de la mesnada.

    y -6- Mayordomo/Secretario/ingeniero/táctico:
    Ibn Arabi, el sabio almoradí que era el jefe del campamento y responsable de estos cinco expertos y sus ayudantes.

    La tropa se dividió en 5 escuadrones con un responsable a cargo de cada tropa:

    -7- Sargento de la Infantería:
    Holger Danske, el danés. Que era el abanderado de la mesnada y que en batalla combatía a pie. También era el guardaespaldas de Eleazar cuando entraba en ciudades, aldeas y castillos, pues Eleazar no quería repetir nunca más las heridas sufridas en su llegada a su nuevo feudo germano.

    -8- Magister equitum o Jefe de la Caballería Pesada:
    Lothar von Eulangen, poderoso caballero germano muy experimentado que mandaba a los pocos caballeros que seguían a Eleazar.

    -9- Jefe de la guardia:
    Roger Godberg, el guardia inglés se encargaba de mandar a las milicias ciudadanas que defendían los campamentos y en batalla se posicionaban a retaguardia de la mesnada.

    -10- Jefe de Arqueros:
    Guillermo Tell, el suizo, comandaba la unidad de arqueros y ballesteros, que a día de hoy era muy pequeña pero que pronto crecería.

    y -11- Jefe de mercenarios/maestro de armas:
    Dobryniya Nikitich, el ruso experto en idiomas, que se encargaba de tratar con todas las tropas extranjeras al servicio de Eleazar. Además era el jefe de entrenadores, encargándose de dirigir la formación de las nuevas incorporaciones a la mesnada.

    A este núcleo de 11 compañeros se unían 9 ayudantes y especialistas:

    Bajo el mando del magister equitum había tres pequeñas unidades:
    -12- unidad de caballería ibérica:
    Trueno comandaba a los pocos caballeros aragoneses y castellanos que servían en la unidad de Lothar.
    -13- Explorador, jefe de los monteros a caballo:
    Koroghlu, el jinete de la estepa, dirigía a una unidad de exploradores que avanzaba por delante de la mesnada explorando, buscando rastros y evitando emboscadas.
    -14- Cetrero mayor, jefe de cazadores:
    Bogdan, el bastardo búlgaro bogomilo, dirigía a la caballería ligera encargada de obtener caza y aprovisionarse en terreno abierto. Junto con Koroghlu dirigían la vanguardia.

    Bajo el mando de Ibn Arabi, el jefe del campamento, había 6 ayudantes:
    -15- Mago/alquimista, ayudante del cirujano:
    Eustache el monje, que estudio el Arte en Toledo, ayudaba a Hildegarda en tareas médicas preparando unguentos y bebedizos.
    -16- Capellán militar, ayudante del secretario:
    Franchesco de Asís, cuya formación religiosa le permitía encargarse de la salud de las almas de la mesnada, también ayudaba a Ibn Arabi en tareas de ingeniería, construcción de campamentos y diseño de carros para la impedimenta.
    -17- Cocinera, ayudante de la jefa del campamento:
    Eteriani, la doncella georgiana, ayudaba a Margeri Kempe en sus tareas de organizar, alimentar y cuidar del campamento y sus suministros. También era la jefa de las lavanderas, cuya asistencia era vital para la buena marcha de la mesnada.
    -18, 19 y 20- Heraldos, mensajeros y embajadores:
    Raimbaut, Blondel y Roland, los tres caballeros franceses, servían bajo la responsabilidad de Paolo Barelli en las tareas de corte y mensajes, representación y embajadas.

    Además, bajo el mando directo del lugarteniente Guillem de Montcada, había 3 poderosos caballeros y escoltas:
    -21, 22 y 23- Escoltas en batalla de Eleazar:
    Basileos Akritas, el griego. Que también ayudaba a entrenar a los caballeros en el uso de la lanza.
    Roger Rikach, el Polaco. Experto en reclutar novatos para la mesnada.
    Y Fulk Fitzwarin, el caballero desheredado inglés, que era un magnífico experto en armas a dos manos.

    Así quedan repartidos los compañeros en tres grupos:

    -1- Teniente y Escolta: Guillem, Basileos, Roger, y Fulk. Siempre al Lado de Eleazar. (4 hombres)
    -2- Jefes militares, al mando de Lothar: Holger, Roger Godberg, Guillermo Tell y Dobryniya. Ayudados por Trueno, Koroghlu y Bogdan. (8 hombres)
    -3- El campamento, al mando de Ibn Arabi: Hildegarda, Paolo Barelli, Margueri Kempe y Nicollo Pollo. Ayudados por Eustache, Franchesco, Eteriani, Raimbaut, Blondel y Roland. Siempre en retaguardia. (11 hombres)

    Con la mesnada organizada a gusto de Eleazar esperaron al enviado papal entrenando y practicando.



    A los pocos días se presentó en el recién organizado campamento de Eleazar el enviado papal, Astolfo de Benvento. Un aventurero siciliano que había servido como embajador en las cortes del Emperador Enrique y estaba al servicio del papa. Le escoltaban cuatro poderosos guerreros:



    Arn de Gothia era un alto y fuerte caballero templario que servía de escolta a Astolfo.



    Robin Hood era un arquero inglés que se había unido a Astolfo cuando atravesó el bosque de Sherwood y de esta manera ponía tierra de por medio de su perseguidor, el malvado Sheriff de Nothingham.



    Selomon era un alto guerrero nubio del sur de Egipto que había sido embajador ante el Emperador Bizantino. Ahora ayudaba y escoltaba la delegación de Astolfo.



    Y el último era Valkadin Glog, un caza-vampiros búlgaro, experto exorcista papal, necesario para confirmar si el Rey de las Islas estaba, como había sido acusado, dominado por el Maligno.

    Estos cinco héroes se pusieron al mando de Eleazar y le entregaron las instrucciones y detalles de su misión a nuestro héroe. Rápidamente, según sus características, Eleazar ordenó a Arn que formase parte de su escolta personal, al hábil cortesano Astolfo le puso al mando de los tres heraldos franceses; Raimbaut, Blondel y Roland. A Robin Hood se le asignó al mando de Guillermo Tell, para que juntos coordinasen las tropas de proyectiles de arqueros y ballesteros. A Valkadin le puso Eleazar bajo las órdenes de Dobryniya, para que juntos se encargasen de gestionar y mandar las tropas mercenarias, uno los jinetes y otro los infantes. Y a Selomon puso Eleazar al mando de la caballería Tuareg. Y en general al mando de toda tropa musulmana que siguiese a la mesnada de Eleazar. De tal forma que la organización de la mesnada quedó así:

    -1- Teniente y Escolta: Guillem, Basileos, Roger, Arn y Fulk. Siempre al Lado de Eleazar. (5 hombres)
    -2- Jefes militares, al mando de Lothar: Holger, Roger Godberg, Guillermo Tell y Dobryniya. Ayudados por Trueno, Selomon, Robin Hood, Koroghlu, Valkadyn y Bogdan. (11 hombres)
    -3- El campamento, al mando de Ibn Arabi: Hildegarda, Paolo Barelli, Margueri Kempe, Nicollo Pollo y Astolfo (jefe de la diplomacia). Ayudados por Eustache, Franchesco, Eteriani, Raimbaut, Blondel y Roland. Siempre en retaguardia. (12 hombres)

    Las órdenes papales eran claras: El Rey Donnchadh mac Dubhghail (o Duncan, hijo de Dougall), soberano del reino de las Islas, recientemente escindido del Reino de Mann, de sangre noruega e irlandesa, había recientemente abandonado la religión cristiana, haciendo notoria su vuelta al paganismo druídico. Su reino, extendido por docenas de islas como las Hébridas, estaba actualmente en guerra contra su viejo señorío de Mann y contra los cristianos del Reino de Escocia. La embajada papal, al mando de Eleazar, debía ordenar a Duncan volver al seno de la iglesia o perecer.



    Luciendo los colores de las tierras sajonas, Eleazar, aconsejado por Astolfo, el jefe de la diplomacia de nuestro héroe que le hacía de traductor, comenzó la embajada papal. Duncan, el rey, sorprendió a Eleazar con sus declaraciones:

    "Mi buen caballero, mi Clan siempre se ha balanceado entre el cristianismo y la religión de nuestros ancestros, sin embargo hace menos de un año llegó un sabio a mi corte, de lengua hábil y luenga barba blanca, me convenció para volver al paganismo original, yo y mis lores le seguimos, pues nos parecía razonable seguir a nuestra sangre vikinga y celta, nuestras raíces irlandesas y de las tierras altas, así que le di permiso para crear una comunidad druídica, y todo parecía ir bien hasta que llegaron a mis oídos noticias de sacrificios humanos, de quema de mis aldeas que preferían mantenerse cristianas y de violaciones rituales de vírgenes en solsticios y fiestas señaladas. Entonces yo y mis lores vimos el error de abandonar el seno de la Iglesia, pero no tenemos fuerza ni tiempo para llevar a cabo la limpieza de la herejía sangrienta que, como sanguijuelas, mina nuestra autoridad, pues mis clanes luchan contra Escocia y Mann, y nuestros Drakkars están lejos llevando al grueso de nuestras fuerzas al cálido sur".



    Eleazar no lo dudó, respondiendo: "Majestad, permitid que mis tropas papales limpien de herejía vuestras tierras, firmad este documento papal con vuestra marca, en el que juráis poner vuestra corona bajo la protección del papado y yo me encargaré de exterminar el paganismo demoniaco de vuestras tierras". Y Duncan firmó con una cruz y el dibujo de un drakkar estilizado el documento, regalando a Eleazar una prenda típica de las tierras altas que gobernaba y un enorme hacha enastada de poderoso filo y el mejor roble milenario de las tierras vikingas como muestra de agradecimiento y apoyo.



    De inmediato, con el experto cazador de vampiros Valkadin a la cabeza, la mesnada llegó a la zona donde el culto sangriento druídico había sembrado el terror. No les hizo falta mucho, pues las cabezas con capuchas monacales que adornaban la entrada de la aldea, con sus crucifijos clavados en sus ojos indicaban claramente lo que ahí sucedía. Eleazar ordenó el exterminio de todos los infieles.



    La batalla fue dura, los fanáticos druidas, armados con guadañas y hoces de bronce, los sicarios y fanáticos guerreros de pieles desnudas pintados de azul, las salvajes mujeres chillando mientras se arrojaban a los pies de la caballería de Eleazar, no se rindieron ni pidieron cuartel. Hasta el último hombre, mujer y niño de la comunidad druídica hubieron de ser exterminados. Y la zona fue presa de las llamas purificadoras mientras el capellán de la compañía, Franchesco de Asís, bendecía a los muertos y las tropas bereberes y tuaregs de Eleazar les daban sepultura en una fosa común. El Reino de las Islas estaba al fin libre del error y de nuevo bajo el benigno dominio de la Iglesia de Roma, como debía ser.

    Cumplida la misión Eleazar decidió volver al Imperio por el camino terrestre, recorriendo de norte a sur toda Inglaterra. En Nottingham, las tierras de Robin Hood y Roger Godberg, Eleazar compró el perdón del Sheriff a cambio de la pena de destierro vitalicio para ambos proscritos de Sherwood. Esto satisfizo a nuestro héroe, aunque Robin y Roger soñaban con regresar a Nottingham al mando de legiones invasoras que echasen al malvado príncipe Juan Sin Tierra. Pero eso no pasaría hoy. En la ciudad iba a llevarse a cabo un torneo. Lo cual, siendo Eleazar un caballero recién elevado a su categoría, le atrajo y no le llevó mucho tiempo contactar con uno de los equipos de caballería que se disponían a justar.



    Estrenando las nuevas ropas que el Rey de las Islas le había regalado, Eleazar justó en el equipo Tolosano en Nottingham, permitiendo que su nuevo equipo avanzase y venciese las tres rondas de combates contra otros equipos franceses e ingleses. El premio, la inmensa suma de 16.000 monedas, permitiría a Eleazar renovar su equipo y el de sus hombres, contratar nuevas incorporaciones y montar negocios de su imperio textil en expansión en Londres y Nottingham cuyas rentas permitirían en el futuro aumentar más la hueste eleazarina.

    Tras el éxito, el jefe del equipo de caballeros tolosanos invitó a Eleazar a reunirse de nuevo con ellos en Bourges, en pleno centro de los dominios de Francia, al sur de Lyon y Paris. Eleazar prometió que, si sus deberes se lo permitían, acudiría a participar junto a ellos.



    Sin embargo malas noticias llegaban del Sacro Imperio Romano. Las tropas germanas debían acudir a la defensa de su frente occidental, pues el ducado de Bravante había desafiado al Emperador y se había rebelado en armas en su contra. Esto motivó a Otón IV a hacer una tregua contra el reino de Bohemia para centrarse en el frente oeste del Imperio. Así que Eleazar se apresuró a embarcar a su mesnada en una galera que partiendo de Londres le dejaría en costas francesas, lo cual, si le daba tiempo, le permitiría tanto asistir al torneo de Bourges como atacar Bravante por su retaguardia.





    "¡Embarcad, muchachos, decid adios por ahora a la pérfida albión! ¡Vamos a Francia, a Francia he dicho, a beber vino y a descalabrar gabachos! ¡Embarcad, muchachos, embarcad!"

    [Próximo capítulo: Francia y el torneo de Bourges]

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Muelos el Miér Nov 27, 2013 11:17 pm

    ¿Los nombres de Robin Hood y Arn de Gothia se los has colocado tú paradarle mas rol al relato o tienen esos nombres?

    Como siempre gran relato no me cansaré de elogicar el aar porque es una auténtica currada, líos familiares, dinásticos etc Felicitaciones me alegra ver que lo continuas y mejora con cada edición Wink

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Jue Nov 28, 2013 1:47 pm

    Muelos escribió:¿Los nombres de Robin Hood y Arn de Gothia se los has colocado tú paradarle mas rol al relato o tienen esos nombres?

    Como siempre gran relato no me cansaré de elogiar el aar porque es una auténtica currada, líos familiares, dinásticos etc Felicitaciones me alegra ver que lo continuas y mejora con cada edición Wink
    Gracias, gracias. Pues verás:

    Los caballeros que realizan artesanalmente Europe 1200 para Warband tienen un alto porcentaje de locos historiadores. TODOS los personajes de Europe 1200 tienen un trasfondo real, cuando menos sus nombres son mencionados en algún listado de vasallos o en algún listado de bajas, nacimientos o decesos. Los más importantes y conocidos, cuyas crónicas se han conservado, tienen sus relaciones familiares representadas en el juego. Si te casas con la hija del Rey de Castilla te emparentarás con casi TODAS las grandes noblezas europeas, por ejemplo: Los Plantagenet de Inglaterra, los Anjou y los señores de Aquitania, los reyes de Portugal, Navarra, Castilla y León, los lores capetos de Burgundia, media nobleza imperial y algún normando loco de esos aventureros que conquistó medio Mediterráneo (la nobleza es endogámica). En particular los nobles compañeros que acompañan al protagonista de Europe 1200 son héroes de sagas (arn de Gothia y Holger, pej.), cantares de gesta (Roger y los franceses, Eteriani), autores de libros (Ibn Arabi, Nicollo Pollo), fundadores de ordenes religiosas (San Francisco de Asis, Beatrijs, Hildegarda), protagonistas de hechos históricos (Fulk, Bogdan, Koroghlu), cronistas de viajes (Selomon, Astolfo, Valkadin), protagonistas medio reales, medio fantasiosos de poemas épicos (Robin Hood, Roger Godberg, Drobryniya, Marguery) y así todos.

    Es, créeme, un placer investigar el origen de los 29 personajes que acompañan al protagonista de Europe 1200. Sus vidas, gestas y aventuras son muy interesantes, y su aportación a la "suspensión de la incredulidad", oséa: a meterse en el juego, es tremenda, pues tú juegas rodeado de Santos y Héroes que luchan a tu lado, te ayudan con sus conocimientos de comercio, táctica o ingeniería y te representan en embajadas ante los reyes que vivieron y gobernaron realmente a comienzos del Siglo XIII.

    La buena noticia es que puedes llevar a los 29 contigo sin apenas roces (sólo se me fueron Valkadin y Lothar) pues aún no se ha implementado el sistema de "rueda de compañeros" con likes y dislikes. Los locos historiadores que artesanalmente mejoran Europe 1200 planean añadir al juego al menos otros 10 compañeros más. Europa es grande.

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Jue Nov 28, 2013 3:39 pm

    Francia y el torneo de Bourges



    Eleazar y su hueste, al mando de su séquito, seguido por su caravana de avituallamiento, cruzaron el canal, desembarcando sin novedad y alcanzaron Paris. Allí Eleazar abrió una nueva delegación de su floreciente imperio textil. La demanda de la capital de Francia de tejidos de seda y terciopelos exóticos era alta, los beneficios de este negocio serían muy rentables. Pronto Eleazar abriría delegaciones de su imperio comercial en Dijon, Bourges, Tolosa, Aviñón y el resto de ciudades francesas. Esas rentas eran vitales para expandir sus negocios y ampliar su mesnada, de forma que siempre fuera el ejército eleazarino independiente de saqueos, rapiñas y botines de ejércitos vencidos. En Paris le llegaron noticias a Eleazar de los sucesos de su tierra natal: Portugal le había declarado la guerra al Reino de León, el cual se vio obligado a pactar una tregua con Castilla para encargarse de su frente atlántico. Siguiendo la ola marcada por sus pagadores, las ordenes portuguesa de Aviz y leonesa de Santiago declararon la guerra a los reinos enemigos de sus señores... Lo cual también las obligó a declararse la guerra entre ellas. Eleazar imaginaba las risotadas del Califa Miramamolín y su malvado gran visir ante esta deblacle cristiana en iberia. Era un desatino. Era una locura. Pero Eleazar nada podía hacer, pues estaba al servicio del Emperador del Sacro Imperio, lejos de poder ayudar. En Paris también le llegaron noticia de las caídas y conquistas del principado de Arbanon y del Reino Galés. Eleazar se puso triste pensando en que jamás podría conocer a sus señores y sus tierras, pero así era la guerra en el siglo XIII.




    La hueste se reaprovisionó en Paris y continuó viaje a través de Francia hasta llegar a la ciudad en donde se llevaría a cabo el Gran Torneo del Rey. A las afueras de la ciudad se había montado un enorme campamento con tiendas de mil colores heráldicos que rodeaban el palenque. Muy pronto Eleazar montó su propio campamento de tiendas de oro con barras gules y se presentó ante su equipo tolosano de torneo.



    Un heraldo se presentó a Eleazar y con mucha ceremonia le invitó, sin demora, a acudir a la presencia del Rey Felipe. Eleazar no podía negarse.



    Felipe Augusto de Francia, séptimo de la Casa de los Capetos, era un poderoso y alto caballero de 35 años. Hijo de Luis VII, su corte estaba preñada de las flores de lys de oro sobre azul que eran el escudo de su Casa. Invitó a Eleazar a su sala del trono y se puso en pie para recibirle. Eleazar sabía poco del Rey. Sabía que había sido aliado de su padrastro Ricardo Corazón de León contra Juan Sin Tierra en los ochenta, que había luchado junto a él en las cruzadas en donde ambos enfermaron, perdiendo pelo y uñas, por lo que Felipe II usaba peluca. Además el Rey de Francia perdió la vista de uno de sus ojos a causa de su enfermedad. Tras su vuelta a Francia el rey fue excomulgado por Inocencio III el 13 de Enero de 1200 al haber repudiado a Isambur de Dinamarca, y con el consentimiento de un sínodo de obispos casarse con otra. Inocencio ordenó que retornase junto a Isambur y ante la negativa del rey fue excomulgado todo su reino. Aunque adujo una cierta consanguinidad con Isambur todos sospechaban que símplemente Felipe tenía un tremendo asco por esa dama, y que se casó antes de saber que la odiaba a muerte. Mientras tanto Francia estaba excomulgada y el rey era bígamo, aunque había solicitado a Inocencio la nulidad para casarse con la joven bábara Inés de Merán. Se decía que Isambur estaba presa en la torre de Étampes, en la isla de Francia, cerca de la capital, clamando por su derecho como reina, mientras Felipe compartía su lecho con su otra esposa. Se decía que Felipe Augusto era la razón de la muerte del gran Ricardo Corazón de león, que murió el año pasado asediando el castillo francés de Châlus. Pero su muerte no trajo la paz a Francia, pues Juan sin Tierra, aliado y vasallo de Felipe mientras Ricardo vivía, se convirtió en enemigo al ser candidato a la corona. Así que Felipe Augusto se alió con el sobrino de Juan y Ricardo, Arturo, hijo de Godofredo, el hermano mayor de ambos hermanos muerto en el 86. Así que el Rey de Francia estaba ahora metido hasta los sobacos en una guerra por la sucesión del trono de Inglaterra en la que estaba aliado con un muchacho bretón en contra de su tio que era también vasallo de Felipe desde 1193, antes de que Ricardo muriera tontamente. Por supuesto Juan Sin Tierra había roto su vasallaje con Felipe Augusto para poder ser un candidato a la corona inglesa, lo cual le valió la confiscación de sus feudos franceses.



    "Eleasag, el caballego judío, verdag?" El rey hablaba en latín con un fuerte acento que no seguiremos representado para clarificar el texto. "Este es tu segundo torneo como caballero, judiíto, y como el primero lo ganaste en Londres, alcanzando fama, debes tener un mote heróico. Sí. Te llamaremos "El circunciso". El "polla cortada". Ese será tu nombre. Quieto, muchacho, o mis ballesteros te dejarán como un puerco espín en un segundo, deja tu espadita quieta. Sé quien eres y quien dices ser. Tu madre, Berenguela de Navarra, está en mi poder. Además mis espías me han informado de muchas, muchas cositas sobre tus orígenes. Sírveme, judiíto, y te daré tus feudos que estén en mi poder. Niégate y tu misma madre, presa en Dijon, pagará por tu deslealtad. ¿Qué dices? ¿Callas? Bueno, tú lo quieres, tú lo ganas. ¿Qué piensas, que Juan sin Tierra te otorgará tus tierras cuando él mismo no tiene nada suyo? Ni siquiera sabes cuales son tus tierras, ¿me equivoco? ¡JAJAJAJAJAJA! Pobre caballero circunciso... Pobre marioneta en manos de los poderosos. Sírveme, muchacho, y nadie más que yo se atreverá a ofenderte jamás. Sírveme, únete a mi, y las poderosas huestes de Francia te abrirán el camino de gloria y riqueza que tu sangre te otorga. ¿No sabes quienes fueron tus abuelitos, verdad? Yo te lo diré. ¿No sabes quienes son tus enemigos y quienes te desean ver muerto? Yo te serviré sus cabezas en bandejas de plata. ¿Te unirás a mi, Eleazar? ¿No sabes que te llamas Felipe porque tu padre me sirvió una temporada? ¿Eres consciente del aprecio que teníamos él y yo, que pudo ser el mariscal de mis ejércitos, que conoció a tu madre en una fiesta que yo di antes de irme a la cruzada? No sabes nada, tocayo, no sabes nada, Felipe Prenderfast. No eres nadie pero si doblas la rodilla ante mi te convertirás en un poderoso lord, un par, un grande de Francia... Nada dices... Te daré tiempo para pensarlo, muchacho. Pero recuerda que Francia está en guerra con Inglaterra, que las cosas cambian y que las oportunidades que no se cojen al vuelo se pierden para siempre, oh, pretendiente de feudos misteriosos. Dentro de seis meses te presentarás a mi y jurarás vasallaje, sabrás la verdad y te haré rico. Si no tu madre morirá en prisión. Vete ahora. Lucha en el torneo. Muéstrales a todos el gran caballero polla rajada que eres. Adios".



    Eleazar partió de la Sala del Trono envuelto en ira, con un ataque de nervios, con ansias homicidas, con las manos temblorosas y los ojos llorosos. Sin dejar que ninguno de sus hombres le viera ni le parara, tomó las armas, y con las mismas ropas nobles que le regaló el Rey de las Islas, que no ofrecían protección, se rpesentó en el palenque, se unió a sus hermanos de armas tolosanos y descargó su ira contra los equipos contrarios de normandía y Aquitania. Él solo venció en el torneo a otros doce caballeros, de tal manera que en el último combate los tolosanos permanecieron juntos en retaguardia mientras Eleazar derribaba uno tras otro a los caballeros ingleses gritando salvajemente, con los ojos envueltos en llamas, herido en su orgullo al oir gritar al público el sobrenombre que el mismísimo Rey de Francia le había otorgado: "¡CIRCUNCISO, CIRCUNCISO, POLLA CORTADA, ÁNIMO CIRCUNCISO, MÁTALOS A TODOS!" Cuando el último contrincante besó el polvo Eleazar, ciego de ira, tuvo que ser detenido antes de emprenderla a hachazos con sus propios compañeros de equipo. "¡Todo ha terminado, Eleazar, calma, calma, todo ha terminado, hemos ganado, somos tus compañeros, calma!" El premio de 18000 monedas no le supo a nada. La gloria, la victoria, la alegría del combate le habían sido negadas por la maldad y la manipulación de un verdadero magnate, con verdadero poder, con verdadera fuerza. Eleazar se juró que no permitiría tales insultos. Que lucharía y se abriría camino para que nadie más le pudiera tratar de esa manera. No sabía nada de su pasado, era cierto. Pero él haría que todos supieran muy bien de su futuro. Nadie le podría parar de ahora en adelante. Ni reyes, ni emperadores, nadie. Eso juró Eleazar ante el Dios de los cristianos, los judíos y los mahometanos. Que nada ni nadie le pararía hasta que no hubiera nadie por encima de él mismo. Y ese juramento fue su maldición toda su vida y el acicate para conseguir sus victorias gloriosas y sus hechos de armas que asombrarían al mundo hasta que dejase de ser conocido como el caballero circuncidado para ser conocido a su muerte como "¡stupor mundi!".





    [Próximo capítulo: Las guerras del ducado de Bravante]


    Última edición por Lord_Eleazar el Sáb Nov 30, 2013 1:52 pm, editado 1 vez

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Muelos el Vie Nov 29, 2013 3:52 pm

    ''Así que Felipe Augusto se alió con el sobrino de Juan y Ricardo, Arturo, hijo de Godofredo, el hermano mayor de ambos hermanos muerto en el 86. Así que el Rey de Francia estaba ahora metido hasta los sobacos en una guerra por la sucesión del trono de Inglaterra en la que estaba aliado con un muchacho bretón en contra de su tio que era también vasallo de Felipe desde 1993, antes de que Ricardo muriera tontamente. Por supuesto Juan Sin Tierra había roto su vasallaje con Felipe Augusto para poder ser un candidato a la corona inglesa, lo cual le valió la confiscación de sus feudos franceses. ''

    Supongo que será 1193 Wink

    ¿Debemos interpretar que el bueno de Eli vuelve a cambiar de Lord? Porque no parece que le tenga mucho aprecio al rey francés jejejeje

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Sáb Nov 30, 2013 2:00 pm

    Muelos escribió:Supongo que será 1193 Wink

    ¿Debemos interpretar que el bueno de Eli vuelve a cambiar de Lord? Porque no parece que le tenga mucho aprecio al rey francés jejejeje
    Coooorregido. Gracias :3

    Pues Eli no va a cambiar de lord por ahora pues está ahora en una situación interesante: Caballero con feudo de aldea, tiene algo de renombre, pero no suficiente para tener más de un feudo. Así que tras servir un par de meses al papa está agusto sirviendo a Otón IV. Ahora verás que aprovechará el tiempo. Eli quiere renombre (que se consigue sobretodo luchando contra fuerzas superiores), honor (que se gana salvando aldeas de bandidos y liberando lores, y como Eli no tiene castillo libera a todos los lores capturados), dinero (que se consigue de botines, venta de prisioneros, comercio y rentas, nunca del saqueo de aldeas), amigos (que se consigue haciendo misiones para lores, ayudándoles en sus combates y asedios y sacándolos de sus encierros) y experiencia (que se adquiere partiéndole la jeta a mucha gente en combate). Además Eli quiere conocer chicas guapas, adquirir armaduras molonas y mejorar sus tropas. Todas esas cosas se pueden conseguir fácilmente sirviendo a una facción poderosa. Y sólo hay 4 facciones realmente poderosas ahora: Inglaterra, Francia, Dinamarca y el Sacro Imperio Romano. La elección es sencilla.

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Sáb Nov 30, 2013 3:19 pm

    Las guerras del ducado de Bravante

    Eleazar tomó uno de los libros que Ibn Arabi acarreaba en su carro. Colección que iba aumentando según visitaba Londres, Paris, Roma... En particular este era un volúmen que le encantaba a Eleazar, pues ilustraba a color las genealogías y escudos heráldicos de las grandes casas europeas. Eleazar buscó el león de oro sobre fondo negro:



    Del Ducado de Bravante:

    En 1193, nuestro Señor el Emperador Enrique Barbarroja designó al Margrave de Bravante con el nuevo título hereditario de Duque, siendo Enrique I, hijo de Godofredo III, conde de Lovaina y duque de Lothier. Siendo un Clan Imperial fiel al bando gibelino de Barbarroja, sus actos de guerra fueron recompensados con la categoría hereditaria ducal. Sin embargo, a la muerte de Barbarroja, su hijo Enrique VI, también emperador gibelino, ordenó el asesinato en 1192 de Alberto de Lovaina, hermano de Enrique I de Bravante, pues deseaba que otro fuese elegido como obispo de Lieja, no el finado Alberto. Esto provocó una rebelión en gran parte del territorio de Bravante y la aproximación de Enrique a la órbita francesa de Felipe Augusto, como también estaban haciendo otros principados vecinos, Flandes por ejemplo. Vencidos y pacificados, los bravantinos recelaban del Imperio y dudaban de otorgar su lealtad al bando guelfo o gibelino, Otón o Felipe Hoffenstaufen.

    Eleazar meditó que la rebelión de Enrique I de Bravante significaba el comienzo de una gran guerra civil en el Sacro Imperio. Los príncipes alemanes estaban divididos, unos guelfos, otros gibelinos, y servir a Otón IV era servir a la facción guelfa, el bando en el que Eleazar ahora militaba. Pacificar Bravante, arrebatarles sus feudos a sus señores y devolverlos a lores fieles a Otón sólo podía significar ventajas y oportunidades a Eleazar. Así que movilizó su hueste buscando al mariscal Imperial en su campaña en los Países Bajos.



    Todos los lores guelfos estaban asediando unos u otros feudos bravantinos. Eleazar, dado su fuerza reducida, decidió ayudar al ejército principal Imperial y unirse al asedio del feudo más fronterizo.





    Uno tras otro, los feudos de Bravante caían ante el ejército guiado por el Mariscal Imperial. Eleazar siguió a su ejército realizando con su mesnada de caballería ligera tareas de reconocimiento, exploración, avituallamiento y avanzada. Bravante no era un rival poderoso para Otón IV y su facción, pero su alzamiento en armas podría servir de acicate a otros para enfrentarse al Emperador guelfo y seguir al emperador gibelino.

    Entre asedio y asedio Eleazar acudía a los castillos imperiales a buscar caballeros libres, o ministerialis, que quisieran unirse a su hueste. Poco a poco, con las ganancias de la guerra, formó una pequeña unidad de jovenes caballeros germanos bajo el mando directo del magister equitus y del jefe de entrenadores. En un futuro, esa unidad sería la caballería pesada, los "miles electus" del Imperio, cuyas armaduras pesadas y caballos de guerra con barda harían temblar los campos de batalla de Europa. Pero por lo pronto era una unidad de jóvenes y alocados ministerialis aventureros ansiosos de gloria, como el mismo Eleazar era.

    Una noche, en el campamento del ejército del Mariscal Imperial, un lord se aproximó a Eleazar y le tentó para averigüar sus inclinaciones gibelinas o guelfas. Eleazar contestó que él no se metía en política, que sólo sabía que el mismísimo papa apoyaba a Otón IV y que Felipe Hofenstaufen debería doblar también la rodilla, pero que si Felipe consiguiera el apoyo papal y de los príncipes electores lo más sensato sería seguir al Emperador más firme en el trono. El lord se sintió ofendido y le cruzó la cara con un guante de cuero, llamándole traidor y cambiacapas. Eleazar se vio obligado a aceptar el desafío.




    Éste era el primer duelo de honor en el que Eleazar se veía mezclado. Sin armadura, sin yelmo, sólo con una espada de duelo, afilada, sí, pero no una de las armas habituales de Eleazar, el cual no estaba muy familiarizado con las espadas de mano al preferir las hachas y mazas, no estaba muy tranquilo ni seguro del resultado. Pero Trueno y Basileos le explicaron brevemente los fundamentos del duelo, le indicaron algunos trucos, le dieron confianza y una vez comenzado el combate, en presencia de sus padrinos, Eleazar no tuvo demasiado problema en vencer al lord desafiante, el cual mordió el polvo con una fea herida en el pecho. El juicio de Dios había sido vencido y Eleazar salía del terreno del honor con su nombre limpio y con un nuevo enemigo, del que, por cierto, no sabía realmente si era pro guelfo o pro gibelino. Tanto le daba a nuestro héroe.



    Caída la capital del ducado, los lores bravantinos se refugiaron en Grientberges, mientras el Duque de Bravante se refugiaba en su último castillo feudal en Breda. El ejército del Mariscal Imperial golpeó con toda su furia dejando al Duque solo y sin apoyos. El asedio fue una matanza sistemática, sin cuartel ni prisioneros. Con una superioridad numérica abismal a favor del bando de Otón, dado que la rápida reacción de Otón IV había impedido que sucediese lo que el Duque de Bravante quería: Que los principados y margraviatos gibelinos se le unieran en contra del bando guelfo. Pero eso no había sucedido, pues no se sentían unidos y fuertes bajo el bando Hofenstauffen. Bravante estaba solo ante el poder imperial, y fue aniquilado en pocas semanas. En cuanto Grientberges dejó de estar en poder enemigo, el emperador Otón comenzó a repartir las conquistas entre sus fieles guelfos. El mariscal Imperial fue ampliamente recompensado con tierras y castillos, y Eleazar había adquirido amplia experiencia y renombre, pero no lo suficiente para que su nombre sonase entre los favoritos premiados. Como caballero ministerialis, teniendo con señor feudal al mismo Emperador sin intermediarios, le había servido honrosamente, cumpliendo sus misiones y ganándose poco a poco su aprecio.




    Mientras los lores imperiales esperaban nuevas órdenes de Otón, el mariscal ordenó el final de la campaña de conquistas disolviendo la hueste, cosa que Eleazar aprovechó para acudir a Breda, último feudo en poder de Bravante, donde se refugiaba el mismo Duque, y desafiarlo a combate personal o, de poder ser, asediar el mismo castillo.




    Eleazar envió a sus caballeros franceses al mando del habíl espía siciliano a explorar las defensas y tropas de Breda. Cuando volvieron informaron que las tropas estaban rendidas, heridas, formada por muchachos y ancianos, desmoralizados, con sus guardias dormidos y sus hogueras apenas sin madera. El Duque de Bravante comandaba una tropa vencida y debilitada por semanas de guerra contra todo el poderío del Imperio. Eleazar ordenó a Ibn Arabi, Eustache y Franchesco que diseñasen y montasen armas de asedio, bombardas y catapultas, escalas y manteletes, y aserrando el bosque cercano dedicaron el día siguiente a preparar el asedio de la última fortaleza bravantina. La caballería protegía los trabajos del campamento, pero la salida del enemigo que temían no sucedió. Cuando todo estuvo a punto, Eleazar ordenó por primera vez en su vida el asalto a las murallas. Las rocas y frascos con aceite en llamas caían sobre la fortaleza, los arqueros tuaregs de Eleazar, protegidos por manteletes, arrastraban escalas hasta el mismo pie de las murallas. Los defensores eran barridos de las almenas por los ballesteros y arqueros de Robin Hood y Guillermo Tell, hasta Eleazar llegaban los lamentos de los desmoralizados defensores, el mismo duque de Bravante no presentó batalla, refugiado dentro de su torre del homenaje. Cuando el lienzo de muralla atacado se derrumbó, de la torre más alta de Breda se elevó una bandera blanca. Eleazar ordenó la retirada y él mismo, desarmado, se acercó a parlamentar con su escolta comandada por Arn de Gothia.



    Con los ojos rojos, las ropas sucias, el rostro cadavérico de alguien que no dormía ni comía bien desde hace semanas, Enrique I el valiente, primer Duque de Bravante, rindió la fortaleza a Eleazar, el cual permitió que los heridos y vencidos defensores se marchasen tras el alicaído estandarte negro con el león dorado tras su duque, el cual puso rumbo a Flandes, a refugiarse, vencido y derrotado, en la corte de su vecino. Breda era de Eleazar, el cual ordenó inmediatamente reparar el muro derruído y montar una guardia de arqueros y ballesteros al mando del jefe de la guardia, Roger Godberg, el inglés. Los siguientes días se usaron en reparar las defensas de Breda mientras se esperaba el retorno de Astolfo, que Eleazar había enviado al Emperador para informarle de su azaña.



    La respuesta imperial no se hizo esperar: Tras 3 días de descanso, Astolfo volvió de su embajada informando a nuestro héroe que Otón IV invocaba a Eleazar a su feudo de Heidelberg en donde recompensaría sus servicios al Imperio. Dejando a todas sus tropas en Breda, Eleazar y su escolta, guardaespaldas y lugarteniente, corrió veloz a Heidelberg en busca del Emperador.




    Delante de casi todos los lores del Imperio, Otón IV abrazó a Eleazar y le entregó un documento en el que se le nombraba barón de Breda, bajo el mando del nuevo Margrave de Bravante, el anterior Mariscal Imperial que así veía honrados sus trabajos. Como señor de Breda, Eleazar recibió de manos del mismísimo Emperador un flamante nuevo caballo de batalla imperial con barda y una armadura luciendo los colores heráldicos de su feudo: El león dorado sobre fondo negro que perteneció al extinto enemigo. Eleazar tenía ahora tres banderas: La de su casa, el león azul en banda dorada sobre fondo rojo; la de su feudo principal bravantino, el león dorado en fondo negro; y la de su facción, el águila imperial del señor al que servía. Eleazar estaba lleno de orgullo y satisfacción. Ya era un Lord con castillo, un barón imperial, un margrave del Imperio con feudo y plaza fuerte. Durante esa noche celebró con sus pares y nobles y a la mañana siguiente volvió a su nuevo feudo de Breda que llenó de estandartes con sus colores en donde se celebró una fiesta con una alegría como nunca habían sentido los compañeros y soldados de Eleazar. ¡Fiesta, fiesta en Breda, fiesta!



    [Próximo Episodio: Las guerras Imperiales]

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Muelos el Sáb Nov 30, 2013 9:54 pm

    Por fin le dan algo decente a Eleazar, ahora si que es un Lord con todas las letras y con una importante ciudad como es Breda en la zona, desde luego su andanza por el Sacro Imperio está siendo muy beneficiosa, ya se sabe, el mejor negocio es la guerra, para saquear, conseguir tierras, renombre, experiencia y honor.

    Felicidades! :good: 

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Neodrako el Dom Dic 01, 2013 12:03 am

    Si muy diacuerdo pero si el me lo permite aun no a respondido a mi mp y de eso hace dias. el a posteado y ni una respuesta sea la que fuera Rolling Eyes


    edito:Ni adrede dejo para el final un mp y resulta que es el y esta encantado. perdon soy humano ^^


    P.D nunca dejes un mp para el final xd


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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por SirAlbert II el Dom Dic 01, 2013 5:56 pm

    Este AAR es una maldita pasada. He dicho.


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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por El Barón el Dom Dic 01, 2013 6:03 pm

    Grandioso AAr


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    Por cierto si eres de los que comprar juegos por internet y encima eres una persona caricativa compra en G2A, un sitio totalmente seguro, y si encima quieres ayudar a este viejo Barón, dadle a este link https://www.g2a.com/r/elbaron y luego comprad sin miedo. .

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

    Mensaje por Lord_Eleazar el Mar Dic 03, 2013 2:38 pm

    Gracias por vuestros ánimos. Juro que acabaré este AAR, por mis muettos :3

    Veamos... Un par de cosas a comentar: Me he centrado en Europe 1200, el AAR de Brytenwalda, mucho menor en número de capturas de pantalla, y creo que en interés, está dejado de lado hasta un futuro a largo plazo. Qué se le va a hacer. Lo otro: Por supuesto, dedico muchísimo más tiempo a jugar que a editar el AAR, ahora mismo Eleazar está muchos años por delante de lo que cuento, eso crea algunos problemas logísticos como que no puedo capturar cosas que me hubiese gustado capturar para el AAR según lo escribo pero que no capturé cuando jugué esa época. Así que hay cosas que no se mostrará, como el equipo intermedio de los compañeros. Empezaré este capítulo describiéndolo, pero no tengo capturas, ahora mis muchachos llevan equipo mucho más avanzado, no el equipo medio con el que los iba equipando en los primeros años de aventuras de Eleazar. Venga, pongámonos a ello, que empiece el espectáculo:

    Una pausa entre aventuras: Organizando Breda y la hueste del señor de una fortaleza:




    Eleazar se puso sus mejores vestiduras: Un manto noble de terciopelo y sedas verde y pardo, con una capa verde mar que, por cierto, le compró a Blondel de Neslé cuando le contrató. Así vestido se presentó en el comedor de la torre del homenaje del castillo de Breda, en donde le esperaban sus compañeros para hacer un festín de celebración y una reunión de estado mayor. Estaban todos. Los guerreros y los especialistas de campamento. Colocados en la larga mesa de madera llena de alimentos que Eleazar había adquirido en las aldeas cercanas a su primer nuevo castillo. Breda era una ciudad flamenca, invadida y dominada por germanos imperiales, pero con una población que hablaba neerlandés y alemán y latín, rubios, blancos, de ojos claros, con doncellas hermosas como salidas de un cuento. Eleazar había avisado a sus tropas de grandes castigos si molestaban a la población. Venían para quedarse. Eleazar no pensaba devolver Breda, y como su primer feudo juró ante los dioses de Muhammad, Jesús y Abraham que jamás lo perdería. Y así fue.

    Colocados por orden de edad, a la derecha de Eleazar estaba situado Ibn Arabi, el jefe de especialistas y mayordomo de los servidores de la hueste y el feudo. A su izquierda estaba Nicollo Pollo, el aventurero y viajero, encargado de las expediciones, viajes, impedimenta y jefe de los exploradores: Bogdan y Koroghlu. El resto, por orden de edad, llenaba las mesas hasta llegar a Eteriani, la cocinera y jefa de las lavanderas, al fondo de la mesa.

    Eleazar se puso en pie y habló: "Voy a compartir con vosotros mis planes y objetivos a corto plazo. Sois mis compañeros y os prometo que siempre contaré y consultaré con vosotros las decisiones de esta compañía, esta comunidad. Sé que prosperaremos si trabajamos juntos y sueño con un futuro próspero y digno para todos nosotros si nos esforzamos y damos el callo. Ahora domino como Barón de Breda una fortaleza digna, pero que no es inexpugnable, como nuestra conquista ha demostrado. Nuestro primer objetivo será defender y fortificar esta fortaleza. Roger Godberg, el jefe de mi guardia, se encargará de esto. Tienes la palabra".

    Roger dijo: "Bueno, esto es sencillo, para un castillo como éste necesitamos como mínimo 100 guardias: 25 arqueros, 25 ballesteros y 50 lanceros, maceros, espadachines o alabarderos, tanto da el equipo de los de cuerpo a cuerpo. Los reclutaremos de las aldeas vecinas, yo mismo los entrenaré con el jefe de instructores, Basileos Akritas. Es una inversión, sí, pero mejor dejar la guarnición entrenada y lista y poder alejarnos de la base a tener la base defendida por campesinos y burgueses que no saben que lado de la espada coger y tener que venir constantemente a levantar asedios y echar invasores".

    Eleazar continuó: "Bien. Los resultados de la guerra contra Bravante han sido buenos, ¿en qué vamos a invertir los beneficios?"

    Ibn Arabi tomó la palabra: "Es sencillo. Debemos invertir, además de en nuevos negocios, en adquirir tropas, entrenarlas, equiparlas y mejorarlas. De la parte de armas, caballos y armaduras se encargarán Holger y Marguery, de la parte de entrenamiento Fulk y Lothar, el magister equitum. Él debería continuar con los planes".

    Lothar, jefe de toda la caballería, se puso en pie: "Creo que para nuestro nivel y poder es imperativo formar una pequeña unidad de caballería pesada. No más de 20 caballeros imperiales, entrenados por nosotros mismos y en el fragor de la batalla. Pueden ser ibéricos, de los que se encargará Trueno, o germanos, que entrenaré yo, pero debemos adquirir jovenes pajes y escuderos que convertir en caballeros poco a poco. Es el núcleo de nuestra futura fuerza y debemos entrenarlos desde ya. Iremos por los castillos cercanos buscando hijos de caballeros del orden ministerialis y serán nuestros escuderos y pajes. Con el tiempo cada uno de ellos podrá formar parte de la élite de la caballería imperial: Los mili electi, pero antes de tener bajo nuestras órdenes al primer miles electus debemos adquirir jóvenes de la baja nobleza. Además de eso, de las aldeas cercanas podremos tomar algunos jinetes ligeros, que cubran nuestros flancos y se pongan a las órdenes de nuestro montero mayor y el jefe cetrero, nuestros dos exploradores y tropas de avanzada. Serán unos veinte, no más, 10 para cada explorador".

    Eleazar preguntó: "¿Y los guardias de Breda saldrán del castillo como infantes que participen en los asedios?"
    Holger, el jefe de la infantería, contestó: "No, sire, los guardias guardias son. Los propios jinetes desmontados de la hueste principal lucharán en los asedios. Hasta que no tengamos los 100 infantes y tropas de proyectiles defendiendo Breda no crearemos aún una fuerza de infantería, siempre nos centraremos en los jinetes. Yo mando a las tropas que, por inexperiencia, aún no luchan a caballo, como los sargentos y ballesteros imperiales. Cuando adquieran experiencia los ballesteros serán ballesteros a caballo y los sargentos serán hombres de armas imperiales, que lucharán a caballo también. En esta época de nuestras fuerzas debemos centrarnos en esto: Los jinetes luchan, los infantes defienden el castillo". Eleazar aprobó con la cabeza. "¿Cuánto tiempo dedicaremos a estos preparativos?" "Lothar, el experimentado magister equitum contestó: "Por lo menos un mes nos llevará adquirir 100 infantes y al menos de 50 a 100 jinetes, pero ojo, debemos preparar una tropa de refresco". Astolfo, el jefe político, asintió y tomó la palabra: "Sire... Debemos obrar como la vulpeja, ¿come che diche?, como la comadreja: Astutos además de fuertes, rápidos y preparados para lo peor: Poco a poco, según tengamos las tropas bien entrenadas como ballesteros a caballo, caballeros imperiales o mili electi correremos a refugiarlos en el castillo y siempre lucharemos con tropas de bajo nivel, muchos aprendices que con el tiempo se curtan y una vez experimentados se llevarán a Breda a refugiarse. Así poco a poco reuniremos un ejército de 100 a 150 jinetes experimentados que sólo saldrán de Breda en caso de fuerza mayor. Los necesitaremos en el futuro, pero no ahora. Ahora nos moveremos con tropas de poca experiencia, que además tienen bajos sueldos, jejejeje. ¿Que mueren? Pues contratamos más pajes, sargentos y ballesteros imperiales. ¿Que alcanzan una experiencia digna? Los refugiamos en Breda hasta que hagan falta en el futuro, que es siempre más barato acuartelarlos que llevarlos en la hueste, nos ahorramos la mitad de sus soldadas y la fortaleza se encargará de darles sustento". Pero ahora vamos a la otra parte de nuestros planes a corto plazo, Sire. ¿Qué vamos a hacer, nos quedaremos en el Imperio o lo abandonaremos como hicimos con Roma y Venecia?"

    Todos miraron expectantes a Eleazar. "Bueno. Ya sabéis que mi objetivo es averigüar mis orígenes y herencia. Otón IV dice que mi padre era el señor de Rhavenow. Mi objetivo es devolver a mi aldea su explendor, invirtiendo en una escuela, una torre de vigilancia y un puesto de mensajería según se termine la construcción del molino que ordené construir el mes pasado. Además creo que en el seno del Imperio podemos prosperar y mantenernos seguros mas que en otras facciones europeas. Sí. Dedicaremos todo el tiempo que nos interese a servir a Otón IV. Creo que es lo mejor. ¿Alguien en desacuerdo?" Marguery Kempe, la cocinera y jefa de logística y avituallamiento tomó la palabra: "Hijo, no seré yo la que diga que dejemos Breda, me gusta este sitio, cerca del mar y lleno de guapos mozos rubios y altotes, pero recuerda: Podemos mandarlo todo a la mierda cuando queramos e irnos a Kiev o a Napoles a labrarnos la vida si nos diera la gana o si las vemos putas. Que no se te olvide, cariño". Todos asintieron discretamente.

    "Valkadin y Selomon, vosotros debéis hablarnos de qué haréis con vuestras tropas" inquirió Eleazar. "bueno", dijo Valkadin, yo y Dobryniya pensamos que debemos mantener no menos de 5 mercenarios en la mesnada. Gente cara de mantener, sí, pero servirán de escolta. Tipos como caballeros o escuderos errantes, de cualquier nacionalidad, sin lealtad más allá de su pagador. Será un buen refuerzo como punta de lanza de la mesnada de combate. Podemos adquirir vigilantes de caravana, campesinos, ladrones o saqueadores capturados en combate y entrenarlos Dobryniya y yo para que con el tiempo sean caballeros errantes mercenarios. Y si mueren pues ya ves tú, te ahorras de pagarlos. Que sean nuestra punta de lanza". Eleazar asintió. "¿Y tú qué dices, Selomon?"

    Selomón se puso en pie e hizo una florida reverencia de estilo islámico. "Sol de los caballeros, el núcleo de vuestros jinetes ha sido la caballería campesina hispánica al mando de Trueno y los jinetes tuarejs y bereberes que yo mando y que tan bien os han servido. Ahora quedan pocos supervivientes de ellos. Yo creo que no podremos reforzar sus filas y recuperar sus bajas. Dejad vuestra caballería islámica y castellana en Breda como núcleo experimentado de vuestros futuros ejércitos de reserva, no los diezméis más, dadles el descanso que su sacrificio han merecido". Todos aplaudieron discurso tan florido y dramático. "Así se hará, Selomon, y como tú no los dirigirás en batalla partirás a Africa y andalusia y reclutarás nuevos jinetes, pero esta vez hijos de nobles y caballeros islámicos, de pesadas armaduras y buenos caballos del desierto que sean el núcleo de mi futura caballería pesada musulmana: Los temidos mamelucos de los que tú formaste parte. ¿Estás de acuerdo?" Selomón asintió y tocó el suelo con su sombrero en una profundísima reverencia.

    "Pues ya está casi todo planeado, Robin Hood y Guillermo Tell entrenarán a arqueros y ballesteros de la guardia de Roger Godberg y los demás se esforzarán en entrenarse y mejorar sus habilidades y especialidades. Estamos de acuerdo en formar una guardia de 100 hombres en Breda a la que sumaremos poco a poco un ejército de 50 a 100 jinetes experimentados de reserva y al mismo tiempo conduciremos en batalla una hueste de no más de 150 aprendices y jovenes jinetes que irán tomando experiencia y serviremos con ellos los intereses de nuestro Señor Otón IV y su facción: El Sacro Imperio Romano. Hemos terminado, se levanta la sesión. Id a cumplir con vuestras obligaciones, compañeros".

    "Señor..." Dijo Guillem, el lugarteniente que había permanecido en silencio durante todo el banquete. "¿Y cuál será el siguiente paso que demos?" Eleazar se acarició el bigote y la perilla que se estaba dejando crecer. "Pues... Iremos reclutando poco a poco de castillo en castillo y de aldea en aldea que crucemos siguiendo la hueste del mariscal del reino cuando esté en campaña y defendiendo y reclutando junto a Breda entre campaña y campaña". Todos alzaron sus copas y brindaron alegres. "¡Por el futuro, por Eleazar, por el futuro de Eleazar!"



    [Próximo capítulo: Las invasiones bárbaras]

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    Re: Lord Eleazar, Europe 1200

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